Las torpezas de la canciller Patricia Espinosa Cantellano siguen haciendo chirriar las ruedas de la gestión calderonista.
La Comisión Permanente del Congreso solicitó a la secretaría de Relaciones Exteriores un informe detallado de la situación y los hechos que rodearon el retiro de la propuesta del nombramiento diplomático del escritor Jorge Volpi como agregado cultural de México en la Embajada de México en Roma, Italia.

El punto de acuerdo aprobado -propuesto por el diputado priista Antonio Benítez Lucho- otorgó un plazo perentorio a la Cancillería de 30 días naturales para responder.

“El caso del escritor Jorge Volpi -dijo Benítez-, escritor que ha obtenido premios y reconocimientos internacionales que honran al país y que por motivos administrativos ha sido retirado de su encargo debe ser puesto en conocimiento de esta soberanía”, indicó.

¿Qué va a contestar la señora secretaria? ¿Va a salir de nuevo que se trató de un supuesto recorte presupuestal?
Eso sí que sería echarle leña al fuego, porque si algo ha enfadado a Volpi es lo que él ha llamado el “enmascaramiento” de la verdadera razón del golpe que se le dio.

De hecho, Volpi ha centrado su molestia en denunciar la mentira de la canciller y “el mal uso del ejercicio público”.

En su cuenta de twitter, @jvolpi, comentó que era necesario dar a conocer la verdad “y no lo hago por el puesto o el dinero (a los que ya renuncié) o por los 15 minutos de fama derivados de este asunto (que no necesito). Lo hago para exponer la perversidad del siguiente mecanismo orquestado por un funcionario público”.

Para el intelectual, la estrategia con la que el gobierno de Calderón y la propia Patricia Espinosa han tratado su asunto, ha sido “un pequeño y torpe proceso inquisitorial, propio de Kafka”.

Recordemos:

La Presidencia de la República trató de arreglar el asunto realizando gestiones para que Volpi tomara posesión de su cargo como agregado cultural, como se tenía previsto. Para ello, Gerardo Ruiz Mateos, jefe de la Oficina de la Presidencia, se comunicó con Volpi el 24 de junio para darle a conocer tal disposición, pero el escritor la rechazó.

Jorge Volpi escribió en su twitter que estaba de acuerdo con el comunicado de la Presidencia, pero “no con lo que omite”. Dijo que “la intervención de Presidencia vino sólo después de que yo hiciera pública la verdad sobre los motivos políticos de la canciller para cancelar el nombramiento”.

Señaló que en su comunicación con Ruiz Mateos agradeció la intervención de Calderón, “pero le dije que por congruencia no podía aceptar el cargo, dado que la canciller lo había anulado por razones políticas y no por un recorte presupuestal”, y que era grave que Espinosa actuara de esa forma.

Después, escribió otro mensaje en su cuenta donde cuenta a manera de fábula:

“Un ciudadano es acusado de expresar opiniones contrarias al gobierno (sin que éste lo sepa ni sepa, por tanto, cuáles fueron esas opiniones)”.

Después, “en secreto, la autoridad (canciller) da entrada a esas acusaciones, juzga y decide aplicar una sanción (el retiro de un puesto público). La autoridad le comunica la sanción al ciudadano, ocultándole todos los pasos anteriores y mintiendo de manera flagrante sobre sus causas (atribuyéndolas con dolo a un recorte presupuestal)”.

En suma, lo que Volpi quiere y demanda es que la canciller Patricia Espinosa Cantellano aclare “cuáles fueron esas opiniones. Eso es todo: decir la verdad para que esta actuación no se repita. Y denunciar el mal uso del ejercicio público”.

Eso es lo que demandó la Comisión Permanente. A ver cómo responde. La canciller tiene 30 días para pensar su respuesta. A ver si esta vez le atina.