Las enfermedades que son trasmitidas al ser humano por estar en contacto directo con animales domésticos o con sus productos, así como por vertebrados silvestres, se denominan zoonosis. Entre las zoonosis más importantes en nuestro país están la toxoplasmosis, la rabia, la brucelosis, la leptospirosis, la teniasis–cisticercosis y la triquinelosis.

La toxoplasmosis es una enfermedad causada por un parásito llamado Toxoplasma gondii. En su forma de vida libre tiene un tamaño de 5 a 7 micras, con una figura similar a la de un plátano. Puede estar presente en una gran variedad de animales como perros, monos, aves, roedores y felinos.

Entre los animales domésticos el cerdo es un hospedero habitual, pero es del gato del que debemos cuidarnos, ya que es un hospedero definitivo, porque en él se lleva a cabo la etapa sexual del parásito.

Las vías de transmisión al ser humano son: la vía externa, es decir, ingiriendo agua y/o alimentos contaminados por las formas quísticas o por el ooquiste maduro presente en las excretas del gato, así como al comer carne cruda y tomar leche bronca parasitada; los ooquistes al llegar al estómago, liberan endozoitos que penetran en la superficie intestinal y se diseminan por vía sanguínea y linfática a todos los órganos del cuerpo; gracias a ciertos mecanismos de defensa (respuesta inmune), en un individuo inmunocompetente se controla la división y multiplicación del toxoplasma, pudiendo persistir en forma inactiva por varios años hasta que la inmunidad se vea vulnerada por diversos factores.

Otra vía de transmisión es la transfusión sanguínea o el trasplante de órganos con sangre y tejidos contaminados con endozoitos y quistes. La vía interna es la transmisión vía transplacentaria, es decir de madre a hijo. Clínicamente los síntomas son vagos, como malestar general, falta de apetito, pérdida de peso, dolor muscular, fiebre intermitente, dolor de cabeza y en algunos casos diarrea y funcionamiento alterado del hígado.

Internamente, en la mayoría de los casos hay tendencia a producir exudados serosos y necrosis o degeneración de los órganos afectados, así como pequeñas zonas focalizadas de consolidación denominadas granulomas, esto es frecuente cuando se localizan en los músculos. En el tejido del sistema nervioso provoca cuadros de encefalitis e hidrocefalia y en los casos crónicos se presentan calcificaciones cerebrales. En el ojo produce inflamación y necrosis de retina y coroides, con pérdida parcial o total de la visión. Si el parásito se aloja en el tejido linfático puede producir inflamación y necrosis localizada principalmente cervical y axilar, así como también afecta el músculo del corazón (miocarditis) y el pulmón (neumonitis).

Se considera a la toxoplasmosis una causa importante de infertilidad y de abortos habituales; en los recién nacidos se puede presentar la forma de toxoplasmosis congénita generalizada, padecimiento muy grave con una letalidad de alrededor de 15%. Los sobrevivientes pueden presentar lesiones cerebrales, crisis convulsivas, retraso mental y daños visuales. En el adulto la infección generalmente es leve y tiende a volverse crónica.

La prevención de esta enfermedad consiste en la cocción perfecta de la carne antes de su consumo, especialmente la de cerdo y lavarse muy bien las manos después de manipular carne cruda. Los cuchillos utilizados para cortar carne cruda deben lavarse antes de cortar otro alimento. Evitar que los gatos cacen y coman roedores, así como desperdicios de la basura. Alimentarlos con comida hervida o enlatada. Las heces de los gatos deben eliminarse diariamente, utilizando guantes para manipularlas. Cambiar diariamente las cajas de arena, evitando sacudirlas; las cajas deben ser desinfectadas con agua hirviendo; eliminar la arena en bolsas y tirarla o enterrarla, utilizando guantes para ello.

Por otro lado la rabia es una enfermedad aguda producida por un rabdovirus que afecta de manera predominante el sistema nervioso central; se trasmite al hombre principalmente por la saliva de animales infectados a través de mordidas que lesionan la piel o capas más profundas. Entre los reservorios se encuentran animales silvestres como coyotes, zorros, mapaches, zorrillos, mangostas y murciélagos; el perro es el reservorio doméstico más importante. Después del contacto hay un periodo de 10 a 60 días de incubación de la enfermedad; posteriormente se presenta una fase de malestar general, dolor de cabeza, dificultades para deglutir, alteraciones de la sensibilidad en el sitio de la lesión; más adelante y de manera paulatina, aparecen ansiedad, intolerancia a la luz y al ruido, sudoración y salivación profusas, hidrofobia, espasmos laríngeos durante la inspiración; en algunas situaciones hay alucinaciones auditivas, visuales y relajación de esfínteres; en los casos más graves el daño neurológico es muy importante con periodos de apnea (suspensión de la respiración) y muerte súbita.

La rabia se previene vacunando a los perros y gatos de casa, evitando la vagancia de éstos y el contacto con animales callejeros. En caso de mordeduras, éstas se deberán lavar con agua y jabón; se puede aplicar algún desinfectante, evitando traumatizar la lesión. La vacunación específica dependerá del estado vacunal del perro, del sitio y la gravedad de la lesión.

La brucelosis es una enfermedad febril de distribución mundial producida por una bacteria llamada Brucella. Se transmite al hombre principalmente a través del consumo de leche o sus derivados no pasteurizados. Sus síntomas iniciales son malestar general, fiebre vespertina e intermitente, escalofríos, intenso dolor de cabeza, dolor de músculos y huesos, falta de apetito, fatiga y crecimiento de hígado y bazo. Las complicaciones suelen ser multiorgánicas y letales.

La leptospirosis es causada por una bacteria de la familia Leptospira interrogans. La enfermedad se transmite por contacto directo de piel íntegra o erosionada, con carne, vísceras y orina de animales contaminados. Los animales domésticos que la transmiten son: gato, ganado vacuno y porcino. Después de una incubación de una semana aproximadamente se presentan: náuseas, cefalea, artralgias, mialgias, fiebre, vómito. En casos graves habrá daño hepático y nervioso. Para prevenir este padecimiento es importante vacunar a los animales de casa, utilizar guantes para la manipulación de carne cruda y desinfección con cloro de las excretas de perros y gatos.

Referencias: Dra. Beatriz Leal Castellanos. Epidemióloga. Hospital General de Zona No. 13