Podrá parecer trivial, pero en términos simbólicos, el Corona Capital y la negativa de los #132 (corrijo antes de que comiencen las aclaraciones: algunos miembros de #YoSoy132) a asistir a dicho festival, me parece un debate muy interesante para analizar cómo van los humos fundamentalistas dentro de dicho movimiento.

Seré franco. Para los parámetros de los integrantes de mi universidad (ITAM) dentro del movimiento, no soy un miembro activo #132. No he aparecido en los periódicos, ni he sido entrevistado por líderes de opinión; mi participación ha consistido en marchar con mis amigos, sí en descontento con un país en ruinas que nos están entregando una horda de hijos de Calderón, Salinas y Manlio Fabio, pero también (la neta) marcho para caminar codo a codo con esa chica revolucionaria que dice cosas muy serias de las cuales entiendo muy poco. Peña ganó, pero la neta, yo también gané porque ya me posicioné en las encuestas sentimentales de la fémina.

Soy asiduo asistente al Corona Capital, este año ya tenía estructurada mi estrategia para consolidar mi triunfo contundente e inobjetable (a las antiguas andanzas del PRI de los años cincuenta) en el corazón de la fémina revolucionaria que me había expresado que también asistirá al tan ahora venenoso festival. La ruta era la siguiente (con horarios todavía por confirmar, la incertidumbre siempre es buen aliado): Bailar campechanamente con Alabama Shakes, tomar cerveza y extractos de su mirada escuchando a Hello Seahorse, cuando estuviéramos en el escenario de Cat Power, decirle algo bonito al oído que la hiciera sentir viva y como cierre de campaña, con Florence and the Machine de fondo musical, plantarle el paradigmático beso que marcara el inicio de un cambio verdadero en nuestras mutuas vidas.

El plan era magistral, hasta que mis amigos #132 me condenaron con un contundente: “Rodolfo, es difícil ser congruente en esta sociedad consumista. Pero Ocesa es Televisa y Televisa es veneno para México. ¿Tú qué crees?”

Yo sufro. Ahora resulta que mi fémina revolucionaria y su servidor somos unos desertores de la causa, unos entes manipulados que no tienen las agallas para renunciar a la enajenación, unas piltrafas insensibles que no valoran la legitimidad de la lucha.

He pensado largos días la validez de los argumentos de mi cuatachada #132 y coincido con ellos en que Sabadazo es verdaderamente una mierda, Pequeños Gigantes es un crimen, 100 mexicanos dijieron es la perpetuación de la decadencia, la Señorita Laura es lo más cercano a Elba Esther dando consejos sexuales a niños de primaria y que es una tragedia nacional que el mexicano de clase media se considere ilustrado políticamente porque ve Tercer Grado; pero no considero que el Corona Capital sea un mal que debe ser erradicado. Televisa es un ente perfectible, no un monstruo que haya que descuartizar.

Si por hacer la declaración anterior merezco ser desterrado de las marchas #132, ser tachado de traidor neoliberal, priísta y demás adjetivos, ni modo; todo eso me vale mientras consiga ser el #1 de mi Dama revolucionaria.