• “No abandono el barco”, dice Carstens
• Su salida no preocupa: Meade
• Paloma, sin más “bocaditos”


Al unísono, en todos los sectores oficiales y oficiosos se desató la euforia luego de darse a conocer los resultados sobre la licitación de los campos petroleros mexicanos, cuya explotación quedará a merced de compañías extranjeras, cubiertas bajo la figura de sociedad con Pemex.

El más eufórico, luego del secretario de Hacienda, José Antonio Meade, fueron los empresarios agrupados en el Consejo Coordinador Empresarial, que en un boletín
Manifestaron que “es difícil exagerar la importancia del éxito alcanzado y la trascendencia de lo que significa, con los ocho contratos que se amarraron para el desarrollo de proyectos petroleros en aguas profundas, en los que participarán 12 empresas de relevancia mundial, procedentes de nueve países y de México”.

Y es que en esta cuarta licitación, más del 70% de las compañías que ganaron los contratos proceden de Asia, Oceanía y Europa, además de que participaron tres de las principales corporaciones petroleras de Estados Unidos. Tanto para los empresarios como para el gobierno federal, dicha licitación ratifica el interés y la confianza para invertir en nuestro país a nivel internacional.

“La licitación confirma la pertinencia y amplia proyección de la reforma energética completada en el 2013, como palanca de renovación del sector energético mexicano y motor de crecimiento, debido a que los contratos asignados pueden derivar en inversiones por más de 41 mil millones de dólares en un lapso de 35 años”, expresó el CCE, que preside Juan Pablo Castañón.

Sin duda esta cuarta licitación es un hito en la historia de la industria petrolera mexicana, porque genera el primer contrato de asociación estratégica de Pemex con una empresa internacional (BHP Billiton), luego de 78 año, compartiendo riesgos y capacidades para exploración y extracción de hidrocarburos en aguas profundas en el bloque TRION.

Todo esto implica grandes oportunidades en materia de transferencia de tecnología y el desarrollo de encadenamientos productivos y es aquí en donde se deben insertar empresas mexicanas, incluyendo pequeñas y medianas que puedan conformar redes de abasto de insumos, productos y servicios, en el camino para crear una industria energética mexicana competitiva y, sobre todo, que derive en beneficios la población en general.
No abandono el barco, dice Carstens

Los resultados de la cuarta licitación de los campos petroleros vino a mitigar, de alguna manera, el shock que generó el anuncio de la renuncia de Agustín Carstens a la gubernatura del Banco de México, considerado por propios y extraño como ancla de la economía mexicana o el equilibrio de la política económica del gobierno de Enrique Peña Nieto.

Por más que el propio Carstens trató de aderezar o suavizar el anuncio de su salida, el anuncio de su retiro fue considerado como inoportuno, ante la magnitud de las dificultades que enfrenta la economía mexicana y , sobre todo, la abrupta devaluación del peso frente al dólar.

Lo anterior ocurre en un momento particularmente complejo dado el nuevo escenario para México frente al presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump. Actualmente, México está enfrentando un choque real significativo dada la incertidumbre asociada con el comercio y su relación futura con los Estados Unidos, junto con un entorno global más complejo y de mayor volatilidad financiera.

Bajo este contexto, hay una necesidad aún mayor de políticas económicas sólidas y confiables. Desde octubre ya existían rumores de la partida de Carstens al BIS tras un reporte del Wall Street Journal. Sin embargo, se pensaba que después del 8 de noviembre había cambiado en cálculo respecto a esa decisión, pero no fue así.

Ahora el Presidente Peña Nieto enfrenta una decisión trascendental para proponer al Senado un candidato sólido y con credibilidad, más cuando no hay un único sucesor natural.

Agustín Carstens negó que su renuncia signifique que "abandone el barco en medio de la tormenta". Dijo que seguirá al frente del Banxico todavía siete meses y “espero que la tormenta no dure tanto”. Negó también que su salida de la institución sea por diferencias con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público o el Gobierno Federal.

Justo la semana pasada en este espacio nos referimos a las diferencias que históricamente confrontan al Banco de México con la Secretaría de Hacienda, por la visión y la forma de establecer mecanismos para el manejo y entendimiento de la política monetaria, a cargo de Banxico, y la fiscal, en manos de Hacienda. Diferencias que se han hecho más evidentes desde que Luis Videgaray era el titular de la SHCP y ahora que esa dependencia está a cargo de Meade Kuribreña, han aflorado más.

Luego del anuncio de la renuncia del gobernador del Banco de México, el secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade, dijo que la salida de Carstens será un proceso de transición ordenada y no un motivo de preocupación.

Agustín Carstens dejará su cargo en julio del 2017 para ocupar la gerencia general del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés) a partir de octubre de ese año.
Paloma, sin más “bocaditos”

En el recuerdo del imaginario colectivo quedaron las frases “célebres” de Paloma Silva de Anzorena, quien hasta la semana pasada fue la directora general de la Comisión Nacional de Vivienda, organismo que, en honor a la verdad, y con los cambios en la política de vivienda ha quedado rebasado y se ve sólo como un elefante blanco.

Una de las frases más sonadas que queda para la posteridad es aquella de los famosos “bocaditos” de la política de vivienda que solía esbozar la ex funcionaria para, según ella, explicar los objetivos y alcances de dicha política pública, quien con su tono de voz de adolescente escolapia no convencía ni a ella misma de su trabajo.

Bien por los cambios en ese organismo, que a todas luces se orientará, ahora sí a los objetivos de la política de vivienda de este gobierno y para ello baste sólo mencionar lo dicho por la maestra Rosario Robles Berlanga, secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), quien al dar posesión a Jorge Wolpert Kuri como nuevo director general de la Conavi destacó que lo instruyó para que inicie una etapa en la que la operación de la Conavi se ajuste “en función de los objetivos que ha trazado el Presidente Enrique Peña en pro de la Política Nacional de Vivienda”.

La lectura es, y en los hechos se demostró, que la Conavi, como en el sexenio anterior, andaba por la libre con Paloma Silva y claro ésta no encajaba en los planes ni en los proyectos de la política de vivienda y menos, en el procedimiento de la secretaria Robles para la consecución de los objetivos. Más claro ni el agua.

Jorge Wolpert es arquitecto por la Universidad Iberoamericana y en diciembre de 2003 obtuvo el grado de Doctor en Energías Renovables de la Universidad de Nottingham, Reino Unido.

A lo largo de su carrera ha sido un importante promotor de la planeación y el desarrollo urbano sostenible, así como actor clave en el desarrollo de iniciativas para reducir el impacto del entorno construido hacia el medio ambiente y la aplicación de tecnologías renovables. Es, ante todo, un funcionario de todas las confianzas de Rosario Robles.
Síganos en www.habitatmx.com y escríbanos a avargas@habitatmx.com*Periodista, director general de la Revista Hábitat Mx