Querétaro. Qro.- La Secretaría de Salud del estado de Querétaro informó que la prevalencia de sobrepeso y obesidad en la población infantil que no se encuentra cubierta por los servicios de ninguna institución de seguridad social –no derechohabiente-, es de 15.9 por ciento en menores de 5 años con registros correspondientes al año 2010, y de 17.4 por ciento con registros para lo que va del presente año; en cuanto a la población de de 5 a 9 años de edad es de 7.6 por ciento en el año 2010, y de 8.7 por ciento en el 2011.
La obesidad es una enfermedad multifactorial la cual requiere de un tratamiento integral e interdisciplinario; si este problema no es tratado las consecuencias son mayores, toda vez que un niño obeso será un adulto obeso, con altas posibilidades de padecer y presentar otras enfermedades como: Diabetes, Hipertensión Arterial, niveles de Colesterol y Triglicéridos elevados, Enfermedades Cardiacas, baja autoestima, y depresión.
Nuestro país ocupa el primer lugar a nivel mundial de Obesidad Infantil, lo cual sin duda, resulta preocupante y requiere de acciones urgentes.
Uno de los grandes retos es cambiar el ambiente obesigénico al que están expuestos los infantes, así como sensibilizar y educar a las personas responsables de los menores, principalmente a los padres.
La secretaría, en sus Centros de Salud distribuidos en todo el territorio estatal, lleva un control mensual de los menores de 9 años de edad que presentan Obesidad; se les toma peso, se mide su estatura y se les brinda orientación alimentaria y recomendaciones para que lleven estilos de vida saludables, ambos aspectos de suma importancia.
Sobre el tema de la Obesidad Infantil, la Secretaría de Salud en Querétaro desarrolla y aplica acciones que tienen que ver con la Promoción de la Salud, conforme a los objetivos del Acuerdo Nacional de Salud Alimentaria.
Estos objetivos son: fomentar la actividad física en la población en los entornos laboral, escolar, comunitario y recreativo, con la colaboración de los sectores público, privado y social; aumentar la disponibilidad, accesibilidad y el consumo de agua simple potable; disminuir el consumo de azúcar y grasas en bebidas; incrementar el consumo diario de frutas y verduras, leguminosas, cereales de granos enteros y fibra en la dieta, aumentando su disponibilidad, accesibilidad, y promoviendo su consumo; mejorar la capacidad de toma de decisiones informadas de la población sobre una dieta correcta a través de un etiquetado útil, de fácil comprensión, y del fomento del alfabetismo en nutrición y salud; promover y proteger la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad y favorecer una alimentación complementaria adecuada a partir de los 6 meses de edad; aumentar la disponibilidad y accesibilidad de alimentos reducidos o sin edulcorantes calóricos añadidos; disminuir el consumo diario de grasas saturadas en la dieta, y reducir al mínimo las grasas trans de origen animal; orientar a la población sobre el control de tamaños de porción recomendables en la preparación casera de alimentos procesados que se lo permitan, incluyendo en restaurantes y expendios de alimentos.
