Nada tersas son las relaciones entre funcionarios del gabinete del Gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat Hinojosa. Destilan celos políticos, rivalidades, invasión de funciones, protagonismo, competencia electoral interna rumbo a los comicios concurrentes del 2018, etc.
¡Es un secreto a voces! ¿O ya ni siquiera lo es?
Por ejemplo:
Hay un grupo muy definido en torno al Secretario General de Gobierno, Alejandro Avilés Álvarez, y otro, en su contra. Los integrantes del segundo grupo se sienten a disgusto porque el encargado de la política interna quiere intervenir en asuntos ajenos a su competencia; más bien son de incumbencia de otras secretarías.
Cómo estarán las cosas que Francisco Ángel Villareal tomó protesta como titular de la Coordinación de Delegaciones de Gobierno, pero no ejerció el cargo. Hubo resistencia para someterse al mando de Avilés Álvarez, según dicen.
Incluso, tal Coordinación desapareció tras una reforma a la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo local, pero no dichas delegaciones, las cuales quedaron bajo el mando directo del Secretario General de Gobierno. ¿O volvieron a cambiar la norma?
Y el Subsecretario de Desarrollo Político, Adolfo Maldonado, fue cambiado a la Coordinación de Giras. Según era la cuña para el Secretario General de Gobierno, pero lo mandaron de emergente a la otra dependencia de rango menor. ¿O no hubo química?
Otro caso, dicen, es cierta diferencia entre el Secretario de Economía, Jesús Rodríguez Socorro, y el director del Instituto de Capacitación y Productividad para el Trabajo (ICAPET), Marco Antonio Cuevas.
Los funcionarios menores andan asustados con tanto pleito interno, lo cual frena, obstaculiza, dilata, el buen ejercicio de gobierno exigido por Alejandro Murat a sus colaboradores.
Por cierto, en el marco del informe de los primeros cien días de su administración, Alejandro Murat acuñó la siguiente frase: “Uno es tan bueno como su equipo”.
Se entiende que será un buen mandatario en la medida de los resultados de sus colaboradores. ¿Es así? ¡Pero imagínense si andan de pleito, de entrometidos en otras áreas o de protagónicos en beneficio de su imagen personal! ¿Qué cuentas entregarán? Le van a arruinar el gobierno y el pagano será el pueblo de Oaxaca.
LA PAZ SOCIAL EN MEDIO DE LOS ENCONTRONAZOS
Si de algo ha presumido el gobernador Alejandro Murat Hinojosa es de haber conseguido paz social en Oaxaca.
Ciertamente, la ha habido. Pero a tres meses y medio se está agotando, al parecer. Las manifestaciones han ido de menos a más.
La última semana fue agobiante para los oaxaqueños entre tantas manifestaciones.
Claro, no todo es responsabilidad del gobernador Alejandro Murat; él anda imparable en giras de trabajo por el interior del estado y en gestiones con el Gobierno Federal. Pero sus funcionarios desatienden sus tareas, mientras priistas encumbrados en el ámbito local andan en enconados pleitos, cuyos efectos impactan el ejercicio de gobierno.
Por ejemplo, el pleito entre José Antonio Hernández Fraguas, presidente municipal de la capital oaxaqueña, y su antecesor, Javier Villacaña Jiménez, actual Secretario de Administración del Gobierno del Estado.
Ellos nunca han tenido buena relación. Incluso, su diferencia deriva de un asunto familiar añejo, según cuentan en los corrillos priistas.
Desde la campaña se notó la diferencia. Fraguas estuvo a punto de perder. Los villacañistas aseguran haberlo ayudado a ganar. Los fraguistas afirman que ganó per se.
Y el encono ha subido de intensidad a grado tal de reflejarse en la elección de agentes municipales. Los inconformes con los resultados han tomado el Palacio Municipal en repetidas ocasiones y han desquiciado la capital oaxaqueña con marchas y plantones.
Todo bajo la sospecha del patrocinio de Villacaña, quien lo niega, por supuesto.
Mientras en corrillos priistas aseguran lo contrario, y ven en las manifestaciones una acción de desquite del ex munícipe porque Fraguas ventiló públicamente que la administración anterior no dejó el dinero para pagar un adeudo sobre pensiones a trabajadores del ayuntamiento capitalino. Ups.
En fin, el cuento es largo, largo… Y este jueves, el Secretario General de Gobierno, Alejandro Avilés Álvarez, quiso ponerle punto final reuniendo a Fraguas y a Villacaña, y según que éstos se dieron la mano en son de paz. Y hasta se tomaron la foto y toda la cosa; foto que, por supuesto, circuló luego en la cuenta de Twitter del encargado de la política interna oaxaqueña.
Las diferencias entre Fraguas y Villacaña son añejas, no se solucionarán con un apretón de manos en reunión pública, pues se llevó a cabo en un restaurante, y que más bien sirvió para lucimiento de Alejandro Avilés.
Y mientras el Secretario General de Gobierno mediaba entre los priistas, la capital del estado era un desastre entre la manifestación de universitarios y el bloqueo de normalistas a los centros comerciales.
¿Qué no el pleito entre priistas corresponde resolverlo al presidente del PRI local, Germán Espinoza? O por lo menos a un guía espiritual. ¿O compete al Secretario General de Gobierno?
Y a eso añádanle las manifestaciones de días anteriores de distintos grupos, como por ejemplo de expresiones perredistas que protestaron en contra de la falta de resultados del gobierno de Alejandro Murat en sus primeros cien días. Pretextos.
Los perredistas han vuelto al viejo esquema de protestar para sacar tajada política y económica, sobre todo en la antesala del proceso electoral concurrente.
Y por último sumen la manifestación de habitantes de San Raymundo Jalpan, quienes hasta barricadas de fuego instalaron en los accesos del Congreso local porque nadie atiende su lío postelectoral.
¿Y entonces de qué han servido las reuniones en la Secretaría General de Gobierno con expresiones perredistas y organizaciones sociales afines, así como los encuentros con los habitantes de los municipios con conflictos postelectorales? ¿O alguien le mueve el tapete al encargado de la política interna?

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