¿A poco no está a todo dar ser candidato a la gubernatura de un estado con 20 puntos de diferencia sobre los perseguidores?

Y si a eso le sumamos que el candidato de la derecha es malísimo y no levanta pasiones, y el de la izquierda está pensando en 2012, la campaña es sencilla.

Eruviel Ávila es el candidato del PRI al gobierno del Estado de México y lleva una ventaja amplia, cómoda, sobre el perredista Alejandro Encinas, y abismal sobre el panista Luis Felipe Bravo Mena.

La campaña del priista es sencilla: administrar lo que tiene y equivocarse lo menos posible.

Mucho se ha escrito sobre la elección del Estado de México, que si es el laboratorio para la elección presidencial, que si lo que pasa ahí augura lo que ocurrirá en la elección federal.

En fin. Han sido tantas cosas las que se han escrito que muchas de ellas se han convertido en lugares comunes.

Por ejemplo, que lo que en el Estado de México pasa se refleja en la elección presidencial. Falso.

Arturo Montiel ganó la gubernatura en 1999 y el PRI perdió la presidencia en el 2000; Enrique Peña Nieto ganó en 2005 y el PRI no ganó la presidencia en 2006.

Que es un laboratorio. ¿En serio?

Habría que preguntarse laboratorio ¿de qué?

Lo que no se ha dicho de esta elección es que es la primera, con características que la hacen muy importante, que tiene que ver con una ley electoral restrictiva que acorta los tiempos de campaña y la publicidad.

Y parece que nadie ha entendido estos nuevos tiempos ni la manera en que hay que llegarle al electorado para hacer contacto y poder lograr simpatías y subir en las preferencias electorales.

Tanto PRI, como PAN y PRD creen que están en una campaña tradicional en donde se abultan las semanas y se puede planear con calma una campaña que permita que conozcan al candidato, luego a su programa, luego se refuerza y finalmente se cierra.

Esta parte, que es tan sencilla, no se ha podido entender por candidatos, partidos y despachos de asesores.

Hemos visto que los candidatos se han centrado en tirarse rollos, aparecer en mítines y visitar pueblos pobrísimos sin darse cuenta que las campañas modernas, son otra cosa.

La planeación es lo que les ha fallado.

Pero eso no es un problema para el PRI y su candidato.

Hoy, la ventaja que lleva es tan amplia que se puede dar el lujo de hacer tonterías y planear mal.

Quizá Eruviel piensa en grande porque no puede hacer otra cosa. Sus adversarios le exigen muy poco.

Por ejemplo. Alejandro Encinas y Luis Felipe Bravo Mena han realizado spots criticando cosas como la inseguridad, la pobreza, la falta de oportunidades.

Supongo que los sesudos asesores de ambos candidatos decidieron criticar estos problemas porque así golpeaban a Enrique Peña Nieto y, con ello, bajaban en simpatías al PRI y así achicaban la distancia con Eruviel.

Pamplinas.

Meter a Peña Nieto a la elección no ha resultado una buena idea. El respaldo ciudadano a la gestión del todavía gobernador mexiquense es muy alto y eso ha blindado a Eruviel.

Y con eso se les acabaron las ideas.

Vamos, vieron que esta era una campaña tradicional y no es así. Para cuando usted esté leyendo esto, faltarán menos de cuatro semanas para la elección y será prácticamente imposible derrotar al PRI.

El viernes pasado, Milenio publicó su seguimiento diario a la elección y apuntó que Eruviel tenía el 51% de las preferencias, seguido de Alejandro Encinas con el 21%, y de Luis Felipe Bravo Mena con 15 por ciento.

Como se puede apreciar, la victoria de Eruviel parece más que anunciada e, incluso, aún con errores, disparates y tonterías, será muy difícil perder los 30 puntos que tiene de ventaja.

Al final, la elección del Estado de México resultó un fiasco ya que se habían generado expectativas monumentales y, al final, resultó ser predecible y aburrida.



*Director revista Hoja de Ruta