Ernesto Cordero despunta como el panista más conocido para la elección presidencial del próximo año.
Esa, que pudiera ser una buena noticia, pues no lo es tanto.

Alguien puede ser muy conocido pero no ganar, ni de chiste una elección, debido a que sus atributos no son, por ningún motivo, buenos para los ciudadanos.

Y Ernesto Cordero, el secretario de Hacienda, resultó ser el delfín del presidente Felipe Calderón para la elección del próximo año, pero en sus apariciones posteriores a la cargada que lo empuja, irremediablemente, a la candidatura presidencial del PAN, simplemente ha regado el tepache, y feo.

El todavía secretario de Hacienda ha buscado notoriedad y posicionarse en las encuestas en donde los panistas están lejos, lejos, lejos de los priistas y de Andrés Manuel López Obrador que está en un sólido segundo lugar.

De acuerdo con Consulta Mitofsky, la preferencia para la próxima elección presidencial, según la evaluación de mayo, muestra al PRI en primer lugar, al PAN en segundo y al PRD en tercero.

Empero, el PRD alcanza su mayor nivel en casi dos años con 15%, 6 puntos más que el año pasado.

En la encuesta, uno de cada tres ciudadanos dice que les gustaría que el próximo presidente sea Enrique Peña Nieto, seguido por Andrés Manuel López Obrador con 12%, ambos aspirantes subiendo respecto a sus números de febrero pasado, ratificando los lugares 1 y 2 que han ocupado prácticamente todo el actual sexenio.

Les sigue ahora Marcelo Ebrard que desplaza del tercer puesto a Santiago Creel y detrás de ellos, aparecen creciendo Josefina Vázquez Mota y Manlio Fabio Beltrones.

Los llamados electores independientes muestran una mayor inclinación por el PRI aunque en porcentajes menores que el resto de la población, no sólo hacia ese partido sino hacia los tres mayoritarios, inclinándose ligeramente más que el resto de la población por los llamados partidos pequeños.

Y al mostrar la lista de los aspirantes a candidato en cada partido, los resultados de los independientes son similares a los de la población total, con ventajas para Creel y Peña Nieto en el PAN y PRI, y con cerrada contienda entre Ebrard y López Obrador en el PRD, donde ahora es el actual Jefe de Gobierno del DF quien aventaja por 4 puntos.
Veamos el caso del PAN en donde Ernesto Cordero apareció, al menos en los medios de comunicación.

Considerando una lista de siete probables aspirantes panistas como apoyo a la recordación ciudadana, Santiago Creel se mantiene aún en el primer puesto aunque la que crece más y de manera importante es Josefina Vázquez Mota, mismo comportamiento que muestran Emilio González, Javier Lozano y Heriberto Félix, los tres sin embargo sin amenazar aún los primeros puestos de las preferencias.

Hace seis años también era Creel quien encabezaba las preferencias y tenía una ventaja de más de cinco a uno sobre Felipe Calderón, cuando se iniciaba apenas la contienda interna del PAN.

De acuerdo con la encuesta, a Ernesto Cordero lo conoce el 20.4% de la población, es decir, una quinta parte de los electores.

Y entre quienes lo prefieren como candidato, en población abierta, está en cuarto lugar de los aspirantes panistas, detrás de Santiago Creel, Josefina Vázquez Mota y Alonso Lujambio, con apenas el 2% de las simpatías.

Y al interior del PAN está frito.

Los militantes del PAN prefieren a Santiago Creel, Josefina Vázquez Mota y Alonso Lujambio antes que a Cordero. Creel, por ejemplo, tiene el 37% de las simpatías panistas y Cordero el 7.11% y bajando.

En febrero, Cordero tenía poco más del 9% de las simpatías del PAN y en mayo bajó dos puntos.

Vamos, parece que Felipe Calderón se equivocó con la estrategia de su delfín porque, en lugar de ayudarle, la cargada oficial lo está desbarrancando.

Y luego con las declaraciones de Cordero, las cosas van peor.

Primero el 21 de febrero aseguró que la familia mexicana promedio que gana seis mil pesos mensuales tiene acceso al crédito, le alcanza para pagar renta, dar la mensualidad del carro y hasta para mandar a sus hijos a escuelas particulares. Luego se desdijo. Dijo que no dijo lo que dijo, que fue malinterpretado, que la culpa fue de los medios y de los estudios internacionales.

Después, el 31 de mayo nos sorprendió con otra perla, cuando afirmó que México dejó de ser pobre, lo que le valió una felpa en las redes sociales y lo obligó a salir a decir que eso era cierto pero que el país no deja de tener problemas de pobreza.

Y el 6 de junio volvió a la carga con otra tontería, ya que ese día nos dijo que el poder adquisitivo del salario mínimo está creciendo, o sea, que con el salario mínimo se pueden comprar más cosas que antes, sobre todo en las décadas de los 80 y 90.

Todos estos gazapos no tienen sentido más que el de que se conozca a un personaje que ha sido, por decir lo menos, oscuro.

Le ha ido muy mal en los medios y en las redes sociales, y si a él es al que el PAN le apuesta mantener la Presidencia de la República, está muy mal.

Cordero a lo mejor ha dicho todas esas cosas de buena fe, sin buscar debate o confrontación, pero si es así, lo único que muestra es que está alejadísimo de la realidad, que el mundo en el que él vive es distinto al de la inmensa mayoría de los mexicanos.

Vamos, el señor ni siquiera se fija en cuánto le cuesta llenar el tanque de su camioneta y el de las de sus guaruras.

Si eso hiciera, notaría que cada vez le alcanza menos porque el precio de la gasolina nos lo suben a cada rato.

Ese es Ernesto Cordero. Un burócrata incapaz de salir a la calle y de tener, sobre la piel, un poco de sensibilidad.

El PRI y el PRD seguro le apuestan a que Cordero sea el abanderado panista porque, así, será todo más fácil para ellos en la elección.

Por lo pronto Cordero necesita asesores, voceros y otra imagen, a ver si consigue todo. Eso no lo venden en las tiendas de las esquinas.

*Director revista Hoja de Ruta