Los desastres de los últimos días han evidenciado las debilidades de las instituciones mexicanas y el gran riesgo en que se encuentra Oaxaca, entidad que ni siquiera se ha podido reponer en su economía tras la crisis social, política y económica vivida en el sexenio del coalicionista Gabino Cué Monteagudo.
En menos de 15 días en las costas oaxaqueñas impactaron dos tormentas tropicales: “Beatriz” y “Calvín”. Y como consecuencia de la última se inundó la Refinería Antonio Dovalí Jaime, ubicada en el puerto de Salina Cruz, lo cual generó cierto derrame de desechos de crudo de las propias instalaciones, según las primeras explicaciones dadas por las autoridades de la paraestatal.
Y cuando la contingencia natural pasó, algo produjo un corto circuito y éste alcanzó los desechos derramados.
Evidentemente, primero será necesario corroborar, por parte de las autoridades correspondientes, que efectivamente ocurrió así. Y luego indagar los por qués de la inundación. Claro, llovió mucho, a cántaros de día y de noche, empero no es la primera vez que llueve de ese modo en Salina Cruz. ¿O sí?
No, no es la primera vez; en cuyo caso algo escapó a Pemex. Habría que empezar por preguntar la situación que guarda el mantenimiento a las instalaciones de la Refinería Antonio Dovalí Jaime; y si éstas han sido adecuadas para contingencias, o simplemente si se encuentran en buenas condiciones.
Y también es necesario ir desalojando a la población de determinado radio de las instalaciones de la refinería. Porque de por sí representa un riesgo vivir cerca de una planta donde la materia prima es petróleo; situación de la que no han tenido conciencia ni Pemex, ni los habitantes de Salina Cruz, ni los gobiernos locales y municipales; hay casas habitación ya casi encima de la refinería y sobre los ductos (exagerando la nota, claro está, pero así parece de tanta cercanía).
¿Lo han previsto? ¿Han previsto el impacto de un huracán de grandes magnitudes en el puerto de Salina Cruz? ¿Aguantarán las viejas instalaciones de Pemex? ¿La población resistirá? Ciudadanía, paraestatal, gobiernos, ¿están preparados? Parece que no.
El incendio refleja que Pemex no prevé en sus refinerías ni siquiera la mínima cantidad de químicos para sofocar este tipo de fuego, que no se apaga simplemente con agua. ¿O solo es el caso de la Antonio Dovalí Jaime?, de donde, por cierto, nunca fluyó la información suficiente y con toda amplitud sobre el incendio y sus consecuencias, generando psicosis en la población que en un principio creyó en el derramamiento de algún tipo de ácido como consecuencia del incendio.
En fin, Oaxaca no está preparada para contingencias, según parece. Claro, ninguna entidad está lo suficientemente preparada ante los embates de la naturaleza, cuyas afectaciones son impredecibles. Pero los daños son mayores en entidades pobres, donde la corrupción se esconde en la obra pública que a la primera lluvia se desmorona.
Ahí está, por ejemplo, la capital oaxaqueña donde las primeras lluvias van dejando al descubierto tremenda superficie lunar: Hay, no baches, sino cráteres, por donde quiera.

En ese contexto, cabe preguntar: ¿El Gobierno de Oaxaca, encabezado por Alejandro Murat Hinojosa, está preparado para contingencias por desastres naturales? ¿El Plan Estatal de Desarrollo (aún en revisión por el Congreso local) prevé algo al respecto? ¿O nada?
Imagínense nada más que en la presente temporada de lluvias (la cual apenas empezó) toquen tierra otras tormentas o algunos huracanes en las costas oaxaqueñas, con desplazamientos sobre tierra hacia adentro de la entidad. Uf, ni pensarlo. Por un lado, qué bueno porque habrá mucha agua para recargar los mantos freáticos para soportar cualquier sequía venidera.
Sin embargo, quien sabe si Oaxaca pueda resistir tanta lluvia; entidad cuya fragilidad se agiganta ante el colapso económico en que se encuentra (por lo menos así la encontró el actual gobernador, según dijo él mismo al inicio del sexenio). Vamos, la nueva administración estatal ni siquiera ha podido asentarse bien ni iniciar por lo menos una obra de envergadura.
¿El Gobierno de Oaxaca tiene los recursos suficientes para enfrentar emergencias por desastres naturales? No, según parece. ¿Qué haría si la naturaleza decide continuar haciendo sentir toda su fuerza sobre el territorio estatal? ¿Contrataría deuda pública aún cuando el mandatario prometió no endeudar más a la entidad? ¿O de dónde sacará recursos? Porque los del Fonden son insuficientes.
Eso sí, los oaxaqueños necesitan vigilar puntualmente que los desastres naturales no sirvan al Gobierno del Estado para justificar cualquier ausencia de las acciones prometidas durante la campaña electoral.
Por cierto, también es menester vigilar que los servidores públicos con aspiraciones a cargos de elección popular, ningún partido político, ni los representantes populares, usen como carnada los recursos destinados a las comunidades afectadas por las tormentas tropicales.
LA ZONA ECONÓMICA ESPECIAL
A propósito de Salina Cruz, es este puerto asiento de una de las Zonas Económicas Especiales. ¿Han medido todos los riesgos? ¿Sociales, políticos, económicos y naturales?
No se trata de no hacer realidad el proyecto, que se haga, pues es una de las pocas opciones de desarrollo para el estado de Oaxaca; se trata de prevenir cualquier tipo de desastre.
Otro por cierto: ¿Y cómo para cuándo se podrá ver en firme algún avance de la Zona Económica Especial en Salina Cruz?
Porque hasta el momento, según parece, el proyecto solamente ha servido para darle chamba a Gerardo Gutiérrez Candiani.

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