Sólo falta un año.

Parece que hace apenas unos cuantos meses se eligió a Felipe Calderón como presidente de la República y se desató lo que, hasta hoy, no se ha podido amarrar.

Una brevísima evaluación del México que se construyó en los últimos cinco años nos lleva a concluir que, el país que teníamos, se extravió en algún momento.

Hoy, México está enfrentado, el encono es algo habitual, los insultos menudean, los actores económicos, políticos y sociales, están enfrentados.

Hoy, México está ensangrentado, los mexicanos muertos a diario se cuentan por decenas y la violencia abarca cada vez a más estados.

Hoy, México está triste, la felicidad ha abandonado a los mexicanos que miran la manera en que un país bellísimo se desmorona.

La derecha, en 11 años, le ha robado la felicidad a muchos.

Y a este país es al que quieren llegar a gobernar varios que se han destapado en las últimas semanas y meses.
En el PAN hay muchos. Y cuando se dice muchos, pues son muchos.

Ernesto Cordero, Emilio González, Alonso Lujambio, Santiago Creel, Heriberto Félix, Josefina Vázquez Mota, Javier Lozano.

Uf.

Los suspirantes panistas tienen muchos problemas, pero el principal es que no tienen los puntos necesarios -de acuerdo con todas las encuestas- para competir.

Cordero, Lujambio y Lozano han hecho lo posible porque el puntero de las encuestas, el priista Enrique Peña Nieto, los voltee a ver.

Ya lo retaron a debatir.

Ya lo acusaron de un montón de cosas.

Ya lo picaron para intentar que salga.

Nada ha pasado.

Entre los panistas, las cosas parece que están cambiando.

Hoy, todo indica que Javier Lozano ya se acopló con Ernesto Cordero, siguiendo a Alonso Lujambio y Heriberto Félix que aparentemente ya decidieron apoyar al actual secretario de Hacienda.

Los únicos que se encuentran fuera del acuerdo son Santiago Creel y Josefina Vázquez Mota.

Creel, contrario a Felipe Calderón, insiste en ser aspirante a la candidatura presidencial del PAN y apenas el viernes se reunió con panistas del Distrito Federal.

Ahí, Creel dijo: “veo un México adelante en la economía, en la educación y en la política”.

Agregó que su intención de aspirar a la Presidencia de la República es diferente a la de todos los demás porque “veo un México distinto, con un proyecto de cambio profundo que busca romper las cadenas que aprisionan nuestra economía y la concentración del ingreso. Yo no vengo a administrar los problemas, yo vengo a corregir los errores”.

La otra es Josefina Vázquez Mota, la coordinadora de los diputados panistas que, en la campaña de Calderón, era una de sus más cercanas pero, al final, perdió en la grilla con el círculo de varones de Calderón: César Nava, Germán Martínez, Juan Camilo Mouriño y se fue alejando.

Vázquez Mota hoy encabeza a los diputados del PAN y la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados pero sus méritos para aspirar a la candidatura panista son escasos. Su gran capital es que es la única mujer.

Los panistas están aferrados a no dejar el poder pero, por como se ven las cosas, lo van a tener que entregar.

Empero, la última palabra no está dicha. Esa la va a decir Felipe Calderón y ya veremos lo que intenta para impedir al PRI recuperar la Presidencia de la República.

En el PRD, Andrés Manuel López Obrador lleva una amplísima ventaja sobre Marcelo Ebrard.

El largo y retorcido colmillo del tabasqueño lo catapultó a las alturas perredistas y ha hecho a Marcelo Ebrard tragarse su orgullo, sus palabras y, en unas semanas, seguramente, también se comerá sus aspiraciones presidenciales.

López Obrador ya hasta convenció a Convergencia de convertirse en el abanderado del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) que él encabeza y que lo ha mantenido en las encuestas, si bien muy lejos del PRI, vivo y con vigor para la campaña del próximo año.

Marcelo Ebrard, mientras tanto, intenta estrategias para posicionarse y, simplemente, no le salen.

Ya hasta anunció que va a desaparecer la tenencia en el Distrito Federal pero, de inmediato, la Asamblea Legislativa enmendó el camino y dijo que si eso ocurre, impondrá un impuesto que lo sustituya.

Ebrard se compró el título de “El mejor alcalde del mundo” que le sirvió para dos cosas. Hoy nadie se acuerda de eso.
Y en el PRI, las cosas, al menos en el papel, están más claras.

Enrique Peña Nieto lleva una amplísima ventaja al interior y al exterior de su partido.

El único que aparece en las encuestas secundándolo es el coordinador de los senadores, Manlio Fabio Beltrones.

Peña tendrá muy buenas cartas credenciales para buscar la candidatura, aderezadas por la elección de Eruviel Ávila en el Estado de México.

Hasta hoy, Peña se ha mantenido reservado y no ha dicho, al menos públicamente, que busca la candidatura presidencial del PRI.

Y Manlio Fabio Beltrones también se ha mantenido en la discreción. Sin embargo, el senador ha dicho una y otra vez que él luchará porque en el PRI se dé una discusión en torno a ¿para qué quiere ganar el PRI la Presidencia?

Y en los cruces de encuestas, Beltrones también le gana a los mejores aspirantes del PAN y PRD.

La conclusión es sencilla: la gente está harta de lo que hemos vivido en los últimos años, y los jóvenes le van a dar con la puerta al PAN.

Bienvenidos a una nueva elección, la de 2012. Estamos a un año y ya comenzó.

*Director revista Hoja de Ruta