Una campaña presidencial permite a los partidos, candidatos, asesores, políticos, ciudadanos, medios, innovar y buscar el voto de los electores de las maneras más ocurrentes posibles.

Así, cada seis años vemos ocurrencias, estrategias, puntadas que a veces funcionan y a veces no.

En este proceso electoral estamos viendo campañas más bien aburridas, repetitivas, reiterativas.

El problema son los asesores.

La semana pasada platicaba con un alto panista, involucrado en la campaña de Josefina Vázquez Mota.

-¿No se han dado cuenta que se están equivocando? le solté, sin más.

-Ese es el problema, en el war room creen que están haciendo bien las cosas y que la propaganda negra va a pegar.

-Pero los tracking dicen que no, que al contrario, le han hecho perder puntos a Josefina…

-Pues sí, pero no hay manera de hacerlos entender.

Ese es, sin dudas, el PAN. Un atado de asesores, colaboradores, políticos, que tienen como única finalidad ensuciar a Peña Nieto y subir puntos en las encuestas. En pocas palabras, bajarle puntos a Peña significa que Josefina los va a subir.

Sin embargo, eso no está pasando así. Las propias encuestas, las del PRI, las del PAN y las públicas, muestran que el voto para Peña Nieto migra muy poco y el que se va, en su mayoría llega a Andrés Manuel López Obrador, el tercero en discordia.

La campaña panista tiene varios errores, y uno de ellos es pensar que en 2012 se puede ganar usando la estrategia de 2006.

Los panistas y Vázquez Mota parecen ignorar que hay 15 millones de nuevos votantes que no estuvieron en los comicios del 2006 y que tienen una cultura electoral distinta y a los que, aparentemente, tiene hasta el gorro el gobierno del PAN.

Reeditar la guerra sucia, la propaganda negra, la guerra de lodo, se ha convertido en un lastre para los panistas porque sus spots, el circo que armaron en la denominada “Mesa de la Verdad”, no han tenido el efecto que buscaron.

Y en lugar de cambiar la estrategia, se mantienen en ella, a pesar de que en las encuestas semanales, Vázquez Mota, si bien le va, sube uno o dos puntos.

Lo que el PAN debió hacer fue, primero, despegarse del tercer lugar, de López Obrador, y una vez separado de él, buscar arrebatarle puntos a Peña Nieto, porque de otro modo, lo tiene pegado, respirándole en la nuca, y presionando, aún más, una campaña que se ha vuelto una pachanga.

Buscar que con propaganda negra Vázquez Mota suba en las encuestas es una tarea imposible.

Ganar como en 2006 no va a ser posible para el PAN.

Y López Obrador sigue igual. Los que escuchamos la campaña de 2006, la seguimos oyendo en 2012.

Las mismas frases, las mismas acusaciones, los mismos dichos, los mismos discursos. ¿México no cambió en seis años?

Por eso Andrés Manuel sube tan poco en las encuestas. A este paso, necesita una campaña que dure años para poder alcanzar y rebasar al puntero.

Los errores salen de los cuartos de guerra de los candidatos y no se ve para cuándo los subsanarán, y cada día que pierden es un día que gana Enrique peña Nieto.

2012 no es 2006. Eso, tan simple, no se entiende en el PAN y en el PRD.