Para conmemorar los 80 años del bombardeo y la memorable obra de Pablo Picasso, Radio 3 invitó a Jorge Drexler a interpretar tres canciones frente al Guernica. Fiel a su arrojo creativo, decidió para una de las intervenciones componer únicamente la música y solicitar a sus seguidores en redes sociales que le compartieran versos en décimas. Recibió alrededor de 1600 propuestas, de las cuales utilizó cuatro. Entre los autores de las décimas finales se encuentra un uruguayo que trabaja en una farmacia de Montevideo y una española que da clases de español en París.

El resultado de la canción es abrumadoramente hermoso (http://bit.ly/2sf4oOu ); expresa cómo desde lo coral se puede articular un sentimiento común, una narrativa de dolor y esperanza generada por el referente artístico de una herida. Porque el Guernicade Picasso sintetiza una etapa oscura en que la barbarie triunfó sobre la sensatez. Como bien dice la melodía en cuestión,todo en la guerra se ahoga.

Apreciar tal ejercicio, en el contexto del pasmo fúnebre de país que es México, me llevó irremediablemente a reflexionar sobre nuestra herida abierta y la orfandad de símbolos que nos permitan rememorar lo arrancado durante estos años. Quizá porque, como se ha verbalizado ya en algunos diálogos, no podemos construir un cosmos de memoria mientras prevalezca el caos de la violencia y la ignominia. Pareciera que, mientras el régimen rechace reconocer la dimensión de la crisis de derechos humanos y colusión institucional con las mafias del crimen organizado, las familias de los miles de desaparecidos seguirán condenadas a buscar fosas en las sombras, a la par que discursivamente se quiere posicionar la “marca país” de México como la tierra del Chef Olvera, el mole y Gabriel Orozco. Mucho color, mezcal, güipil y arte contemporáneo. Visit Mexico.

Porque, intentando hacer un paralelismo (tan de moda entre la clase política y comentocracia chayotera) ¿cuál es nuestro Guernica? ¿San Fernando? ¿Allende? ¿Ayotzinapa? ¿Nochixtlán? ¿Casino Royale? ¿Guardería ABC? ¿Tlatlaya? ¿Ciudad Juárez? ¿Cómo traducir nuestras heridas en algo similar? ¿Quién dice “Yo”? ¿Cómo emprender un memorial cuando en una semana puede haber otro cataclismo cotidiano, otro Nagasaki de rutina?

Considero que, en medio de este desamparo artístico (en parte víctima del bombardeo fúnebre al que se nos ha acorralado y no nos permite un segundo de serenidad) ha logrado florecer una reacción societaria cada que se nos arranca a alguien. Los anti-monumentos, murales y la pinta de consignas en el suelo inauguradas con el “Fue el Estado” han constituido una respuesta política, artística y simbólica, cuya caducidad es proporcional a la prohibición de la memoria a la que estamos sujetos.

Tal vez en el México de la barbarie democrática no tenemos a un Picasso que deje testimonio de nuestro dolor y agonía, nuestro Guernica. Pero cuando en un futuro quieran identificar nuestras señales de vida, encontrarán que desde las alturas se pudo apreciar lo que a ras de tierra se nos obligó callar: #NosFaltan43 #ABCNuncaMás #FuisteTúDuarte #NoAlSilencio #YaMeCansé #NosEstánMatando #SOSPrensa.

Expresiones que representan lo que bien dicen los coautores de Jorge Drexler: Un poema, estandarte que avanza en la noche oscura.