Seré franco: Soy un orgulloso estudiante del Instituto Tecnológico Autónomo de México. Lo considero una de las instituciones más serias del país y en sus muros he podido comprobar el valor de la amistad y la camaradería, así como la persona tan grotesca en la que te puedes convertir en caso de tragarte completa la pastilla del neoliberalismo, ver al hombre a través de una curva de indiferencia y no por medio de su mirada, encerrarte en la burbuja de que todos los itamitas que actualmente toman decisiones por millones de mexicanos no han cometido error alguno, e infinidad de actos soberbios que se pueden realizar por creerse el cuento de que los itamitas somos “la élite de la élite”.

Creo en la mirada de varios de mis compañeros, en sus deseos por hacer de este país un sitio menos injusto, sin muerte, desamparo y dolor; pero en esta ocasión (como en muchas otras), no concuerdo con el actuar y decir de mis queridos compañeros de aula, vida, risa y dicha.

Puede ser que mi opinión esté rotundamente errónea y necesite enterarme de situaciones que desconozco, en ese caso, te suplico lector que me retroalimentes con tus comentarios. Dejo en claro que mi punto de vista no representa el de nadie más y que no formo parte de ninguna jerarquía dentro del movimiento #YoSoy132.

Leo la declaración de Tevye de Lara deslindando a YoSoy132-ITAM del posicionamiento que hizo el colectivo “Somos más de 131” el pasado sábado 26 de mayo en la Plaza de las Tres Culturas, en el cual definían que uno de los objetivos del movimiento es que EPN no sea presidente de la República (http://www.eluniversal.com.mx/notas/849772.html ) y una pregunta invade mi cabeza: ¿Dónde estaban los itamitas cuando en Tlatelolco se definían los objetivos del movimiento? ¿Si hubo jóvenes del ITAM en la Plaza de la Tres Culturas, por qué no llegaron a un conceso con sus pares de otras universidades? Si han sido los jóvenes del ITAM los que se han pavoneado en medios de comunicación hablando del movimiento #YoSoy132, ¿por qué no se fueron a dar también sus baños de pueblo con los jóvenes de la UNAM, la UAM, el Politécnico Nacional, la FES Acatlán, la UVM, la UNITEC?

Los itamitas tenemos el vicio de sentirnos depositarios de la verdad absoluta, nos educan para sentirnos superiores intelectualmente a cualquier otra institución. Nadie es más “picudo” que nosotros; el mejor ejemplo de esta ideología es Alejandro Poiré (ex alumno itamita), cuando siendo vocero de la estrategia de seguridad, se dedicaba a desmitificar los absurdos mitos (los cuales para él ni siquiera tenían rango de opinión) de quienes critican la estrategia anti crimen del Gobierno Federal.

La defensa del apartidismo por parte de mis compañeros del ITAM me parece estupenda si estuviéramos viviendo en un congelador donde todos somos irreductiblemente racionales e hipócritas. No puede haber apartidismo porque no somos apolíticos. La defensa del apartidismo conlleva los mismos vicios que la defensa del partidismo. Citaré dos ejemplos de lo que se vivió en la marcha del pasado miércoles 23 de mayo.

Momentos antes de que iniciaran los pronunciamientos de los oradores a nombre del movimiento, tres señoritas se acercaron al joven que se encontraba a mi izquierda, el cual levantaba una pancarta en contra de EPN y le exigieron que bajara su consigna porque “El movimiento #YoSoy132 es apartidista”. Mientras tanto, decenas de jóvenes rodeaban dicha discusión al ritmo de un sabrosísimo: “¡El que no brinque es Peña!”

Minutos después, (supongo que en un acto que tenía como objetivo mostrar la apertura del movimiento) se le concedió la palabra a Paco Ignacio Taibo, quien cuando estaba pronunciando sus habituales consignas antipeñanietistas, fue interrumpido súbitamente por Rodrigo Ocampo (alumno del ITAM), quien le intentó quitar el micrófono con tal fuerza que el escritor casi pierde el equilibrio.

Ambos actos no tiene ninguna diferencia con los priistas que golpean a los jóvenes en los actos de campaña de Peña Nieto, pero si son para defender el apartidismo, ¿son bienvenidos?

Sin embargo confieso que, de la postura de encaminar el movimiento #YoSoy132 a una ola anti peñanietista más, a consolidarlo como un bastión de presión al régimen de desinformación, por supuesto que concuerdo con lo segundo; mi queja se encuentra en los medios que están empleando.

Si los jóvenes del ITAM nos encerramos en la burbuja de que todo lo que no quepa en nuestra bolsa de apartidismo no es legítimo, no nos quejemos de la intolerancia de los partidistas.

Los jóvenes de las demás universidades tendrán también sus defectos que resolver para que este movimiento siga adelante, yo critico el entorno que vivo y hago una simple propuesta: Itamitas, bajémosle diez puntos a nuestra soberbia y escuchemos a los demás, vayamos el miércoles a las islas de la UNAM, les aseguro aprenderemos más de dialogar con otras realidades que si solo alabamos nuestro apartidismo verdadero.

Ya marchamos todos juntos y nos hicimos escuchar, ahora hay que escucharnos entre nosotros.