El fin de semana cada “izquierda” por su lado acordó llegar al 2018 de algún modo en bloque, unida, fuerte, invencible frente al PRI. Se entiende como que cada una va a tratar de convencer a la otra de unirse. Lo curioso es que en el fondo y en los hechos parecen excluirse, porque cada una busca encabezar el proyecto presidencial, por lo menos PRD y Morena. ¿O no es así?
Verán. Ni bien terminaba la sesión del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y el Consejo Consultivo del PRD, en la que los perredistas avalaron la “convocatoria para la construcción de un Frente Amplio Democrático (FAD)”, cuando el líder nacional de Morena y aspirante a candidato a la Presidencia de México, Andrés Manuel López Obrador, declaraba en la presa su rechazo a aliarse con aquél partido, del cual, por cierto, un día dimitió.
AMLO dice que no hará acuerdo ni con el PRD, ni con el PAN, ni con el PRI, porque son los “culpables” del “Pacto contra México”.
Y ahí pintó su raya, bien claramente. Entonces, ¿a quiénes sumará el Frente Amplio Democrático? Pues con la postura de López Obrador, ni Morena ni el PT se sumarían. Y no es que el tabasqueño hable a nombre del petismo, sino que el pasado 11 de junio, en el Congreso Nacional Extraordinario morenista aprobó aliarse con el Partido del Trabajo para las elecciones del 2018.
Y precisamente este fin de semana, los más de diez mil delegados al 10º Congreso Nacional Ordinario del PT aprobaron por unanimidad ir en alianza en el 2018 con el Movimiento de Regeneración Nacional que encabeza AMLO, y “trabajar para lograr una izquierda unida y fuerte, ya que consideran que (ese) es el año de las izquierdas”.
Entonces, esa alianza ya se coció, y en ella no caben los partidos del “Pacto”, pero sí sus militantes. O sea, López Obrador dará la bienvenida a priistas, panistas y perredistas que se sumen a su proyecto… perdón, a la alianza Morena-PT.
Y sí ya él lo dijo, ni modo que los petistas le lleven la contra, sobre todo cuando de la fuerza de AMLO depende el registro del partido que en por concesión conseguida quien sabe cómo, lo conservó tras las últimas elecciones federales en que claramente lo había perdido por falta del umbral mínimo de votos.
Claro, si los petistas no dan paso sin huarache; no buscan precisamente el bienestar del pueblo, sino más bien buscan su supervivencia.
Por cierto, algo similar hicieron en el estado de Oaxaca en las elecciones del 2016 en que se salieron de la coalición PRD-PAN y se fueron solos postulando a Benjamín Robles Montoya como candidato a gobernador de PT; participación que les garantizaba por lo menos una votación del 3% para conservar el financiamiento público local, además de la obtención de varios ayuntamientos, mientras coaligados no tendrían la misma suerte.
Retomando el tema: Si ni Morena ni el PT, irán con el PRD, ¿entonces éste a qué fuerzas sumará en su Frente Amplio Democrático?
Mmm…Pues de entrada, la presidenta nacional del PRD, Alejandra Barrales, dice “que este cierre de filas no es un llamado a una alianza electoral con otros partidos políticos”, sino se trata “de la ruta política” perredista “para sumar a todas las fuerzas de oposición del país, en un esfuerzo común para transformar a México”.
¿Todas las fuerzas de oposición? ¿Cuáles? Qué precise porque en ellas pueden contarse hasta la guerrilla y grupos de intereses inconfesables.
Y si no se trata de una alianza electoral, ¿por qué entonces luego dice que el llamado al Frente se hará llegar “a los diferentes sectores sociales de oposición, entre los que se encuentran la mayoría de los partidos políticos”. Claro, legalmente en estos momentos no se trata de una alianza electoral, pero tiende ésta con el nombre de coalición (porque en nuestro país jurídicamente no existen las alianzas electorales).
Mmm… Pareciera como si el PRD, sin buscar precisamente el bienestar de los mexicanos en general, está buscando por el momento sacar la mejor raja política. Por algo, Barrales dijo que este partido será “una fuerza política determinante, capaz de inclinar la balanza en favor de la ciudadanía”. Se nota estar bajo lo efectos de la importante votación obtenida por Juan Zepeda en las elecciones de gobernador del Estado de México.
Hay varias incongruencias en el planteamiento perredista. Porque manifiesta que el PRD no irá con partidos neoliberales, sin embargo, Alejandra Barrales y el líder nacional del PAN, Ricardo Anaya, hasta han salido juntos a los medios anunciando una posible alianza entre ambos partidos políticos para el 2018.
Claro, Barrales argumentó que el rechazo es a plataformas neoliberales, no a plataformas en conjunto. Ajá. ¿Y en todo caso quién encabezaría la coalición? ¿Un panista o un perredista? ¿O alguien de la sociedad civil?
No, pues como van, la izquierda no llegará unida al 2018, y tampoco la izquierda con la derecha, salvo que ocurra un milagro electoral…además no hay claridad sobre el proyecto en común para gobernar México.

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