NADA ES MÁS DOLOROSO QUE NO TENER EMPLEO Y VER A LA FAMILIA DESESPERADA Y ANGUSTIADA PORQUE NO PUEDE
ENTENDER LOS LABERINTOS DE LOS TIEMPOS.

El país está en crisis, la economía está en crisis, los valores están en crisis, la confiabilidad no existe, la confianza se ha perdido, no sabemos si tenemos gobernantes buenos o gobernantes indolentes e indiferentes. No hay nada peor en la vida de un pueblo que la pérdida de la confianza y de la seguridad. Millones de mexicanos saben que no tienen empleo, saben que solamente pueden irse al comercio o a la actividad informal, que nadie sabe si en el camino lo asaltan, lo roban, lo asesinan, lo secuestran. Todos tenemos la mente en la tragedia, todos estamos angustiados cuando los hijos van a algún lado o la pareja sale a ver a sus familiares o va simplemente al mercado dejando celular y las joyitas que cuando menos la mantenía con algo de valor y confianza, deja el reloj, el vestido, viste de chanclas porque no sabe qué topara en el camino, lleva una parte del dinero en la bolsa y la otra escondida en el seno, va con angustia y uno queda con la misma inseguridad que se camina y se siente en todos lados.

Antes decían que esto solamente se sentía en la capital, hoy se siente en cualquier parte del país, se sufre más en las comunidades aisladas donde no hay nada más que la fuerza del fuerte y la ley del que impone el terror o compone la vida a su modo y conveniencia. Cuando escuchas la radio solo escuchas las quejas de todos, las demandas de todos, los reclamos de todos, el resentimiento y el coraje de todos. Perdimos, porque nos confiamos en que “papá gobierno” tenía la fuerza para resolver la economía, la salud, la educación, la vivienda, la política, lo social, pero al paso del tiempo, el sistema se envejeció y se derrumba picado de vejez y de polilla en todos los elementos. El “papa gobierno” no es confiable, ya no genera sólidos empleos que llevaban a confiar, a los burócratas, a pasar los años hasta que se jubilaban. Esa esperanza de jubilación, los convertía en dóciles al poder y en más o menos gentes honestas, no por convicción, sino por temor a perder la jubilación; pero después, llegaron los tecnócratas, se dejaron los tiempos donde los políticos para serlo tenían la escuela del tiempo y la carrera en los puestos desde abajo, pegando propaganda, siendo muchedumbre en los movimientos y mítines, esperando conocer a los que mandaban y a los que serían sus jefes, y al paso del tiempo, sus pares e iguales.

Eso los mantenía disciplinados y serios, pero llegaron los tecnócratas y por sus simples conocimientos creían e imponían sus dichos y sus actos, violando las normas de aquellos viejos tiempos y rompieron las reglas del poder y las de la decencia y brincaron de nada a ser los jefes ocultos en las rutas críticas o en los conocimientos que nadie comprende, pero que son los que norman el nuevo actuar de un sistema que ellos, no inventaron ni crearon, sino que, ahora, se lo roban y se roban con ello los fondos públicos y usan los recursos sociales para hacer, con otros, sus negocios privados. Perdieron la vergüenza y llegaron al cinismo. Total, ¿quién lucha contra el poder? si cuando se ha logrado la protesta organizada y con valores y cimientos como en el 68, 71, 85 o en el 94, la respuesta del poder fue la represión y la violencia, se enfrentaron gritos y protestas con mantas y declaraciones, con balas y represión, persecución y cárcel, entierro o destierro, solamente porque el sistema impone y no tiene tiempo ni ganas de dialogar, porque no conoce la democracia ni el valor de la palabra sino el valor del garrote y de la culata, de la reja o de la distancia o la tumba para ocultar a los que ya no vivirán para contar nada…

PERO EL HORROR Y EL TERROR invaden ahora los campos de la burocracia y los pasillos de las instituciones que ya no tienen recursos, que sacan al por mayor a esos burócratas de su zona de confort y los llevan a la desesperación. Sin trabajo, no hay economía, en todo el país, desde hace años, no hay dinero que sirva para pagar el gasto corriente, se recurre a los préstamos y por tanto hipotecan el presente y el futuro y llega el tiempo de que no se puede hacer nada, más que dejar en la desocupación a miles de gentes, y al no pago a miles de proveedores y de contratistas, y esto genera, nuevamente, un ciclo de pobreza con mayor pobreza y de hipotecar lo que exista para perderlo todo en el camino de la desesperanza y la tragedia. El “Papá gobierno” ya no sirve para amamantar a miles de burócratas que eran la base para hacer circular el dinero.

El dinero, se lo llevaron o robaron a manos llenas, en poco, poquísimo tiempo, los tecno burócratas que nos han desgobernado, no importa el partido, finalmente, es un verdadero ejército de la “delincuencia organizada, desde el poder”, donde se incluyen políticos, funcionarios, empresarios, financieros, comerciantes, policías, y éstos, se han llevado las riquezas que estaban, y vendieron lo que teníamos para ser y para poder sostener, vendimos la casa ladrillo a ladrillo y nos quedamos sin techo y a la intemperie, pedimos prestados en el gobierno y en lo personal, y en ese juego, perdimos lo que teníamos, para incrementar la riqueza de los especuladores financieros y dar paso a que la verdadera delincuencia desorganizada tomara parte del poder y se aumentara la inseguridad personal y política en todo el país… se perdió el destino y el camino, perdimos todos, porque dejamos que la voracidad y la ambición de unos cuántos nos despojarán, a todos ,de lo poco que teníamos para ser país y ser nación y ser, cuando menos, aspirantes a ser felices o estar más o menos ocupados y más o menos pagados, para no estar en la agonía ni en la angustia ni el horror. Ahora, nos destrozamos y estamos cercanos al vació y la muerte, a la caída del poder y del país… y esta es la tragedia que vivimos en el presente… el futuro, será peor… y como diablo, en el camino, tenemos a Trump “el Trampas”… y sus aliados nacionales e internacionales.