Es inconcebible que se hable nuevamente de iniciar el diálogo con los indígenas del país. ¿Porqué no se hace una EVALUACIÓN pública (ahora que la palabrita está de moda) del cumplimiento, de ambas partes, a los ACUERDOS firmados y publicados en San Andrés Larráinzar? Tal parece que la estrategia consiste en olvidar lo ya acordado en las llamadas “negociaciones” de principios de los años 90, borrando el término aplicado para volver a empezar ahora con el DIÁLOGO con todas las comunidades indígenas. ¿Quiere esto decir que, lo hecho con anterioridad no es válido y que el presente sexenio será para volver a empezar?

Anuncian que volverán a “bautizar” a la COCOPA, a la que, en los tiempos más álgidos, le hicieron gran ruido y le nombraron a personas de “renombre” para buscar la “paz” con los subcomandantes que se “levantaron” en armas, con rifles de madera, como los que se usan en las escuelas, para que los niños representen a los héroes nacionales y a los campesinos y obreros, que a inicios del siglo veinte, sí tomaron “armas” como los machetes tan temidos por un ex gobernador, las palas y los zapapicos, para defender su libertad y sus tierras de labranza. Ahora resulta que la “comisión” tendrá alcances internacionales. Bastaría con que resolviera con justicia, equidad y prontitud, lo que jamás ha sido atendido debidamente.

Habrá que exigirle a Veloz, el nuevo titular de la Comisión del Diálogo, que por lo menos intente aplicar su apellido, a favor de quienes jamás han sido escuchados, mucho menos atendidos. La reaparición del “Sub” es prueba de que no hubo solución para los problemas ancestrales de los millones de indígenas y pobres del país. No hace falta ser indígena para ser olvidado e indignado. México ha mejorado mucho la economía de los “mexicanos” a medias, en los años recientes. Tenemos ya más de una docena de BILLONARIOS y otros tantos en la lista de Forbes, con un buen “bonche” de millones de dólares en la banca. Ahora ha llegado el momento de que se busque el equilibrio, la equidad, la justicia…¡Nada más! Pronto se verá si Jaime Martínez Veloz da color o pasa a ser uno más en la lista de los “comisionados” a modo, para seguir aplazando las soluciones de fondo, que esas sí son una realidad, NO las “reformitas” a medias y al vapor, que ya se han sacado de la manga en unas cuantas semanas. Es tiempo de avaluar las reformas del sexenio y del anterior: Habría que ver cómo viene funcionando el ISSSTE. Todo “digitalizado”, como en Teléfonos de Eslim. No hay ningún responsable del desaguisado. Siempre contesta una máquina. No hay “responsables” del desorden y del descalabro. El trabajador tiene que llamar una y mil veces hasta que logra una respuesta para solicitar una consulta. La respuesta es, casi siempre, “ya no hay consultas, inténtelo la próxima semana. Las de esta semana están agotadas”. En la familia se han quedado hasta sin revisar, algunos estudios de laboratorio, que de milagro se lograron. De nada sirvieron, pues no encontramos la consulta necesaria, para recibir el tratamiento requerido.

Ha empezado la avalancha de rechazo a la “reforma de Enrique y Chaffet”. Vamos a ver hasta dónde resiste la protesta de los maestros del país, que defienden su empleo y sus derechos de muchos años de trabajo, del ataque directo de una “evaluación” inconsistente, inadecuada y perversa. El tiempo lo dirá. Una “reforma” tan incompleta e inconsistente, que no abarca la revisión de los Planes de Estudio, los Programas de Enseñanza, los Libros de Texto Gratuitos, los enfoques psico- pedagógicos, los materiales de apoyo en las aulas, los edificios escolares que suele carecer hasta de agua para los excusados y cuyos laboratorios funcionan sin materiales para experimentar y someter a la práctica algunos conocimientos, que no tienen instalaciones para la práctica de los deportes tan necesarios para el cuidado de la salud, salarios de los maestros, que se tienen que “negociar”hasta con choques con los uniformados…

¿Cómo ha de ser completa una “reforma educativa” que solamente tiene como finalidad, restringir la contratación de nuevos maestros, poner en jaque a los que llevan años, queriendo “evaluarlos” sin antes haberlos capacitado – actualizado – profesionalizado, invirtiendo lo que es obligación de los gobiernos? La intención es muy clara, y ha sido denunciada por los maestros de Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Hidalgo (ahora ya bajo control férreo), parte del Distrito Federal y otras entidades. Cómo ha de ser justa y bien intencionada, la reforma que se cocinó al vapor, que se basa únicamente en una prueba estandarizada, que fue impuesta por tres personas (Felipe, Josefina y Elba) sin tomar en cuenta la opinión técnica, profesional, de expertos y, mucho menos los intereses y derechos laborales de los trabajadores de la educación en general. Tanto los indígenas, como los maestros del país, merecen el respeto de los políticos en el poder.