En pleno, el Congreso del Estado de Morelos no se dejó llevar por la reforma educativa propuesta por la OCDE y ésta NO pasó, pues las votaciones le fueron negativas en su mayoría. Y es que, al paso de los días, por fin se está conociendo la realidad del origen y de la intencionalidad de una de tantas “reformas estructurales”, que se han venido recomendando desde el extranjero, para satisfacer intereses económicos del sector poderoso del planeta y de México. Por lo pronto, ante el albazo de Peña Nieto, ya ha pasado a rango constitucional una de las más incompletas propuestas que, en el sector educativo se han planteado en los últimos años. En 1993 se implantó una de las reformas más completas, democráticas y bien planeadas que se hayan tenido en nuestro país, a pesar del gobierno tan criticado que regía en aquel sexenio. Nosotros fuimos, no solamente testigos sino participantes por Oaxaca. La Prueba Operativa de Planes y Programas, así como de los Libros de Texto, la encabezamos con nuestro equipo de trabajo, a nombre del IEEEPO y bajo la guía del CONALTE.

En principio, la planeación, consulta nacional, difusión, ensayo, concursos para la renovación de los libros de texto, investigación y propuesta de los cambios académicos, se llevaron por lo menos tres años de arduo trabajo a lo largo del país. En esta ocasión, simplemente se tomó el acuerdo firmado por tres personas, sin consultar con los maestros – alumnos – padres de familia – expertos en materia educativa…Felipe – Elba y Josefina, firmaron su acuerdo para imponer una prueba estandarizada, para evaluar a los alumnos del país, sin considerar las diferencias enormes que privan en las diversas regiones, tanto en lo económico como en lo cultural y, por ende en lo educativo. La OCDE ya había “evaluado” y dictado sus “recomendaciones”, que ahora son “leyes” aprobadas al vapor.

Es innegable que, el sistema educativo nacional, requiere de una REFORMA EDUCATIVA INTEGRAL, que incluya la revisión y cambio de las condiciones en las que se realiza el hecho educativo en todos y cada uno de los estados de la República Mexicana. Llamarle “reforma educativa”, al cambio constitucional que solamente exigirá “calidad” a los maestros, mal pagados, olvidados, sin programas de actualización – profesionalización – fomento efectivo de la lectura y oportunidades de elevar su cultura general, es un simple capricho y un deseo insano de mostrar poder y fuerza, de parte del nuevo “gobierno” mexicano y en especial de su dictatorial secretario de Educación.

A pesar de que 19 entidades federativas hayan “aprobado” ya la reforma al vapor, no significa que se vaya a resolver el profundo problema educativo que afecta a México. Los pocos estados que no se adhieran a la orden del presidente, estarán haciendo uso de la soberanía que su propia Constitución señala y tendrán el pleno derecho de hacer las adecuaciones que el documento aprobado requiera, para convertirse, realmente, en un instrumento que responda a las necesidades de cada entidad.

En particular, Oaxaca debe proceder con mucho interés, mesura, tiempo de analizar de una vez por todas, lo que el estado viene necesitando desde hace décadas, para poder iniciar su despegue y que éste se traduzca no solamente en aprendizajes “estandarizados”, sino que resuelva los graves problemas que le han mantenido en los últimos lugares, que por cierto es la OCDE la que los señala y denuncia, de acuerdo a su “evaluación” estandarizada y obsoleta para Oaxaca, que es un conjunto de pequeñas naciones, que lo primero que exigen es que su sistema educativo sea PERTINENTE a las diversas culturas de cada región geográfica, donde se hablan diversas lenguas, se tienen diversos recursos, se practican variadas costumbres, se viven problemas ancestrales que solamente con políticas adecuadas – justas – honestas, se podrán resolver algún día. No basta una disposición y un cambio de frases a la ley, para hallar soluciones por decreto o por imposición.

En nuestro Estado de Oaxaca ha llegado el momento de que, la ciudadanía en general, los maestros de calidad, los expertos en materia educativa, en Sociología, en Pedagogía, en Psicología, en Historia de la Educación, en Epistemología y Diseño Curricular, conformen un equipo INTERDISCIPLINARIO, para conocer y revisar a fondo, la propuesta que hace años vienen anunciando los líderes de la Sección XXII del SNTE, pero que pocos conocen su contenido, los FINES (Axiología) que se persiguen y la metodología para lograr implantar el Modelo propuesto. Ojalá que el Gobernador tenga muy en cuenta lo que se requiere para que Oaxaca pueda tener un sistema educativo PERTINENTE, EFICIENTE, RELEVANTE, EQUITATIVO. Para lograrlo NO basta con que solamente una de las partes proponga y exija. Se requiere de un verdadero equipo de trabajo, que tenga la experiencia, los conocimientos, la honestidad, el liderazgo profesional, que el verdadero cambio educativo pide en Oaxaca. No se puede dirigir un proyecto de tal importancia, sin haber tenido la experiencia de trabajo en las aulas, en diversos niveles educativos y haber participado en trabajos de investigación en ese ramo, a nivel estatal y nacional. ¡Oaxaca es sumamente valioso, para intentar jugar con él! Con todo respeto señalamos que, la legislatura local NO cuenta entre sus diputados, a personas con la preparación específica, la experiencia docente, los conocimientos específicos, las lecturas necesarias, para dictaminar si procede o no, el cambio de Modelo Educativo que parecen proponer los dirigentes de la Sección XXII del SNTE. Es imprescindible que, además de buscar a los asesores necesarios para tal fin, den a conocer a la ciudadanía en general la PROPUESTA que tienen diseñada los maestros, bajo el rubro de PTEO. Es un paso de suma trascendencia el que se pretende dar. Hay que darlo con pleno conocimiento y el sustento pedagógico, filosófico, sociológico, jurídico, requeridos.