Ya se le rompió la fuente al “dinosaurio”, y en cualquier momento puede dar a luz al candidato a la Presidencia de la República, que en esta ocasión, por primera vez en la historia de su longeva vida, puede ser un simpatizante. La convocatoria no trae candados visibles para quienes no son militantes del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y aspiran a ser postulados a dicho cargo de elección popular para las elecciones del 2018.
Incluso, la convocatoria trae secciones específicas sobre los requisitos y procedimiento para simpatizantes y para militantes. Entonces, está abierta la posibilidad y probabilidad del registro de José Antonio Meade Kuribreña y de José Ramón Narro Robles, actuales secretarios de Hacienda y Crédito Público y de Salud, respectivamente.
Así es el PRI, todo lo delinea desde la convocatoria. Si quisiera, desde ésta cierra las puertas simplemente omitiendo la sección de simpatizantes. Ocurrió en Oaxaca cuando la selección y postulación del candidato a gobernador en 2016; en el partido mucho se habló de la posibilidad de Gerardo Gutiérrez Candiani como simpatizante para la candidatura. Sin embargo, la convocatoria solamente incluyó el procedimiento relativo a militantes; desde ahí quedó descartado.
Evidentemente, incluir a los simpatizantes en la convocatoria para la elección y postulación del candidato del PRI a la Presidencia de México, puede ser una “señal”, pero no la seguridad de que así será. Igual y el abanderado resulta un militante, como siempre y de los de siempre, con los vicios de siempre y sin nada nuevo que ofrecer.
En política nada está escrito y en asunto de candidaturas las decisiones pueden variar en cuestión de segundos.
Por lo pronto, en breve sabremos si Meade y Narro le entran a la competencia por la candidatura priista, o solo uno de ellos, o ninguno; si el perfilado es Meade o no. En breve porque la Base Sexta de la convocatoria establece que: “Las y los aspirantes simpatizantes manifestarán, personalmente y por escrito con firma autógrafa, su intención de participar en el proceso interno a la persona titular de la Presidencia de la Comisión Política Permanente del Consejo Político Nacional, a más tardar el 30 de noviembre”.
¡A más tardar..! O sea, puede ocurrir ya en cualquier momento. Porque tal fecha es el término del plazo. ¿O esperarán justo el 30 de noviembre? Mmm…pues el dinosaurio ya tiene fuertes dolores de parto. Curiosamente ese día coincide con la salida de Agustín Cartens como gobernador del Banco de México, donde dicen que iría Meade en caso de no resultar el candidato… bueno, primero en caso de no participar en el proceso interno del PRI.
Así que si días previos se da a conocer al sucesor de Carstens y no es Meade, entonces éste puede ser el perfilado. Claro, igual y se queda como Secretario de Hacienda y Crédito Público y sin entrarle a la elección del abanderado presidencial del Revolucionario Institucional.
Y estamos ya en los días, las horas, los minutos, en que las sorpresas sucesorias se produzcan en cascada.
El presidente de la Comisión Nacional de Procesos Internos analizará el cumplimiento de los requisitos de los aspirantes-simpatizantes a la candidatura presidencial, y en su caso emitirá un dictamen, el cual pasará luego por la validación de la Comisión y por la autorización de la Comisión Política Permanente del Consejo Político Nacional, y hasta entonces tendrá carácter de dictamen de procedencia.
Casi a la par correrá el procedimiento para los aspirantes militantes, quienes deberán cumplir como siempre firmas de sectores y organizaciones y cuánta cosa. Además, separarse de cargo partidista, popular o del servicio público.
Pero tanta tramitología no se llevará tanto tiempo. En la praxis una vez que el dinosaurio siente el primer dolor de parto, lo demás es rapidísimo.
Eso sí, el viernes tres de diciembre será el registro de aspirantes, simpatizantes y militantes, a la precandidatura ante la Comisión Nacional de Procesos Internos en un horario de 11 a 13 horas. Y publicará el dictamen o dictámenes a más tardar el cinco de diciembre. Claro, ya saben que, incluso, antes de las 24 horas después de recibir las solicitudes, los dictámenes ya están listos, salvo que en verdad se presentara algún problema interno.
¿PRECANDIDATO O PRECANDIDATOS?
En fin, así que el cinco de diciembre, sino es que desde la noche del tres, el PRI tendrá precandidato presidencial…¿o precandidatos?
No se descarte que sean dos: Un simpatizante y un militante. Para efectos de que el perfilado pueda realizar precampaña. En ese caso, uno será el “bueno” y el otro será “patito”. Porque la ley prohíbe la precampaña para la precandidatura única.
Pero si resulta precandidato único, de todos modos pasará a la elección de la Convención Nacional de Delegados para que pueda adquirir el carácter de candidato del PRI a la Presidencia de la República.
La precampaña correrá del 14 de diciembre del año en curso al 11 de febrero del 2018, y días después, el 18 de febrero, los priistas llevarán a cabo la elección interna (la Convención). Y tan, tan, el PRI tendrá candidato formal, que lo será de la coalición que en todo caso conforme con otro y otros partidos políticos.
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