Chihuahua: el objetivo final es encarcelar a Beltrones

La venganza soñada de Elba Esther con el sonorense

El uso de Ricardo Yáñez, recomendado de La Maestra


Obvio: el objetivo primario es la Presidencia de la República.

Pasa por desacreditar más al Partido Revolucionario Institucional (PRI) con su distintivo de corrupción y, por esa vía, posicionarse o posicionar a otros para su eventual triunfo en julio próximo.

Pero el gran enemigo a perseguir y encarcelar es Manlio Fabio Beltrones, a quien ven desde el poder y sus aliados -de distinta época- como símbolo del priismo dinotérido.

Pero en lugar de juicios y afirmaciones, de anuncios y pronósticos, dejemos la lectura y las conclusiones al lector con datos cronológicos hasta donde la memoria alcanza.

Elecciones de 2003:

Elba Esther Gordillo, a la sazón secretaria genera del PRI, entra en abierta confrontación con el presidente partidista Roberto Madrazo por las candidaturas y el reparto de cuotas.

Atrás del tabasqueño La Maestra ve como el gran consejero y operador a Manlio Fabio Beltrones, a quien Madrazo impone en la lista de candidatos a diputados federales.

Desde ese momento siente la traición:

-Me prometió que sería la coordinadora de la bancada, que no tendría contrincante y me mintió. Desde antes de las votaciones supe que no cumpliría su palabra -me confesó Elba Esther en mayo, semanas antes de los comicios.

Luego advirtió:

-Tú sabes que cuando peleo, peleo a muerte, y ésta es una pelea a muerte.

Agosto de 2003:

Reposicionado electoralmente e PRI, Madrazo convoca a una elección abierta para coordinar con dos candidatos: Gordillo y Beltrones.

Gana ella, pero no logra los dos tercios de la votación.

Beltrones, en un acto de decoro político, detiene la confrontación:

-En la democracia gana quien tiene más votos y Elba Esther Gordillo es la ganadora. No es necesaria una segunda vuelta.

VENGANZA DE ELBA CONTRA MANLIO

Noviembre/diciembre de 2003:

La coordinadora de la primera mayoría en la Cámara de Diputados, Elba Esther Gordillo, ha remodelado su oficina con lujos y eso escandaliza a sus compañeros.

La mayoría de ellos, quienes no votaron a su favor -y algunos de comportamiento dudoso-, se sienten desplazados de posiciones, privilegios y recursos, lo cual incuba la rebelión.

El grupo aumenta y, con ese apoyo, Roberto Madrazo ve la oportunidad de defenestrar a La Maestra, en cuyo reemplazo es electo el mexiquense Emilio Chuayffet Chemor.

Con la pérdida del control, sus incondicionales son relegados también en presidencias de comisiones, secretarías, puestos administrativos y el acceso a los grandes recursos.

Ella se distancia del PRI, de la Secretaría General sin renunciar a ella y espera el momento de la venganza.

–Madrazo me había prometido la presidencia del PRI cuando culminara su período, pero tampoco cumplió -me recordó Elba Esther después en su café favorito de entonces, El Balomral.

PENA MÍNIMA POR SERVICIOS… AL PAN

Período 2000/2006:

Elba Esther Gordillo conoce, lo hace colaborador y al final le confía a Francisco Yáñez la administración de sus finanzas y sus negocios personales, con influencia de opinión en el manejo de fondos del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Esta cercanía causa recelo en muchos de sus antiguos aliados.

El caso más sonado, por su escándalo mediático, fue el cruce de acusaciones entre La Maestra y Miguel Angel Yunes a su paso por el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).

Por esas fechas Francisco Yáñez le presenta a su hermano Ricardo Yáñez.

Septiembre de 2010:

César Horacio Duarte prepara su equipo para el gobierno de Chihuahua y recibe una recomendación de Elba Esther Gordillo:

–Ricardo Yáñez para secretario de Educación Pública.

Marzo de 2017:

Hablan con él, lo convencen de involucrar a muchos en la trama del desvío de recursos públicos federales y estatales para las campañas priístas de 2016.

27 de noviembre de 2017:

-Sí, señoría. Acepto la responsabilidad -se declara culpable Ricardo Yáñez de desviar 246 millones de pesos ante la jueza María Guadalupe Hernández.

Se compromete a entregar información y a involucrar a políticos priístas.

Su condena será mínima por los servicios prestados a dirigentes y gobernantes panistas.