Se les vio como en aquellos tiempos de grandes amigos, o por lo menos de grandes aliados en temas partidarios y en asuntos de diversa índole. Hasta los fotografiaron conversando ahí en Campeche, sede de la mesa de Estatutos de la XXII Asamblea Nacional del PRI.
Incluso, sus rostros (captados por las cámaras) no reflejaban la terrible rivalidad entre ellos: Los ex gobernadores de Oaxaca José Murat Casab y Ulises Ruiz Ortiz; rivalidad tan cruenta que por años ha impactado en el priismo de su entidad y en la población entera del terruño donde gobernaron y donde fueron los jefes políticos del priismo, pero sin democratizar las decisiones partidarias.
La imagen de la conversación de ambos ex mandatarios oaxaqueños y cuadros de primer nivel del priismo nacional, le dio la vuelta a las redes sociales; por lo menos en el ámbito local, donde tanto el priismo como la mayoría de los ciudadanos en general nunca imaginaron el encuentro entre los dos “Tlatoanis”, que aún se disputan el control de Oaxaca, empezando por el PRI local.
Aunque era de esperarse su forzoso encuentro en las actividades relativas a la XII Asamblea del PRI, siendo ambos colmilludos operadores político-electorales, apasionados de los asuntos partidarios.
Seguramente José Murat ahora operó a favor de los intereses del PRI, no solamente porque forma parte de la estructura del partido como presidente de la Fundación Colosio en el país, sino por la obligada lealtad al jefe político del priismo nacional, Enrique Peña Nieto, quien le ha concedido cargos y privilegios como pago a sus buenos oficios en la operación del “Pacto por México”.
¿O por lo mismo es Peña Nieto quien debe lealtad a José Murat?
Y Ulises Ruiz, por supuesto, por nada del mundo se habría perdido de asistir a la Mesa de Estatutos, aún cuando resultaba imposible la aprobación de su propuesta de elegir por consulta directa a los candidatos a todos los cargos de elección popular, incluidas las postulaciones a la Presidencia de México y a las plurinominales.
Sin embargo, estuvo presente, quizá para operar además alguno de sus tantos planteamientos. Por ejemplo, la eliminación de los “chapulines”.
En fin, a José Murat y a Ulises Ruiz les tocó sentarse muy cerca en una de las filas en la Mesa de Estatutos; incluso, en una fotografía se les ve intercambiando comentarios en el momento de las votaciones. Y en otra imagen, donde en medio de ambos está sentada Ivonne Ortega, Ruiz Ortiz se ve muy pensativo, con las manos cruzadas apoyadas en el mentón, así como cuando alguien ve perdidas las esperanzas.
Y en una imagen más, donde aparece Pepe Chon Alfaro, Ulises hace como un ademán.
En las dos últimas imágenes, José Murat se ve distante. ¿Solo físicamente? Claro, no se puede entablar la gran conversación cuando en medio hay más personas.
En fin, que las imágenes generaron polémica y conjeturas en la tierra natal de los ex gobernadores. Por ejemplo, priistas y ciudadanos en general se preguntan si el encuentro de José Murat y Ulises Ruiz en la Mesa de Estatutos de la XXII Asamblea Nacional del PRI hizo posible la reconciliación entre ambos.
O si solamente entablaron conversación de manera forzosa, considerando que los políticos acostumbran tragar sapos.
Todo parece indicar que no hubo reconciliación. Por lo menos esa es la impresión de priistas cercanos a ellos que asistieron como delegados a los trabajados de la Asamblea.
Y si fuera el caso, seguirán los choques entre ulisistas y muratistas en su entidad natal, donde el costo lo pagan los oaxaqueños. Igual continuará la lucha de ambos en el plano nacional, por ganar espacios en la estructura partidaria y en las postulaciones para el 2018.
Por cierto, también en Oaxaca habrá elecciones concurrentes y seguramente se disputarán espacios locales.
Aunque en Oaxaca hay un jefe político del priismo: Alejandro Murat Hinojosa, a quien ambos ex gobernadores deben por lo menos respeto en las decisiones políticas y partidarias, sin que ello signifique consentir prácticas autoritarias.
Seguramente José Murat tiene claro quien es el gobernador constitucional de Oaxaca en este momento. Y, como él mismo decía: “El que ya bailó que se siente”. Y él ya tuvo su época y su sexenio.
Lo mismo Ulises Ruiz.
En fin, retomando el tema de la reconciliación o continuidad del pleito entre ambos ex gobernadores, por el bien de Oaxaca más valdría que por lo menos hicieran una tregua en su rivalidad encarnizada.
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