En la Mesa de Estatutos, en Campeche, los priistas avalaron la propuesta que establece que los simpatizantes con “prestigio y fama pública” puedan ser postulados para contender por la Presidencia de México. Prácticamente es una reforma al artículo donde ya se abre la puerta a quienes no son militantes, pero que simpatizan con el PRI, para ser candidatos a gobernador y otros cargos de elección popular.
El párrafo aprobado precisa algo así: “Conforme a lo dispuesto en la ley de la materia, la Comisión Política Permanente que corresponda podrá aprobar la participación en el proceso de la postulación de candidaturas a cargos de elección popular a ciudadanas y ciudadanos simpatizantes, cuando su prestigio y fama pública señale que se encuentran en un nivel de reconocimiento y aceptación y, en consecuencia, en condición competitiva para ganar”.
La eliminación del candado para los simpatizantes para la candidatura presidencial es a propósito de las elecciones del 2018 y con dedicatoria a José Antonio Meade Kuribreña, actual Secretario de Hacienda y Crédito Público del gabinete de Enrique peña Nieto; cargo que ocupó también en el sexenio del panista Felipe Calderón Hinojosa.
¿Había línea para aprobar eliminar el candado? Probablemente en cuanto a que Meade es señalado como uno de los favoritos de la cúpula priista nacional (la de Los Pinos) para la candidatura presidencial. De ser así, la línea nuevamente funcionó; es una de las características del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Sin embargo, cabe preguntar: ¿Y no se trata de una reforma espejismo?
¿Por qué la pregunta? Porque a pesar de las normas internas del partido, los priistas suelen dejarlas como meras figuras decorativas; normas vigentes, pero inobservables. Los priistas terminan arrepintiéndose cuando intentan aplicarlas por miedo, precaución o dogmas, o simplemente porque nada más las establecieron en momentos de urgencia o frenesí.
Ocurrió un ejemplo recientemente, en el 2016: Oaxaca, entidad donde inquietaron al empresario Gerardo Gutiérrez Candiani con la posibilidad de postularlo como candidato del PRI a la gubernatura, aplicando la norma de los simpatizantes” con prestigio y buena fama pública”, con nivel de conocimiento y aceptación entre la ciudadanía, además de competitivos.
Y Candiani se la creyó y empezó una “precampaña” haciendo el esfuerzo de ensuciarse los zapatos visitando comunidades oaxaqueñas y rozándose con gente de sectores desprotegidos, en vez de departir solamente con la crema y nata de la vallistocracia oaxaqueña.
Caminó y gastó y al final de cuentas le dijeron: “Gracias, por su participación en la encuesta”. Y tan-tan, no le dieron nada…bueno, sí, el presidente Enrique Peña Nieto lo hizo titular de la Autoridad Federal para el Desarrollo de las Zonas Económicas Especiales (AFDZEE).
Claro, el caso de Meade es algo distinto; a diferencia de Gutiérrez Candiani, José Antonio goza de “prestigio y buena fama pública” no nada más en un sector cerrado como el empresarial, sino también dentro de una parte del priismo y dentro de otra parte del panismo. No tiene militancia.
Quien quita que con la postulación de Meade por el PRI a la Presidencia de México los panistas hasta desistan de su intención de adherirse a un Frente Amplio…mmm, y si gana hasta podrían intentar conformar un gobierno de coalición, o por lo menos la integración de un gabinete hibrido mitad priistas-mitad panistas.
Claro, con el riesgo de que los panistas lleven agua a su molino electoral para las subsiguientes elecciones. El problema sería ponerse de acuerdo con los grupos del PAN.
En fin, hay priistas que están en desacuerdo con haber quitado el candado de la militancia pura para la candidatura del PRI como, por ejemplo, el ex gobernador oaxaqueño Ulises Ruiz Ortiz, quien dijo: “La militancia está hasta la madre de las imposiciones y que no se respete, ahora queremos quitar requisitos y abrir el partido, ¿a quién?, si tenemos militantes, hombres y mujeres, que pueden representarnos, ¿por qué quitar esos requisitos y ofender a la militancia?”.
Ciertamente, la militancia está hasta la m… de las imposiciones. Y casi todos los que hasta ahora han tenido un puesto de elección popular postulados por el PRI, han sido imposiciones. También es cierto que en el partido hay hombre y mujeres que pueden competir por la Presidencia de México.
Sin embargo, cabe preguntar: ¿Quién como candidato natural? No lo hay en este momento, como lo hubo en el 2012. Miguel Ángel Osorio Chong tampoco es el militante que garantice al cien por ciento salvar al PRI en la elección del 2018.
Interno o externo, de todos modos el PRI está en encrucijada electoral.
NUÑO, CON MENOS POSIBILIDADES
Bueno, el niño bonito Aurelio Nuño Mayer tendrá menos posibilidades de entrarle a la competencia por la candidatura del PRI a la Presidencia de México… más bien, no tendrá la posibilidad porque los delegados a la Mesa de Estatutos dejaron intacto el requisito de los diez años de militancia para la postulación, y el actual Secretario de Educación Pública no los tiene.
Sería cosa de que acudiera al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) argumentando tratarse de un requisito excesivo y afecta sus derechos político-electorales, a ver que dice el órgano jurisdiccional. Nada se pierde con intentarlo.
ADIÓS CHAPULINES
Eso sí da gusto, no solo a diversos priistas, sino a la ciudadanía en general: La prohibición de que los legisladores plurinominales salten de una Cámara a otra por el mismo principio.
Porque los delegados a la Mesa de estatutos, en Campeche, aprobaron reformas para prohibir los “chapulines plurinominales” para cualquier cargo y nivel.
La propuesta tuvo el respaldo de la mayoría de los 520 delegados.
El ex gobernador oaxaqueño Ulises Ruiz tiene mucha razón cuando dice que “el PRI no puede tolerar más chapulines que saltan de una plurinominal a otra”.
Así, que, por ejemplo, Emilio Gamboa Patrón tendrá que ir pensando en qué hacer a menos que para la próxima elección se arriesgue a competir por el principio de mayoría relativa a ver si cuando menos gana su sección electoral.
En fin, falta el desenlace de la XXII Asamblea Nacional priista con la plenaria programada para el 12 del mes en curso.
EN OAXACA, ELIMINARON EL FUERO
El estado de Oaxaca se sumó a las entidades federativas que han eliminado el fuero. Los diputados y diputadas de la LXIII Legislatura local lo derogaron por unanimidad, en un nuevo dictamen porque en el primero introducían también la eliminación del juicio político.
Pero les llegó la cordura y entendieron que se trataban de dos figuras jurídicas distintas y que, además, en la iniciativa con carácter de preferente presentada por el gobernador Alejandro Murat para eliminar el fuero, no podían encimar y embarrar otras figuras.
En la corrección del dictamen, tuvo que ver quizá la sensibilidad política de la presidenta de la Comisión Permanente de Estudios Constitucionales, Eufrosina Cruz Mendoza, del PAN.
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