¡Gran Mexicano!

Miguel León Portilla cumplirá sus primeros 86 años de vida este 22 de febrero, fecha histórica, por aquello de “la decena trágica”, que fue mucho más corta que los dos “sexenios trágicos” de color azul pálido. Cuando leí por primera vez su obra, “Huehuetlatolli”, quedé prendado del más grande de los mexicanos en el mundo de las letras, de la investigación acerca de nuestras culturas pasadas. Su triunfo ya es inobjetable como tal. Su trabajo de 40 años, de buscar, de traducir con su amigo Librado Silva, de transcribir, por 40 años, el inmenso tesoro de poesía indígena, sobre todo en la lengua madre de nuestra nacionalidad, la NÁHUATL, ha llegado a su broche de oro. El Maestro Miguel León Portilla anunció este jueves 16, que será el próximo 22, cuando presente los tres tomos de la obra recopilada. La grandiosa fiesta de las letras será en la UNAM, en la sala que lleva el nombre del poeta náhuatl, NEZAHUALCÓYOTL.

Al hacer el anuncio público del acontecimiento non, dijo que mucho de lo escrito en la lengua madre, podría aplicarse para reflexionar y actuar en consecuencia, para enmendar el rumbo del país, si es que aún queda tiempo y posibilidad de que los uniformados regresen a sus cuarteles. No hace falta repetir cuál es el mayor problema actual de los mexicanos. “¿a dónde va mi corazón?, no puedo darle rumbo- Lo llevo sin rumbo, lo voy a destruir”. Aún resuenan en mi propio corazón, repartido en miles de pedazos, los sabios consejos de los papás del pueblo náhuatl a sus hijos varones y de las mamás a sus hijas. Todos sabemos que la comunicación entre padres e hijos, en la época actual, es muy precaria, en muchos casos, inexistente. Y entre los gobernantes y sus gobernados, sobre todo en el presente sexenio, al pueblo no se le presta oídos. El ruido de las balas ensordece al amo.

Seguramente usted ha leído alguno de los tesoros de poesía del filósofo náhuatl, Nezahualcóyotl: “No para siempre aquí, sólo un momento nada más…”. Ha sido el Maestro, lingüista, investigador universitario, quien mayor empeño y esfuerzo ha puesto para difundir la filosofía del pueblo original, del cual provenimos los mexicanos. El pensamiento y la palabra del México antiguo, ya habían sido plasmados en el “Huehuetlatolli”. Ahora nos disponemos a conseguir de alguna manera, los tres tomos que en unos días serán presentados, para orgullo de nuestro pueblo. Seguramente su contenido será muy valioso, para dar voz a la mayoría de los mexicanos, que hasta la fecha, en pleno tercer milenio, permanecen en el último escalón de la escala social, sufriendo discriminación y olvido de quienes se gastan los billones de pesos, en armamento, en monumentos con costo más que inflado, en viajes al extranjero a reuniones donde tomarse la foto y obtener diplomas y estatuillas, por “su buen gobierno”.

No queremos pensar siquiera, que éste sea el último trabajo del gran mexicano, don Miguel León Portilla. Sin embargo, el tiempo es inexorable y su paso es veloz. Cuando volteamos al pasado ya han transcurrido muchas décadas. Miramos al frente y vemos que la distancia se acorta a pasos agigantados. Pocos seres humanos siguen siendo útiles, productivos, al llegar a la novena década de vida. Es tiempo de recoger la cosecha y disfrutar de los amores sembrados. Aún así, cada vez es más reducida la posibilidad de seguir aportando lo que la sociedad requiere, para lograr la convivencia sana, pacífica, equitativa. Los consejos, la experiencia acumulada, difícilmente son escuchados en familia. Sería pretensioso que los gobernantes atendieran a los viejos sabios. Aparte de la escasa inteligencia y nulo criterio (mas los intereses internacionales atados, para asegurar el futuro) la bota militar ya la tienen en el cuello y, habría que ver cómo se la quitan.