El problema del PRD no se soluciona con la destitución de Miguel Barbosa como coordinador del grupo parlamentario en el Senado de la República, ni con suspenderle sus derechos políticos como perredista; el problema de este partido es la podredumbre interna provocada por las mismas tribus… más bien, por sus líderes, con sus honrosas excepciones.
En el PRD se han dedicado a administrar un membrete, una franquicia, que les reporte solamente los votos indispensables para mantener el registro como partido político nacional y así continuar gozando del financiamiento público y demás prerrogativas como lo es el acceso a los tiempos de radio y televisión. Vivir del partido, pues.
Pero los perredistas poco se han preocupado por construir un partido político cuya fuerza electoral arrase como huracán en las urnas electorales. Ese momento de gloria lo dejaron escapar; la ambición les ganó. Tampoco se han preocupado por impulsar liderazgos auténticos, frescos; ni candidaturas en el mismo tenor.
Por el contrario, son los mismos de siempre los enquistados en diputaciones federales y locales, senadurías, presidencias municipales y en todo cargo partidista; saltan de un puesto a otro sin el menor asomo de pudor y en ocasiones entre señalamientos de desvío de recursos y cosas inconfesables.
Peor aún, con el fin de ganar elecciones (el poder por el poder) el PRD fue reclutando en candidaturas a desprendimientos de otros partidos políticos, principalmente del PRI, y a veces lo peorcito del Revolucionario Institucional. De modo tal que llegan los procesos electorales y el partido del Sol Azteca no tiene un solo candidato natural y contundente.
Es lo que ocurre ahora precisamente en la ruta hacia el 2018. ¿O dónde están los cuadros del PRD para la candidatura a la Presidencia de México? ¿Qué perredista puede ganarle a Andrés Manuel López Obrador en las urnas electorales de manera arrolladora e inobjetable?
Pobre PRD. En la víspera del inicio del proceso electoral para las elecciones presidenciales, agoniza en medio de pleitos de vecindad por migajas, dejando escapar la vianda completa. Como siempre.
¿En serio son indignación y el resguardo de los principios ideológicos los motivos de la destitución de Barbosa como líder de la bancada del PRD en el Senado, así como la suspensión de sus derechos? ¿O es solamente el pleito por el manejo de los recursos del grupo parlamentario?
¿O ya empezó el divide y vencerás? Y no se puede culpar al PRI; los priistas solamente hacen su trabajo. Los culpables son los perredistas que se dejan y redejan.
¿LEGAL LA REMOCIÓN DE BARBOSA?
Los tribunales electorales tendrán la última palabra. Eso sí, si la remoción de Miguel Barbosa Huerta como coordinador del grupo parlamentario del PRD en el Senado de la República no se ajusta a los estatutos de este partido político, le darán reversa al acuerdo del Comité Ejecutivo Nacional.
Además, hay tesis (sobre conflictos locales) en las cuales los órganos jurisdiccionales han dicho con toda precisión que los asuntos de los grupos parlamentarios competen exclusivamente a éstos, y forman parte del derecho parlamentario.
Claro, en todo caso falta ver cómo resuelve el tema de Barbosa el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Los juzgadores suelen cambiar de criterio, y los actuales son nuevos.
BENJAMÍN ROBLES
El caso de Miguel Barbosa Huerta parece tener un fondo distinto a la reputación del PRD. Y puede ser alguno de los siguientes:
-- Un repudio total a Andrés Manuel López Obrador.
-- Dinero.
--La derrota de la izquierda en el 2018.
Claro, igual y puede ser un fondo donde se conjuguen los tres factores y otros más.
¿Y por qué parece tener un fondo distinto? Porque hay casos de otros senadores que actúan en otros partidos políticos y continúan como parte del grupo parlamentario del PRD en el Senado de la República. Cuando menos su nombre aparece en el sitio web de la bancada y ha aparecido en la lista de legisladores que apoyan a Barbosa.
Como por ejemplo, el senador Benjamín Robles Montoya. Sigue apareciendo como parte de la bancada del PRD cuando con motivo de las elecciones de Gobernador de Oaxaca del 2016 renunció a este partido político, y ahora es el Comisionado Nacional del PT en la entidad.
¿Es un error técnico el que continúe apareciendo su nombre en el sitio web de la bancada perredista? ¿O en realidad nunca se ha ido del PRD? ¿Entonces por qué en Oaxaca es el comisionado petista?
Por cierto, toda su trayectoria política Benjamín Robles ha enarbolado la bandera contra la corrupción. Y ésta no solamente es desviar recursos públicos, sino tiene que ver también con ética.

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