El gobierno del cambio, el de la paz y el progreso no puede ni quiere pasar de la alternancia electoral a la transición democrática. La alternancia es consecuencia de la voluntad popular expresada mayoritariamente por la ciudadanía oaxaqueña, que harta del PRI y sus secuaces decidió un cambio político que modificara sustancialmente tanto a los sujetos como las conductas públicas, que por años se mantuvieron en el saqueo, la corrupción y la prepotencia, y que fue escalando hasta hacerse verdaderamente insoportable la rapiña voraz y cínica de Ulises Ruiz y su camarilla, que tan profundamente ofendió a la sociedad.

La transición democrática le corresponde a las instancias de gobierno, al ejecutivo estatal y municipales y al legislativo; a las y los que legítimamente alcanzaron el triunfo electoral, ineludible e incuestionable, la coalición que prometió la redención de la política desde los dos flancos, izquierda y derecha ¿se acuerdan? quienes con la espada desenvainada llegaron como justicieros vengadores limpiando oficinas de los posibles hechizos del tricolor, despidiendo personal que adjudicaron el estigma de seguidores del tirano a pesar de jurar lealtad al nuevo, al bueno.

A más de 400 días de “gobierno ciudadano” el desencanto, se vuelve desaliento, decepción, enojo. Hay quien dice que es más de lo mismo, que ya les salió el cobre, que todos los políticos son iguales; hay incluso quien piensa que Gabino es bueno pero lo engañan sus colaboradores, que apenas lleva un año y que habrá que esperar un poco más, en fin…

Lo que es demostrado y demostrable es la incapacidad, la ineficacia y la falta de oficio político, la casi invisible obra pública, los programas sociales insultantes y esquivos, y sobre todo la indignante permanencia de los de siempre, los que saltaron como trapecistas desde que vieron hundido su barco y fueron exonerados con la bendición de quien ahora abanican y carabanean como lo hacían días atrás con su entonces jefe Ruiz.

Ahora al paso del tiempo, inexorable ante los conflictos sociales y políticos, que en Oaxaca nunca faltan, frente a la clara inoperancia de líderes partidistas y empresarios neo políticos, hoy habilitados de funcionarios públicos, vemos de regreso a muchos de los que quisiéramos ni siquiera recordar, en puestos de poder, frente a nuestros incrédulos ojos, sin ningún recato ni aseo político administrativo. El PRI sigue gobernando y al parecer a fin de cuentas se reúnen y se ponen de acuerdo los del PRI que dicen ya no ser del PRI con los del PRI reconocidos como tales, mas lo que se vaya acumulando con los desechos del proceso electoral.

No hay explicación alguna a la ciudadanía que tanto alude el gobierno democrático de Gabino Cué, las dudas se quedan en el ánimo alentando desconfianzas. Al parecer todos los partidos coaligados no tienen estrategias, ni programáticas ni de acción que permitan cumplir con el cometido que el pueblo les asignó no pueden porque sus miserias y ambiciones de grupo no les permiten ver mas allá de sus narices, gobernar no es pelear puestos y asignaciones vergonzosas de recursos, mucho menos es un trampolín para alcanzar fugaces candidaturas y botines cuantiosos.

Del flamante congreso local, tan plural y comprometido con Oaxaca, de los 42 diputados cuando menos ocho abandonaran su curul para ver que les depara el destino en las próximas elecciones federales, por supuesto las y los diputados que piden licencia, en más de una ocasión en sendos discursos de campaña aseguraron su permanencia y compromiso con el pueblo que representan.

Este pantanoso panorama político, parece nublar acontecimientos no menos oscuros donde los protagonistas son otros que llegaron al “gobierno democrático” por invitación expresa del gobernador quien atendió la recomendación de Diódoro Carrasco.

Es el caso de Gerardo Cajiga Estrada, quien cambió su residencia y ocupación por algo mucho mejor, la Secretaría de Finanzas del Estado, desde donde ha promovido y facilitado la inclusión absurda de una dirección de diseño gráfico en la estructura de gobierno; dicha instancia dependerá de la propia Secretaría de Finanzas y estará a cargo de su esposa y su equipo de trabajo. Eso se llama nepotismo y claro que es corrupción.

Esto sucede cuando el gobierno y la función pública se ven y se trata como si fuera una empresa privada, una fuente de negocioso o un servil cómplice de los grupos de poder económico.

La gestión de las finanzas públicas es imprescindible en el proceso de desarrollo ya que debe contribuir al uso eficiente y responsable de los recursos públicos, respalda la estabilidad fiscal y debe orientar la asignación de recursos destinados a abordar las prioridades del gobierno estatal.

La administración de las finanzas públicas es de suma importancia para el desarrollo de nuestra entidad, ya que en gran medida de ello depende la viabilidad y ejecución de las obras y acciones que realizará el Ejecutivo del Estado para el beneficio de la población.

Promover el bienestar social y el desarrollo humano, es una de las políticas básicas del gasto público, hacia el desarrollo del Estado garantizando más oportunidades de crecimiento social. ¿Lo tendrá presente Gerardo Cajiga?

Así nos pinta este año electoral, multitud de aspirantes que se lanzan a precampañas costosísimas, se privilegia el ánimo faccioso y la descalificación frente a la capacidad y a la propuesta programática; se vislumbra la regresión o cuando menos la continuidad política, el cambio y la transición democrática se ven lejos.

La derecha se ve erguida con planteamientos conservadores, prejuiciosos y autoritarios; lo peor es que permea en la política de Estado y en buena parte de la sociedad, manipulada por fanatismos religiosos que fortalecen poderes fácticos muy peligrosos para las libertades ganadas y los derechos ya reconocidos.

El furor democratizador de la alternancia decayó por la decepción que causa la falta de resultados, la inseguridad y la violencia, la ausencia de línea política en los gobiernos de los partidos en coaliciones, sin rumbo, con el único objetivo de quitar al PRI, han contribuido a la alternancia sin opciones verdaderas y hoy corremos el riesgo, de la restauración del PRI, que no tendría mayor problema si es que verdaderamente hubiese cambiado, renovado. Yo lo dudo.




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