El Colegio Enrique Rébsamen, en la Ciudad de México, se convirtió en el punto más doloroso del terremoto de 7.1 grados Richter del fatídico 19 de septiembre, por la muerte de más de 20 niños que asistían a este centro escolar donde se impartían clases de preescolar, primaria y secundaria.
Y puede decirse que México entero tuvo su mirada puesta en la búsqueda y en el rescate de niños, sobre todo cuando se habló de la niña “Frida Sofía” hallada con vida y sobreviviendo largas horas bajo los escombros del colegio; luego se dijo que la niña atrapada no se llamaba así.
La tragedia vivida en el Enrique Rébsamen generó angustia y dolor en todo México. Pero además, provocó cierta psicosis en padres de familia de niños, niñas y jóvenes que asisten a escuelas, colegios y universidades localizadas en las entidades afectadas no solo por el sismo del 19, sino también las impactadas por el terremoto del 7 de este septiembre, donde también se sintió el segundo.
¿Qué entidades? Ciudad de México, Morelos, Puebla, Guerrero, Hidalgo, Chiapas y Oaxaca; en ésta el primer terremoto devastó 41 municipios del Istmo de Tehuantepec y generó afectaciones menores en la capital oaxaqueña.
Nadie quiere una tragedia similar a la del Colegio Enrique Rébsamen, y en diversas escuelas los alumnos tienen miedo de asistir a clases sobre todo cuando las aulas presentan cuarteaduras en muros, pisos, columnas, o escaleras. Evidentemente, los padres de familia tampoco quieren arriesgar a sus hijos cuando las instalaciones escolares dejan lugar a dudas sobre óptimas condiciones estructurales.
“Nunca más otro Rébsamen”, claman.
En ese contexto, es insoslayable una revisión puntual realizada por personal especializado de Protección Civil y por ingenieros en estructuras para emitir dictámenes creíbles, que den confianza a alumnos y a padres de familia sobre las condiciones de seguridad de las aulas e instalaciones de escuelas, colegios y universidades.
Y tienen razón los padres de familia: Un dictamen emitido por el mismo centro educativo no genera confianza.
El Secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, debe instruir la revisión puntal de todas y cada una de las escuelas, colegios y universidades de las entidades sacudidas por los terremotos de este fatídico septiembre, tengan o no cuarteaduras, pues se corre el riesgo de registrar afectaciones estructurales no visibles.
Imagínense ¿qué pasaría si ocurriera otro sismo de gran magnitud?
Un dictamen emitido por especialistas extra escolares generaría confianza a los padres de familia sobre la seguridad de los centros escolares a los cuales sus hijos asisten a clases.
¿Pero qué han hecho las autoridades educativas gubernamentales? Solamente emitir recomendaciones sobre las cuales basarse para determinar si un plantel educativo presenta condiciones de seguridad, o no. ¿Esa es la estrategia de la SEP?
Por lo menos en Oaxaca, tanto el Instituto de Educación Pública (IEEPO) como la Coordinación General de Educación Media Superior y Superior, Ciencia y Tecnología han emitido medidas hasta en infografías recomendando a las autoridades de los planteles educativos aplicarlas en la revisión física de éstos y decidir si presentan buenas condiciones para continuar con las actividades académicas.
Pero ¿ustedes creen que en los planteles educativos harán la revisión técnica puntual?
La dolorosa tragedia del Colegio Enrique Rébsamen debe motivar a una obligada revisión a fondo de las instalaciones de todas y cada una de las escuelas, colegios y universidades de todas las entidades del país, pero principalmente de las entidades sacudidas por los terremotos de este septiembre.
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