Andrés Manuel cimbra al PRD

Otra vez el PRD.
Andrés Manuel López Obrador mantuvo su congruencia y convirtió una derrota en una victoria.

La tribu de “Los Chuchos”, quizá la más numerosa al interior del PRD, impuso su ley y aprobó con sus votos realizar una consulta en el Estado de México para explorar la posibilidad de construir una alianza con el PAN.

López Obrador perdió.

Sin embargo, esta derrota la truncó en victoria cuando anunció su licencia como militante del PRD por no estar de acuerdo con una eventual coalición con los panistas.

Los jilgueros chuchistas de inmediato salieron a despotricar contra López Obrador al que acusaron de todo y, por si faltara algo, más.

La maniobra, sin embargo, dio en el corazón del PRD y lesionó severamente el cuerpo de este partido político que hoy se mira tambaleante, balbuceante y, probablemente, herido de muerte.

Los enconos internos se han vuelto irreversibles, sólo hace falta darse una vuelta por Twitter para saber lo que piensan los perredistas de las tribus y bandos que hoy se hallan enfrentados.

Ya hasta el diputado panista Javier Corral critica ferozmente a López Obrador defendiendo a quienes hoy dirigen al PRD.
La salida de López Obrador provocó una fractura en el Senado de la República, en donde 11 perredistas hicieron público un documento que contiene una serie de reflexiones que vale la pena releer.

“Según el Estatuto, las alianzas deben contar con la aprobación del Consejo Nacional con una mayoría de dos tercios. La insistente actitud de pactar con el PAN una alianza en el Estado de México no cuenta con esa mayoría estatutaria, por lo que se ha impedido que el Consejo Nacional vote el asunto a la espera de que algunas maniobras surtan sus efectos políticos. Se trata de organizar una consulta enteramente fraudulenta, con la exclusiva participación de quienes ya han decidido llevar a cabo la alianza”, afirman los senadores encabezados por Pablo Gómez, Carlos Sotelo, Arturo Núñez, entre otros.

“En aras de una alianza política con el gobierno de Felipe Calderón, expresada en las alianzas electorales pero también en muchos otros actos, la dirección actual del PRD carece hoy día de una propuesta política propia. Es como si la izquierda mexicana, en su vertiente más importante, hubiera dejado de existir. Sin embargo, tal izquierda existe y actúa, enfrenta una de las grandes crisis nacionales a la que ha conducido el gobierno de Felipe Calderón con una actitud de lucha y con propuesta propia, la cual, sin embargo, no es expresada por la actual dirección nacional del PRD”, critica.

Pero además, precisa que “no es aceptable una consulta de antemano fraudulenta, ya acordada públicamente con el PAN, para decidir sobre la más grande discrepancia concreta del momento en el seno de la izquierda mexicana. Quienes quieren la alianza y ya la han pactado son quienes llevarán a cabo tal consulta, en la cual votará el número que ellos decidan y a favor de la decisión ya tomada entre las direcciones del PRD y el PAN, las convocantes y realizadoras del fraudulento plebiscito”.

Y precisa que al actual dirigente del PRD, Jesús Ortega, no le importa la suerte del partido ni de la izquierda mexicana, “sino sólo el cumplimiento de sus propios compromisos con Felipe Calderón. Llevar al principal partido de la izquierda nacional al plano de complacer las necesidades e intereses del PAN y de su líder, Calderón, significa tratar de borrar del mapa político mexicano a la propia izquierda como alternativa vital y actuante. Es hora de tratar de poner un alto a esa política divisionista y destructora”.
El documento de los senadores desconoce, de facto, a Carlos Navarrete como su coordinador parlamentario, ya que él forma parte de “Los Chuchos”, y es el ejemplo de que la fractura está a flor de piel, lista para ser vista por todos.

Un eventual rompimiento perredista tendrá muchos damnificados y, el principal será Marcelo Ebrard, ya que para la elección del próximo año, encabezaría a un cascarón solitario, debido a que los perredistas de a deveras terminarían en una coalición entre PT y Convergencia.

Ya Federico Arreola, uno de los hombres más cercanos a López Obrador, ha planteado la posibilidad de construir, con PT y Convergencia, al verdadero partido de izquierda de México, y dejar a “Los Chuchos” solos.

Todos al interior del PRD deberían estar preocupados porque la izquierda mexicana podría convertirse en un bonito recuerdo, en una gran anécdota, pero no competiría con posibilidades reales en 2012.

Por eso los insultos y los empujones a López Obrador, ya que les ganó, una vez más, la partida a quienes hoy gobiernan el PRD y ocupan la dirigencia nacional.

Lo único cierto es que el camino que empezó a andar López Obrador sabrá Dios a dónde va a llevar al PRD, pero los que hoy dirigen a este partido sólo van tras sus pasos.
Es como título de novela: Los pasos de López.