El desarrollo de las tecnologías de la información trae consigo enormes ventajas para la expansión masiva del conocimiento. Pero también, como dicen los comunicólogos, el exceso de información lleva a la desinformación.

La nueva capacidad de llegar a las masas a través de los medios suele ser utilizada por los gobiernos para ufanarse de logros reflejados en estadísticas y datos convenientes, lanzados al aire con la finalidad de convencer a quien no tiene un conocimiento profundo sobre la materia a tratar.

El ejemplo clásico es la economía, sobre todo en términos de macroeconomía es común que los gobiernos utilicen cifras macroeconómicas aisladas para posicionarse favorablemente en la opinión pública, aprovechando la obscuridad de ese dialecto macroeconómico que resulta tan confuso e ininteligible a las masas para establecer dogmas en la opinión pública.

Por ejemplo, el Gobierno Federal que sostiene que la economía mexicana crece (como si fuera un hábito) al 5% anual. Si bien esto fue cierto en 2010, el crecimiento económico mexicano en términos de PIB en paridad de poder adquisitivo per cápita desde 1985 hasta 2010 ha sido únicamente de 1.5%. Así mismo las expectativas de crecimiento en México se redujeron al 3.8% para 2011 y 3.6% para 2012.

E incluso cuando el crecimiento del PIB fuera de 10% anual, el discurso oficial aprovecha la ignorancia general sobre los motivos que pueden llevar a un crecimiento del PIB real para crear un vínculo directo con la gestión de su administración; sin que en realidad exista una correlación causal entre las políticas públicas gubernamentales y el crecimiento de un indicador que nos dice tan poco sobre el bienestar de la población de un país, que es el PIB real.

Ante la lluvia de datos confusos se difuminan asuntos de gravedad económica considerable como la caída a nivel internacional en índices libertad económica como el del Fraser Insitute de Canadá (ver nota en El Economistahttp://eleconomista.com.mx/finanzas-publicas/2011/09/21/mexico-desciende-11-lugares-ranking-libertad-economica). A pesar de estar sujeto el lugar de México a una metodología que puede ser falible, la consistencia a través de los años de esta misma revela una caída en la libertad económica en el país. Lo alarmante del asunto es que si esto sucede en realidad puede ser que el crecimiento del PIB no esté sustentado por un aumento en el número de empresas competitivas (que aumenten el ingreso real de la sociedad) sino por el crecimiento del sistema monopólico corporativo que impera en el país.

El crecimiento real no es manifiesto y significativo, es más mediático y virtual. Probablemente quienes nos encontramos en los medios tenemos la responsabilidad dar a las estadísticas su justa interpretación, ser prudentes con nuestros juicios e informar adecuadamente con el mayor conocimiento que tengamos disponible sobre temas tan complejos como la macroeconomía. Sobre todo una recomendación general es ser sanamente escépticos y críticos con la información que recibimos.