El presidente nacional de Morena, Andrés Manuel López Obrador, pronosticó que su candidata a la gubernatura del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, ganará por más de diez puntos. ¿Lo tomamos con la seriedad del caso?
No precisó fuente. Y es un porcentaje muy alto, contundente e irrebatible.
Justamente es indispensable un alto porcentaje de votación a favor del primer lugar en relación al segundo, para un triunfo irreversible en las urnas electorales. Cinco puntos es aceptable para victorias sin tantos riegos, pero siempre es mejor la contundencia inobjetable.
Claro, quien pierda en las urnas electorales la elección a la gubernatura del Estado de México seguramente recurrirá a la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para impugnar todo y cualquier cosa intentando tumbar o revertir los resultados emanados de los cómputos.
Cuando los resultados son irreversibles la impugnación más bien tiende a efectos mediáticos y ganar unos cuántos votos en el escrutinio jurisdiccional. Pero cuando los resultados son cerrados o cerradísimos, ¡cuidado! porque entonces puede haber probabilidad de reversión de resultados.
Todo es cuestión de que se actualicen las hipótesis previstas en la normatividad relativa a la nulidad de la votación recibida en casilla. Por ejemplo, instalar ésta en lugar distinto al señalado, recibir los votos por personas diferentes a las autorizadas, realizar el cómputo en otro lugar que no sea el indicado, entregar el paquete electoral fuera de los plazos legales, etc.
Si acaso pretenden solamente anular votación de casillas. Porque si de plano quieren anular toda la elección, debe producirse el porcentaje exigido en la ley en cada una de las hipótesis referidas y más. Y no duden que quien pierda lleve ese objetivo.
En fin, que tampoco se trata de impugnar por impugnar. Porque la ley también sanciona la interposición de medios de impugnación frívolos.
En fin, que Andrés Manuel López Obrador tiene razón cuando alude a que con una diferencia de diez puntos es más difícil hacer “fraude electoral”. Pues claro, tendrían que tumbar la votación de casillas en más de ese puntaje para revertir la elección, ya sea legal o extralegalmente.
Pero miren, cada vez es más complejo realizar fraudes electorales mediante los viejos esquemas. Ahora los “mapaches electorales” se van más por la compra de estructuras partidistas y de estructuras de casillas electorales, y ahí sí está difícil probarlo, pues las estructuras coptadas le dan la vuelta a todo cubriendo la legalidad.
Y los “mapaches electorales” proliferan en todos los partidos políticos, incluido Morena, donde se han mudado infinidad de perredistas que se pintan solos para realizar este tipo de prácticas.
En fin, a ver qué pasa con la elección del Estado de México.

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