Sin duda, una de las últimas sucesiones truculentas y violentas, donde se utilizaron y manipularon a grupos juveniles para encaminar la atención en favor o en contra de los contendientes, es la registrada con el presidente Díaz Ordaz, ahí se venían enfrentando Alfonso Corona el Rosal, licenciado y general y regente de la capital de la república que era atendido en sus relaciones con los grupos de “izquierda” por su secretario general de gobierno; el Dr. Martínez Manaotuo, Secretario de la Presidencia de la República que contaba con un enorme grupo de “intelectuales” que le manifestaron su apoyo al inicio del conflicto estudiantil de 1968 y quién al parecer contaba con una enorme simpatía de parte del presidente, y Luis Echeverría Álvarez, quién como Secretario de Gobernación y con ligas importantes con los servicios de inteligencia que dicen estaban en permanente contacto con los servicios del presidente y del secretario, controlaba la política interior, los servicios de espionaje e inteligencia y el manejo de la prensa y la comunicación en general así como a los grupos de la policía política que mantenían controles y operaciones en muchos centros de trabajo y estudiantiles por medio de sus informantes o de sus agentes que operaban en contra de los grupos sociales y políticos, y reprimían a los grupos de la guerrilla que afloraban en el país, así como se encargaba de mantener la información y las acciones operativas con la CIA y los servicios de inteligencia norteamericanos, para influir en la llamada “Guerra fría”, evitando el avance de grupos políticos que buscaran un cambio social o directamente en contra de los grupos radicalizados del comunismo o de las guerrillas internacionales
Al estallar el movimiento estudiantil de 1968, y desarrollarse el rompimiento de los controles tradicionales de los grupos al establecerse los Comités de Lucha y aflorar el Consejo Nacional de Huelga y romper con la dirigencia tradicional, alentando la representación política por medio de las asambleas generales, los cuerpos de inteligencia y los grupos políticos que operaban en favor de cada uno de los suspirantes a la presidencia, se vinieron enfrentando y manipulando muchas cosas, hasta el nivel en que, al final, se compromete al presidente en la represión de Tlatelolco a pesar de que ya se había acordado una tregua y una negociación con los representantes del presidente y los representantes del CNH, por tal motivo, se dice, hoy en día, que el mismo ejército cayó en una trampa montada desde los servicios de inteligencia de Gobernación con la complicidad de algunos dirigentes de los partidos de “oposición” que, en apariencia, eran clandestinos cuando todos sabían que tenían amplias ligas y relaciones con gentes y agentes del gobierno y donde el presidente Díaz Ordaz, y por medio de su jefe del Estado Mayor presidencial, operaron la represión, para evitar que se mostrara a la sociedad que las luchas sociales y políticas podrían tener éxito, y se normalizó, nuevamente, la represión, para mostrar que el estado y el gobierno no negociaban sino que imponían.
En la sucesión de Carlos Salinas de Gortari vimos los asesinatos del cardenal Jesús Posadas Ocampo, y por vez primera, la participación de los grupos de la delincuencia organizada en esos escándalos, el asesinato de Luis Donaldo Colosio y de Ruiz Massieu así como el “levantamiento zapatista” y el rompimiento de grupos ligados al presidente encabezados por Córdova Montoya, Manuel Camacho Solís y Marcelo Ebrad, al grado de alentar, dicen, la participación de líderes religiosos y grupos aliados a la corriente de las iglesias por la liberación, y ante la firma del tratado de Libre Comercio se aceptaron muchas cosas para sostener la estabilidad política del país, a pesar de que pronto descubriría el ya expresidente que, en la política, los amigos, no son de verdad, que son de verdad los enemigos abiertos u ocultos, y se paga muy caro los errores o las acciones…. Hoy, José Antonio Meade, está siendo “destapado” por Luis Videgaray, cuando todos sabemos que, en el PRI, el que tapa y destapa es el presidente en funciones, a menos que haga movimientos de distracción o claramente dictados a uno de sus hombres de mayor confianza y operación como lo es Videgaray, así que en la realidad se dice que Videgaray hizo los señalamientos por acuerdo del presidente y que en el tiempo preciso dará a conocer su determinación, mientras tanto, puede probar las lealtades o las traiciones de su propio equipo y de sus aliados o compromisos en los otro grupos políticos, y esperamos que en todo este proceso se generen los escándalos y especulaciones normales por medio de declaraciones y movimientos en los medios de comunicación o declaraciones de actores políticos y todo quede en este nivel y no pasemos a la violencia y las tragedias que hemos vivido desde los tiempos de Plutarco Elías Calles, cuando logró mantener un manejo de Jefe Máximo y hacer sus sesiones espiritistas, hasta que el General Lázaro Cárdenas, lo envió al exilio. No creo que sea un madruguete de Videgaray, conoce muy bien al presidente para hacer algo que no cuente con su bendición, como lo probaron en el caso de la invitación a México de Trump que generara una enorme protesta de los mexicanos ante la sumisión que mostraba el gobierno y en especial, la maniobra de Videgaray, y esto le brinda la fuerza para regresar a otro puesto y continuar con su nivel de operador y consejero del presidente, así que faltando pocos días veremos las condiciones del destape, y creo que Peña Nieto, sabe bien eso del manejo de los tiempos y de las condiciones para ello, por esa razón aumentó mucho la confianza y credibilidad de la población en él… un buen síntoma. Y según se sabe, Meade, tiene lealtades y afectos, pero no sumisión, así que podría ser un buen presidente …