• Osuna (BBVA-Bancomer), “sólo dios sabe”
• Desacuerdos entre Banxico y Hacienda
• Repite Bojórquez en presidencia de AMFE
• De plácemes en KIA

Si bien es cierto que el discurso de Donald Trump se ha moderado, persisten riesgos sustanciales, especialmente en relación al rechazo al libre comercio que el presidente electo de Estados Unidos ha manifestado de manera reiterada.

Debido a lo anterior, las autoridades en México comienzan a actuar, empezando por el Banco de México que hace unos días subió la tasa de interés en 50 puntos base para ubicarse en 5.25%, un número no visto desde junio del 2009.Las principales razones del incremento se pueden reducir en los siguientes puntos:

1. La fuerte depreciación que ha sufrido nuestra moneda ha comenzado a tener un traspaso en la inflación, principalmente en las mercancías que tienen componentes importados. Adicionalmente, se espera un aumento en el precio de la gasolina derivado del comienzo de la liberación del mercado de la gasolina.

2. El aumento en la posibilidad de un incremento en la tasa por parte de la Reserva Federal a consecuencia de la política fiscal expansionista del nuevo candidato y sus efectos sobre la inflación.

Por lo que se ve el Banco de México está dispuesto a actuar ante los choques externos, además de que continuará con aumento en tasas conforme lo haga el FED. Ante este escenario hay dos sectores que se ven directamente beneficiados o afectados por la política monetaria: el bancario y las Fibras.

De primera instancia los bancos mexicanos estarían directamente expuestos si el cambio de poder en EU golpea el comercio y el crecimiento regional. Es por eso por lo que las instituciones financieras estuvieron dentro de las más golpeadas en los mercados desde que salieron los resultados inesperados en las urnas.

Hay que partir de que la tasa de interés de referencia es el costo que un banco central les cobra a los bancos del país por prestarles dinero y ellos a su vez lo usan como base para lo que cobran a sus clientes por el financiamiento. De manera positiva e inmediata, los nuevos créditos que colocan, así como los créditos existentes a tasas variables, que son generalmente enfocados a empresas, se ajustan a los aumentos, generando mayores ingresos por intereses para los bancos. Ahora hay que ver el otro lado de la moneda, porque a los bancos también les cuesta fondearse para poder otorgar esos créditos.

El entorno para las Fibras es más complicado debido a que son instrumentos híbridos que responden, por un lado a factores que afectan al mercado de capitales, y por el otro al mercado de deuda, ya que están obligados a pagar un dividendo trimestral a sus tenedores. Lo anterior provoca que sean más sensibles ante cualquier movimiento en la tasa de interés de referencia.

También es importante señalar que una gran parte de la deuda de las Fibras está denominada en tasas variables, por lo que un incremento en los niveles de las tasas podría afectar la generación de utilidades y a consecuencia, los dividendos que actualmente pagan este tipo de empresas.

Osuna, “solo dios sabe”

La incertidumbre que ha generado el efecto Trump cada vez cala más en el sector financiero, y una de las afirmaciones que describe perfectamente el estado de ánimo entre los funcionarios, es sin duda, y queda como frase de la semana, la frase que expresó apenas ayer el director del BBVA Bancomer, Eduardo Osuna Osuna.

Se le preguntó su opinión y sentir sobre los análisis de diversas firmas financieras que advierten sobre las efectos negativos que tendrán los bancos en México con la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos.

Su respuesta, luego de mucho aderezo sobre la fuerte capitalización de los bancos, probados incluso bajo los más altos estándares internacionales, se fue centrando en la preocupación que hay en el sector empresarial y de hecho mencionó el riesgo de un eventual retraso en inversiones hasta en tanto no se disipe la incertidumbre generada por el belicismo de Trump y sus intenciones de dar al traste con el libre comercio, sobre todo con México.

¿Qué pasará con el crédito en el país, si seguirá su ritmo de crecimiento o tendrá una fuerte caída? Se preguntó a sí mismo el directivo bancario. Su respuesta, un tanto en broma, otro en serio, pero con gesto de preocupación, vino de inmediato: “sólo dios sabe”.

Banxico y SHCP no se ponen de acuerdo

Lo que sí ha sido más que evidente en las últimas semanas es, de nueva cuenta, ese eterno desacuerdo que existe entre el Banco de México y la Secretaría de Hacienda, tanto en materia monetaria como fiscal. En materia de proyecciones macroeconómicas ni se diga. Y eso se acaba de ver hace unos días.

Mientras Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, jala para un lado, José Antonio Meade Kuribreña, secretario de Hacienda y Crédito Público, va para el otro.

Y es que en tanto Hacienda mantuvo su pronóstico de crecimiento de la economía mexicana en 2016, en un rango de 2.0 a 2.6 por ciento, ante el sólido desempeño del consumo y la aceleración de la actividad económica, el Banco de México redujo su perspectiva de entre 1.7 y 2.5 por ciento a entre 1.8 y 2.3 por ciento. Vaya diferencia en los cálculos y proyecciones.

Dice Hacienda que a pesar del entorno externo adverso y la disminución de la plataforma petrolera, la economía mexicana crece por arriba de países de América Latina y desarrollados.

Repite Enrique Bojórquez presidencia en AMFE

La Asociación Mexicana de Entidades Financieras Especializada (AMFE) realizó su última Asamblea General de Asociados de 2016 -previa a su tradicional comida de fin de año-, en la cual su presidente, Enrique Bojórquez Valenzuela, y los vicepresidentes sectoriales, rindieron un informe de actividades que confirma a esta organización como el mayor interlocutor con las autoridades financieras en cuanto a los intermediarios que ofrecen crédito, después de la Asociación de Bancos de México que preside Luis Robles Miaja.

En la asamblea, y a diferencia de Chemaya Mizrahi, quien dirigió solo por un año a la Asofom ya que será sustituido por Adolfo González Olovich, Bojórquez Valenzuela fue electo para presidir la AMFE por un año más con el que completará los tres consecutivos que permiten sus estatutos, lo que es sin duda un reconocimiento a su trabajo.

Al también presidente de la sofom Financiera Agropecuaria, lo apoyarán en la vicepresidencia del Sector Empresarial, María Fernanda de Allende de la Corporación Financiera de América del Norte; en el Automotriz, Rafael Portillo Larazolo de NR Finance México; en el Agroindustrial, Roberto Ureña Rangel de Finox; en el de Créditos Personales, Alejandro Martí Bolaños Cacho de Provident; y en el inmobiliario Antonio Dávila Uribe de Adamantine.

Por cierto, en los últimos meses se han integrado a esta asociación importantes firmas de crédito especializado como son la Sociedad Financiera Alpura, brazo financiero de la empresa Ganaderos Productores de Leche Pura (Alpura); DAE Hipotecaria, ION Financiera, 4Finance y BNP Paribás Personal Finance.

En donde también están de plácemes es en KIA Motors México pues arrasaron en los Premios Top Car Mapfre 2016, que se entregaron en el marco del CarShow 2016. Y el mérito es mayor porque en esta ocasión por primera vez la votación del público por los autos, fue auditada por la firma Ernest & Young, por lo que los resultados están fuera de toda duda.

Los autos que se llevaron el reconocimiento como los mejores del año fueron el Río en la categoría de subcompactos; el Optima en medianos; el Sportage en crossover light; la Sorento en crossover, y el Forte sedán en el mejor auto hecho en México. Vaya que la empresa coreana ha entrado con el pie derecho a nuestro país.

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*Periodista, Director General de la Revista Hábitat Mx