“Los maniqueísmos de las alianzas electorales”.

Preámbulo.

“Una reflexión previa”

1.- La difícil tarea de comenzar algo: Agradezco a RCMultimedios, y a su director, Raúl Castellanos Hernández, la oportunidad de tener este espacio, que se suma a los puntos de reflexión y análisis sereno que, amén de la inmediatez de esta hipermodernidad, son y siempre serán parte esencial del periodismo. Aunque largamente aplazada, finalmente este reportero inicia este andar, que espera ser lo más periódico y cotidiano posible, alrededor de algunos de los temas más importantes de la vida nacional.

2.- ¿Por qué “claves”?: Porque esencialmente considero que los nuevos tiempos también llegaron a la prensa; y junto con la reflexión serena y pausada que hoy hace la prensa escrita y los medios impresos de la oferta informativa cotidiana, hoy la realidad nos exige tener capacidad de análisis y síntesis lo suficientemente claro como para decir mucho, lo más posible, utilizando los menos caracteres posibles. En este sentido, redes sociales como Twitter nos han obligado a replantearnos la forma de escribir y entender nuestro mundo con ideas concisas.

3.- ¿Por qué hasta ahora? RCMultimedios inició operaciones en noviembre de 2010. Desde entonces se anunció un espacio con mi nombre, que sin embargo ha permanecido vacío. Esto ha sido porque escribir no es una columna sencilla. Y he necesitado tiempo, serenidad, fuerza de voluntad y determinación, para poder emprender este, que siempre es y será un compromiso serio con los lectores. Escribir una columna, como la que tengo el honor de hacer todos los días para el periódico TIEMPO de Oaxaca, no es tarea fácil. Como tampoco lo será ésta. Empero, hoy manifiesto mi voluntad para iniciar este espacio semanal que, espero, sea constante y duradero, y que tenga cabida mientras me lo permita la dirección de este medio.

* * *

Si las alianzas electorales fueran tan malas como algunos aseguran, simplemente no existirían.

Las alianzas, en contraparte, no son convenientes en todos los escenarios: son una salida pragmática ante necesidades específicas, pero no deben convertirse en una práctica común.

En México, las alianzas no son nuevas; pero 10 años después de la alternancia, algunos partidos se dieron cuenta que éstas son una forma eficaz de frenar el “segundo aire” que tomó el PRI.

Hasta ahora, las alianzas se han santificado o satanizado, según sea el caso. Pero es prácticamente nada lo que se ha reflexionado respecto a sus verdaderos beneficios y viabilidad democrática.

¿Por qué se han santificado? Porque las alianzas fueron el bálsamo perfecto para la falta de ideología, el pragmatismo, y baja competitividad de algunas fuerzas políticas, que por sí solas no pueden ganar una elección.

¿Y por qué se han satanizado? Porque esencialmente, el PRI sigue ganando elecciones, pero sigue resistiéndose al cambio. No pueden quitarse la imagen de verticales, autoritarios, compra-votos y corruptos. Y ese es el “combustible” de las alianzas.

Oaxaca y Puebla son ejemplo de ello. Aquí, en los últimos años, hubo los dos gobiernos más repudiados del país. ¿El PRI se permitió cambios? No. Ulises Ruiz y Mario Marín siguieron sus respectivas rutas inicialmente trazadas, hasta el final. A pesar de todos.

El PRI ha confiado todo a sus estructuras electorales, y no a la verdadera aceptación y confianza popular. Ganaron y sostuvieron todo artificialmente. Fallaron en construir y sostener la credibilidad, que es fundamental para el ejercicio del poder.

Esa fue la puerta de entrada para las alianzas. Sus adversarios, poco competitivos, decidieron “echarles montón”. Y no sólo eso: lejos de ofrecer proyecto, buscaron el éxito a partir de la explotación de los errores y los excesos de sus adversarios en el poder.

Unos y otros se acusan de todo: Unos, los puristas, acusan a los coalicionistas de traicionar una ideología que hace muchísimo que, independientemente de las alianzas, ya no existe. Por el contrario, éstos justifican su falta de proyecto en la simple alternancia.

Nada de eso resuelve algo de los problemas de una sociedad. El continuismo priista en poco ha equivalido a cambio para mejora; pero las alternancias tampoco: cambiar partido y caras, sin proyecto, no sólo no resuelve, sino que agrava los problemas y hace caótico el poder.

La ruta 2012 estará trazada por estas coordenadas. Nunca como ahora habían sido tan relevantes las elecciones estatales. Ahí está marcado el rumbo. De antemano. Seguiremos viendo triunfos amarillos y azules. El objetivo de fondo, es no dejar regresar al PRI a la Presidencia de la República.

¿A poco no queda claro?