Acarrean caos cada viernes

México.- La estación del Metro Iztacalco se convierte todos los viernes en punto de reunión de hasta 300 alumnos del Colegio de Bachilleres 3, que han hecho imperar su ley en ese transporte, igual que en las comunidades cercanas a donde se encuentra.

Ellos bloquean el Eje 3 para caminar rumbo a fiestas o partidos, como lo muestran varios videos que han subido a Internet.

Alcoholismo, riñas que incluyen petardazos al interior de las estaciones del Metro cercanas: Santa Anita e Iztacalco, así como grafitis e incluso sexo en la vía pública, son algunas de las molestias generadas a vecinos.

Al interior del Metro, empleados no logran controlarlos cuando abarrotan las instalaciones, entre carreras, risas y empujones a otros usuarios, y mucho menos pueden contra ellos cuando protagonizan riñas.

Pasillos y escaleras apenas alcanzan a contener a la multitud de alumnos, por lo que las puertas de acceso más cercanas al Bachilleres son cerradas y los usuarios deben caminar más para ingresar. Esa es una de las medidas tomadas por el Metro para evitar que los jóvenes estorben el servicio. Otra es que sus inmediaciones sean vigiladas todos los viernes por la policía capitalina.

La violencia de esos estudiantes va en aumento, se quejan vecinos, y afirman que hasta dos días han estado sin luz por los petardos.

Muchos acusan a Los Cocos, porros del plantel, de ser responsables del desorden, pero los colonos dicen que la situación se ha generalizado a otros alumnos que acostumbran saltarse clases para reunirse en áreas de la Unidad Infonavit-Iztacalco.

“Son una lata, es un verdadero caos, y ya sabemos que los viernes nos encerramos temprano porque luego andan en bola buscando pleito, nos cierran las avenidas o ya se escuchan las patrullas que llegan a controlarlos”, dice Patricia, una de las vecinas que ha reprochado a los alumnos su comportamiento, pero sólo obtiene burlas como respuesta.

Áreas comunes

Un adolescente camina con la mona pegada a su boca, va con la mirada perdida y la mochila al hombro, y cerca de él, un grupo de otros estudiantes del Colegio de Bachilleres 3 pasa el tiempo en una fuente de la unidad; algunos platican y otros fuman cocaína en piedra sin inmutarse por el paso de los transeúntes.

Ninguno repara en que cerca de ahí, varios niños juegan una pelota.

El sociólogo de la UAM, especialista en violencia en jóvenes, Alfredo Nateras Domínguez, considera que la violencia del país ha sobrepasado las murallas de las escuelas, donde los chicos están aburridos. Menciona que el entorno social en el que están las escuelas también influye, y hay mayores problemas de violencia en las que están en zonas populares, como él mismo lo ha notado en el Bachilleres 6, ubicado en la colonia Vicente Guerrero, delegación Iztapalapa. En Internet, dice, varias páginas muestran a estudiantes de ambas escuelas que pelean, se retan y hacen desmanes en el Metro.

El ombudsman capitalino, Luis González, considera que muchos adultos entienden ser joven como un problema, por lo que en una visita a su ex escuela, la Preparatoria 6, pidió a los alumnos ejercer sus derechos, pero también tener conciencia de que deben afrontar su responsabilidad.

Agencia El Universal