Una tragedia como la que vivimos el día 19 de septiembre en la ciudad de México no solamente despierta los ánimos de solidaridad y ayuda de miles y miles de mexicanos, demuestra que la fuerza civil es una realidad que se puede utilizar para mejorar las condiciones de vida y de convivencia social, también trae dolor y lágrimas, lutos, muertos y heridos, gentes que lo pierden todo y en algunos casos hasta la fe y la confianza, los daños son enormes, pero también surgen protestas en las zonas donde no se reciben adecuadamente esas manifestaciones de apoyo y solidaridad y por supuesto que en otros casos el tema es aprovechado para que la delincuencia común y la organizada operen con total impunidad en muchas zonas, sobre todo, pensando en que los cuerpos de seguridad están ocupados en los apoyos a la sociedad y es por este motivo en que también los grupos sociales y los vecinos deben mantener un estado de alerta para garantizar la seguridad de todos, porque esto es lo único que nos puede salvar de sufrir agresiones, asaltos y secuestros en los momentos actuales.
El día 27 de septiembre, a la una de la mañana, nuestro conserje detectó una falla en la bomba de agua y la fue a apagar y al ir a revisar las instalaciones en la azotea lo sorprendió un tipo que de inmediato lo ataco y le echó gas pimienta en los ojos, arrebatándole las llaves y golpeándolo en forma brutal. Después de esto, el asaltante salió del edificio con las llaves ya que existen sistemas de protección y se robó la bicicleta del conserje lo que nos muestra que seguramente el tipo ya conocía el funcionamiento del edificio porque en algunos departamentos han estado trabajando en remodelaciones y los dueños, por comodidad o por inconciencia, les han dado llaves a los trabajadores para que no les molesten, y es lógico que de ahí salió el asaltante. Esto nos obliga a cambiar los sistemas de seguridad y a entender que en los tiempos de crisis la seguridad está ligada a la misma organización vecinal y al contacto de los vecinos para apoyarse ante cualquier agresión dentro del edificio o fuera del mismo, porque la autoridad y las policías, ahora, están ocupadas en brindar su auxilio a los damnificados
Es lógico que ante la pérdida de sus bienes y la falta de empleo y las condiciones de miseria y desesperación, muchos individuos ligados con la delincuencia, ahora, deciden actuar con la misma para obtener fondos mediante el tráfico de drogas, el robo en pandilla o en solitario, con los asaltos a casas habitación o a individuos, se aumentarán los secuestros y los robos a mano armada, en fin, la delincuencia opera en esas condiciones y más cuando los grupos destinados a su combate están ocupados en tareas de apoyo y ayuda a la población rompiendo las rutinas de vigilancia en las zonas, así que en cualquier colonia, o municipio o región, ahora, veremos el aumento de tales delitos, y para ello es vital la organización vecinal con apoyo solidario y cuidadosa acción que permita intervenir a las policías y a mantener a raya a los asaltantes o secuestradores que ahora abundarán, así como a los que roban partes de vehículos y casas habitación. Se espera también un incremento en las acciones de los narcomenudistas para pretender enviciar a más grupos sociales y tentar a los jóvenes en el uso de drogas en las fiestas o simplemente para huir de la realidad, y en esto, no hay más que las familias actúen con valor en la denuncia y en el control de los jóvenes, porque no hay policía, ni escuela o maestro o encargado de antros que puede evitar esa actividad de los narcomenudistas, y para ello, es vital la acción de las familias para el control de los jóvenes en los tiempos actuales de crisis. Los padres somos los responsables de que no se tuerzan los caminos de nuestros hijos por descuido o por negligencia o indiferencia o simplemente por no tener el valor para imponer límites a los hijos y evitar la contaminación por medio de amigos o en centros de diversión, así que, en tiempos de crisis y de tragedias, la acción en las familias y entre los vecinos es vital para mantener la seguridad y evitar las tragedias que sufren las familias cuando algún familiar entra a los vicios. Por ello, los ejemplos en los padres y los familiares es vital para la formación de los jóvenes porque la misma experiencia demuestra que en familias con vida sana y con valores, hay mayor flujo en la comunicación y se evitan los desvíos de la conducta en todos sus miembros, y no se trata de que demos consejos, simplemente son razonamientos de la experiencia y lo hacemos con la mejor intención y seriedad. Recordemos que los tiempos y las circunstancias nos obligan a actuar de acuerdo a las mismas, y que cuando perdemos el nivel del confort por las tragedias que sacuden a nuestros hermanos, todos, debemos implementar los mejores mecanismos de sobrevivencia y de convivencia con los demás y con los nuestros, sin olvidar que siempre hay que ser solidarios y siempre hay que estar alertas para apoyar y ayudar a los que lo necesitan en las condiciones en que se encuentren. No hay más para éstos tiempos que la buena convivencia y la buena voluntad…