Leer un artículo escrito por Bernardo Bátiz, me hace reflexionar más a fondo, si es que esto fuera posible, pues para mí es motivo de gran preocupación ver, sobre todo el procedimiento y la actitud que está exhibiendo y aplicando Pena Nieto a unos cuantos días de haber tomado el poder. Todo esto es solamente la continuación de la forma en la que llegó a la silla presidencial. Está visto que él alcanza sus propias metas, contra viento y marea; por decir lo menos posible.

El erudito mexicano, señala con toda razón, que le llamada “reforma educativa” será un instrumento de represión y control del magisterio. Viendo la increíble cercanía, inesperada y cínica, de la “maestra”, no es de dudarse de los propósitos de control, para cuidar de los intereses personales de los políticos en el poder, que se derivarán del “albazo” presidencial en cuanto a dicha reforma, que pretende modificar el Artículo Tercero Constitucional, para restringir y manipular (aún más) el acceso, permanencia y mejora, de los maestros de Educación Básica. El tiempo lo demostrará.

Varios expertos en materia educativa, han manifestado y expuesto, las enormes deficiencias de lo que pretende ser la “evaluación universal” de los docentes. El magisterio de Oaxaca, con toda dignidad y valentía, se ha opuesto a continuar con el programa de Carrera Magisterial, que reportaba beneficios económicos para una parte de los propios docentes. Han preferido quedar “congelados”, sin posibilidades de acceder a mejores salarios, que caer en el juego político del Estado, que ha preferido invertir en la guerra, que en educación e investigación científica. Parece ser que Peña Nieto continuará con esa misma tendencia.

Ciertamente, no sabemos en qué apartado del Artículo Tercero Constitucional, se incluirá ahora, la obligatoriedad de la “evaluación enlace”, aprobada con procedimiento similar, por Felipe – Josefina – Elba. Por lo pronto, el señor Bátiz, nos remite a leer por enésima vez el texto íntegro de dicho artículo, que conserva la esencia del pensamiento universal, profundo y de grandes miras, de los CONSTITUYENTES de 1857 y de 1917. Todavía en 1945, se revisó y se sostuvo, el contenido principal y la redacción, de dicho artículo, que podría ser adoptado por el mundo entero, como mucho del contenido de nuestra Carta Magna.

Bastaría aplicar los párrafos de inicio, para tener un sistema educativo único en el planeta. Veamos algunas líneas, que el propio señor Bátiz nos subraya: “La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente, todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia”.

Disfrute usted leyendo el resto de ese texto tan completo, bien redactado y de contenido tan valioso e importante para el pueblo mexicano. Los principios de gratuidad, laicidad, democracia, convivencia, ciencia, lucha contra los fanatismos y la ignorancia…entre muchos otros, quedan perfectamente establecidos , para su aplicación en el sistema educativo nacional y, por ende en los hogares mexicanos. Yo creo que lo que Peña Nieto y su secre tario de Educación deberían de haber propuesto es, solamente, una adición o anexo a la Ley General de Educación, para consolidar uno de los tres elementos indisolubles e inseparables del PROCESO ENSEÑANZA - APRENDIZAJE, que es la evaluación permanente y FORMATIVA, que también debería incluir, no solamente a los alumnos, sino a los maestros, a la sociedad y al Estado, para que, conjuntamente, se pudiera construir un sistema educativo de CALIDAD, que respetara, a su vez, los principios de PERTINENCIA, EQUIDAD, EFICACIA y RELEVANCIA.

Bastaría con releer que “la educación que imparta el Estado debe ser DEMOCRÁTICA”, para recordarle su obligación de atender a todos los sectores de la sociedad en todo el país, sin elitismo, discriminaciones o preferencias políticas. Y en todo caso, agregar a la Ley General de Educación, la obligación de evaluar de manera ADECUADA, a todos y cada uno de los participantes, en el hecho educativo. Eludir esa responsabilidad, que debería ser pareja y compartida, es lo que le da sustento al rechazo de gran número de maestros del país y de expertos en la materia, a una reforma amañada, basada en una “evaluación” , que ya se empieza a definir como “represiva” y manipuladora, por parte de los gobernantes en turno. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos ((así se llama nuestro país) merece respeto y mucho mayor capacidad, para someterse a revisión y enmiendas. No debe actuarse por capricho y abuso de poder.