Cuando Felipe Calderón se pone en plan insoportable, pues simplemente es insoportable.

Primero, decidió arrear con todo contra el PRI al que acusó de cualquier cosa que se le ocurrió, y después, ante el gigantesco fracaso de jajajajajahank, amaneció con una estrategia mediática en el bolsillo y confrontar al Congreso.

Lo que hizo Calderón ni siquiera llega a regaño. Es más bien una pataleta para que los reflectores apunten hacia otros rostros y el suyo, y el de sus colaboradores, vuelva a quedar a oscuras.

El miércoles pasado, Calderón se tiró la puntada de dar un mensaje. Convocó a la prensa, a algunos de sus empleados, y se arrancó.

“Para sacar adelante las reformas que el país requiere, es necesario que prevalezca el interés superior de la Nación sobre cualquier otra consideración. Y, para ello, es imprescindible que todos los actores políticos tengamos la capacidad de poder resolver estas coincidencias, por encima de las diferencias, por legítimas que sean.

“Por eso, reitero mi llamado a los integrantes del Poder Legislativo para convocar a un Periodo Extraordinario de Sesiones, en el que se analicen, se discutan, se enriquezcan, y en su caso, se aprueben las iniciativas que he mencionado.

“Quiero ser muy enfático que se trata de cambios de fondo, cambios trascendentes y, en muchos casos, cambios inaplazables por mandato constitucional, a fin de romper las inercias que frenan nuestro desarrollo”.

La intención, por supuesto, es electoral y mediática, es culpar al PRI del desastre en que Calderón ha metido al país.
Sin embargo, esto tiene varios problemas.

El primero es que el atorón en muchas de las leyes lo ha hecho, por supuesto, el PAN.

El primer caso: los consejeros del IFE. Tres de ellos no han sido nombrados por la Cámara de Diputados y el retraso viene desde octubre del año pasado.

Para Calderón este es un tema fundamental. En su mensaje, dijo: “Otra medida indispensable para fortalecer la vida democrática del país es la elección de los tres Consejeros que deberán integrarse al Consejo General del Instituto Federal Electoral.

“Los ciudadanos y los actores políticos hemos contribuido a dar a nuestras instituciones electorales un nuevo formato. Y por eso, es también responsabilidad de todos trabajar por preservar su autonomía, su credibilidad y su legitimidad. A nadie conviene debilitar al IFE, ni permanecer sin actuar ante un IFE que no está totalmente integrado”.

Y arremetió: “Al existir una fecha constitucional fatal que ya ha quedado superada, la Cámara de Diputados está en mora, y es mi deber constitucional no sólo exhortarla, sino convocarla a sesiones para resolver este pendiente, que es de suma trascendencia para la vida democrática de México”.

Este es el primer problema. La encargada del tema, la que debe convocar y buscar construir los acuerdos es la presidenta de la Junta de Coordinación Política, Josefina Vázquez Mota, distinguidísima militante del PAN y aspirante destapada a la candidatura presidencial de ese partido.

Primer error.

El segundo error tiene que ver con la reforma política. Y también para Calderón este es un tema toral. “Es importante avanzar en una reforma política que atienda el llamado de la sociedad, para contar con instituciones que, verdaderamente, respondan a los ciudadanos.

“Los mexicanos no estamos completamente satisfechos con el funcionamiento de nuestras instituciones políticas, y se percibe una enorme brecha entre las necesidades de los gobernados y la actuación de los gobernantes, de los representantes populares, y de los políticos”.

Luego, hizo un reconocimiento a los senadores por aprobar en el periodo de sesiones anterior la reforma política, “sin embargo, se encuentra un pendiente de análisis y dictamen por parte de la Cámara de Diputados, y existe en la Constitución misma, un plazo perentorio vinculado al próximo proceso electoral del año 2012, para que reformas de este tipo sean procesadas con antelación establecida en la propia Constitución. De ahí que es impostergable deliberar y resolver en definitiva este tema con la oportunidad debida”.

Y ¿quién debe encabezar estos trabajos? Pues Javier Corral, otro distinguido panista que preside la Comisión de Gobernación.

Pero el error fundamental es de fondo.

Felipe Calderón llama al Congreso a celebrar un periodo extraordinario de sesiones -es una de sus facultades consagradas en la Constitución- pero, o lo olvidó o no se quiso acordar, que los periodos extraordinarios sólo se celebran con agenda, es decir, nada que no esté en la agenda se puede discutir o tratar.

Para ello, de acuerdo con la ley, se requiere que haya dictámenes aprobados por las comisiones para poder elaborar una agenda de temas y, entonces sí, convocar a un extraordinario.

El presidente de la Cámara de Diputados, el yucateco Jorge Carlos Ramírez Marín (PRI), lo dejó muy claro: “primero el acuerdo, después el dictamen, después el periodo extraordinario. Ésa sería la lógica”.

E ironizó un poco: “Espero que la expresión del Presidente no sea solamente un intento de llamar la atención hacia otro lado para que no se vean las consecuencias y lo que ha sucedido con temas que corresponden específicamente al ámbito de la aplicación de justicia en el Ejecutivo, sino que sean un llamado sincero a sumar, en primer lugar, al Presidente de la República en una actitud mucho más progresista, mucho más realista en cuanto a su ejercicio como Presidente, al que no corresponden las diatribas, los ataques y los señalamientos contra partidos diferentes al suyo.

“Creo, espero que sea un llamado sincero y si es así, entonces lo que veremos es al Presidente impulsando los acuerdos de los partidos políticos, llamando a su partido a sumarse al estudio y a la revisión de todos estos temas que él mismo ha señalado”.

Vamos a ver si es cierto pero, lo más seguro, es que el PAN se raje, reviente todo e intente acorralar al PRI.

¡Qué flojera!

*Director general revista Hoja de Ruta