“He gobernado, asumiendo la más grande responsabilidad, con valentía, con compromiso, con prisa”. Palabras más, palabras menos, dijo Alejandro Murat Hinojosa, Gobernador de Oaxaca al dirigir el mensaje de su Primer Informe.
Y sí, los oaxaqueños así lo han visto, recorriendo la entidad de manera incansable, atendiendo hasta a los grupos más radicales, intentando hacer con el reducido margen de acción de una economía colapsada como la encontró. Sin embargo, Oaxaca requiere que vaya más a prisa porque el tiempo transcurre inexorable y, como bien lo dijo, “los oaxaqueños necesitan trabajo”.
Alejandro Murat hizo lo que no hicieron sus tres últimos antecesores: Entregar personalmente el documento de su informe al Congreso del Estado, cuya Mesa Directiva preside un diputado de Morena: Jesús Romero López. Y además escuchó la retahíla de críticas por parte de los diputados de oposición, que no se cansaron de calificar su ejercicio como “un año perdido, sin resultados”.
Mera pose. Porque los resultados también dependen de la Cámara de Diputados, donde se auto-reasignaron más de 50 millones de pesos que correspondían al Ejecutivo; además los legisladores locales tardaron en aprobar el Plan Estatal de Desarrollo y le han dado largas al juicio político contra Gabino Cué Monteagudo, de cuya administración han omitido revisar las Cuentas Públicas desde el Ejercicio 2014. Entonces, los legisladores son corresponsables.
Incluso, varios de los actuales diputados locales lo fueron también en las Legislaturas comprendidas en el sexenio de Gabino Cué Monteagudo y de los mismos partidos políticos de la coalición gabinista: PRD, PAN y PT. Pero no dicen ni pío del saqueo indiscriminado a las arcas oaxaqueñas por parte de la administración de Cué y de los colaboradores extralegales del ahora ex mandatario.
Tan solo en la Secretaría de Salud el desfalco puso y ha puesto en riesgo la vida misma de los oaxaqueños. Y los saqueadores andan tan campantes como si nada, mientras dos personas humildes enfrentan un proceso penal porque les fabricaron el cargo de Administradores Únicos de empresas fantasmas que cobraron cantidades millonarias.
Y Alejandro Murat seguramente está cierto de ello. Por eso en el mensaje de su Primer Informe dijo: “En salud, sí llegamos a una secretaría desaseada, con malos manejos, …por eso asumimos el compromiso de la compra consolidada, y se han generado ahorros para la atención de los oaxaqueños; tenemos que atender el reto del abastecimiento, ahí vamos; tenemos el 80%, cuando llegamos era el 30%...”
De hecho, casi toda la administración pública estatal era un desastre. Había, como mismo Alejandro Murat lo dijo, “finanzas desaseadas”.
Entonces, si está cierto, ¿por qué Gabino Cué anda libre? Hay oaxaqueños que todavía se resisten a creer haber un acuerdo entre éste y Alejandro Murat para que aquél no sea tocado ni con el pétalo de una rosa; lo contrario corresponde demostrarlo al hoy mandatario estatal.
Es parte de la legitimación.
Ya buena parte de los oaxaqueños reconocen en Alejandro Murat su compromiso por Oaxaca, entidad donde no nació, pero que en el primer año ha demostrado querer. Y esperamos que sea para bien, y no al final resulte un Gabino Cué o un Ulises Ruiz, cuyo Secretario de Finanzas fue buscado, incluso, por la Interpol.
Por lo pronto, Alejandro Murat anunció la puesta en marcha de un protocolo para proveedores para evitar contrataciones por empresas fantasmas. Esperemos que así sea.
La ley da al gobernador la opción de presentar su informe por escrito vía un representante, pero acudió personalmente al Congreso Local, que no pudo pisar el primero de diciembre de 2016 cuando asumió el mandato porque estaba sitiado por maestros de la Sección 22 de la CNTE. Su asistencia, más que una demostración de fuerza, fue un mensaje sobre quién manda en la entidad.
La gremial tampoco podía dejar su orgullo de lado, y un contingente intentó llegar hasta la sede del Congreso, cuyos caminos de acceso fueron resguardados con vallas y cercos policiacos. Así que a los maestros no les quedó más que gritar consignas. Pero Alejandro Murat ya estaba en el recinto parlamentario. Claro, quizá hubo pacto de por medio, porque la Sección 22 tampoco se vio tan beligerante como hace un año.
Y francamente no hay razón, porque Alejandro Murat, como lo citó en su mensaje, se ha sentado en mesas de trabajo con la dirigencia sindical, y ha dado respuesta a sus demandas dentro de su competencia. Incluso, agradeció a las “maestras y maestros de Oaxaca” haber dado al gobierno “la oportunidad para restablecer el diálogo”, por eso 2017 ha sido “el año de más clases”.
Evidentemente, también porque muy a pesar de la dirigencia de la Sección 22 de la CNTE, poco a poco los maestros se van incorporando a las evaluaciones establecidas por la reforma educativa. De lo que sí no habló el gobernador fue sobre la “bilateralidad” en el control educativo que exige la gremial; tema que genera dudas entre la ciudadanía.
Luego de entregar el documento de su Informe de Gobierno, Alejandro Murat se trasladó al Centro Cultural y de Convenciones desde donde dirigió un mensaje impregnado de acciones realizadas en el primer año de su administración, en el cual prevalecieron acciones derivadas de programas del Gobierno Federal, avances o terminación de obras hospitalarias que encontró inconclusas; inversión privada en el ramo turístico en cuanto a cuartos de hotel y en materia económica en áreas de energía eólica, por ejemplo.
Muy poco de inversión pública. Y en este rubro, deja insatisfechos a la mayoría de los oaxaqueños, que merecen una amplia explicación sobre en qué se ha gastado cada peso del presupuesto de la entidad, el destinado por la Federación y el propio.
Independientemente de todo lo anterior, este miércoles, cuando Alejandro Murat dirigió su mensaje, proyectó una imagen de madurez, ya de conocimiento de la entidad. Habló con soltura, seguro de sí mismo; incluso, no leyó, sino hilvanó frases sin mantenerse en el atril, sino caminando sobre el estrado con micrófono en mano.
¿Lo veremos igual el próximo año? ¿Y al final del sexenio? ¿O saldrá prácticamente huyendo como lo hizo Cué (quien ni siquiera asistió a la sesión solemne de cambio de estafeta)? Eso depende de Alejandro Murat, quien dijo ver en la mirada de la gente “un Oaxaca posible.
Más a prisa gobernador, porque el tiempo apremia, y los oaxaqueños quieren, sí un mandatario cercano, moderno, mediático y de redes sociales, pero sobre todo quieren trabajo, obras, inversión pública y manejo honesto y eficiente del presupuesto.

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