Desde hace unos meses, se anunció con bombo y platillo la visita de Lionel Messi a nuestro país, esto para disputar un encuentro que finalmente se celebró el fin de semana pasado en la cancha del Estadio Azul.

La expectación por ver al mejor jugador del mundo era amplia y los precios para asistir al evento no eran nada accesibles (desde $400 hasta $1300 aprox.) tomando en cuenta el nivel económico de nuestro país. Cabe destacar que los fondos recaudados serían utilizados para apoyar a una fundación de niños con enfermedades terminales. Hasta ahí todo bien.

Al momento de llevar a la práctica lo que en teoría parecía excelente, empezaron los desencantos. La actitud mostrada por el jugador argentino en suelo mexicano dejó mucho que desear.

Llegó el día esperado y un estadio semivacío le daba la bienvenida al jugador del Barcelona, quien se limitaba a saludar a los espectadores desde la cancha y de vez en cuando forzaba una pequeña sonrisa.

Alguien le debería de haber avisado a Messi que se trataba de un partido de exhibición, y que la mayoría de las personas habían gastado una parte de su dinero en ver la elegancia y calidad que lo tienen en lo más alto. Al parecer nadie lo hizo.

El argentino caminaba en el terreno de juego. En cuanto tenía el balón, la gente coreaba su nombre y se le entregaba esperando una jugada de fantasía o algún destello, Lio solo tocaba de forma fácil para tristeza de la afición. Solo un destello, eso es lo que quería la gente; tampoco se le estaba exigiendo que jugara a muerte como si se tratara del derbi español.

Y así transcurrieron 70 minutos, momento justo para que la “Pulga” abandonara el terreno de juego ante los aplausos de la afición, la cual estaba contenta de ver caminar a su ídolo. Y se fue, sin decir más, sin agradecer al público que se dio cita a pesar de que las condiciones climáticas o el costo de los boletos no eran nada adecuados.

En lo que respecta a aspectos extra cancha mejor no entramos en detalles. El rosarino llegó a nuestro país dos horas antes de que diera inicio el cotejo. Rumores que, sinceramente a mí no me importan, indican que no quiso tomar su vuelo correspondiente por cuestiones de comodidad en el avión, exigiendo algo más cómodo para alguien de su nivel, otros medios mencionan que su llegada se retrasó debido a problemas climatológicos en Chile, etc.

El problema es que Lionel vino más obligado que por su propia voluntad. No cumplió con lo que los organizadores del evento habían prometido tanto a la afición como a la prensa mexicana.

El nacido en Argentina nunca llegó a la conferencia de prensa organizada por la empresa encargada de traerlo al país, dejando así vestidos y alborotados a los cientos de medios que fueron acreditados para este evento, la conferencia fue reprogramada para horas después de que el evento culminara…para entonces Messi ya se encontraba de regreso a su país. ¡Qué tengas buen viaje, Lio!


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Alan Osornio.