Apenas corren las precampañas para la elección a la Presidencia de la República, y ya la contienda se advierte ruda y despiadada, donde seguramente saldrán a la luz pública verdades y mentiras sobre historias de corrupción.

Todos irán por todo. Lucharán usando todo método para ganar no solamente la elección presidencial, sino también la mayoría de diputaciones federales y senadurías, además de los cargos de elección popular a disputarse en 30 entidades federativas en este 2018.

Y ya estamos viendo el primer combate desde Chihuahua, donde, por cierto en julio próximo habrá comicios para elegir concejales a 67 ayuntamientos y 33 fórmulas de diputados al Congreso del Estado.

El panismo chihuahuense tira a ganar los cargos locales, pero sobre todo para posicionar a Acción Nacional y al inminente candidato de la coalición “Por México al Frente”, Ricardo Anaya Cortés, a quien algunas encuestas lo ubican hasta el momento como el tercer competidor a la Presidencia de la República, después de José Antonio Meade Kuribreña de la coalición PRI-PVEM-Panal, y de Andrés Manuel López Obrador de la alianza “Juntos Haremos Historia” como puntero.

¿O es mera casualidad que a estas alturas del proceso electoral concurrente haya salido a flote una presunta triangulación de recursos públicos entre el PRI y la Secretaría de Hacienda para favorecer campañas electorales de priistas en el 2016, siendo entonces Manlio Fabio presidente del Comité Ejecutivo Nacional del partido?

El panista Javier Corral Jurado asumió el cargo como Gobernador de Chihuahua el cuatro de octubre del 2016. Y los mandatarios prácticamente de inmediato se enteran de las irregularidades de sus antecesores, máxime cuando en el caso de aquella entidad desde el 2014 César Duarte ya tenía una denuncia penal en su contra por peculado por presuntamente haber promovido depósitos millonarios a su propio banco.

Aunque apenas en diciembre pasado salió a la luz pública que Luis Videgaray siendo Secretario de Hacienda y Manlio Fabio, habrían pactado desviar 250 millones de pesos a campañas electorales del PRI en Chihuahua, Veracruz y Tamaulipas.

Y se conoció por declaración de Jaime Herrera Corral, ex secretario de Hacienda de Chihuahua durante el gobierno de César Duarte, según consta en la declaración ministerial rendida ante la Fiscalía de Chihuahua, obtenida por el periódico Reforma.

Una declaración ministerial. Generalmente en el curso de un proceso penal, los documentos parte de la investigación no se dan a conocer públicamente para evitar entorpecer las indagatorias, sobre todo en casos tan delicados. Solamente tienen acceso al expediente las partes y las autoridades ministeriales.

Si es panista el autor de la filtración –si acaso lo fue así--, llevó la intención de asentar un golpe más al PRI sobre un tema que se ha convertido en el Talón de Aquiles de este partido: La corrupción de sus servidores públicos, militantes y representantes populares, en todos los niveles, con sus honrosas excepciones.

Si es priista, entonces tuvo el propósito de asestarle el golpe a José Antonio Meade, a cuya precandidatura siguen sin resignarse los afines a Miguel Ángel Osorio Chong, con sus salvedades. Si fuera el caso, ¿tendrán la intención de provocar un cambio de precandidato? O llegado el momento, ¿la sustitución del candidato?

En fin, el caso es que ahora Javier Corral Jurado ha acusado parálisis en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para darle recursos al gobierno de Chihuahua, por la investigación de éste en contra de Alejandro Gutiérrez Gutiérrez, Secretario Adjunto del Comité Ejecutivo Nacional del PRI cuando Manlio Fabio dirigía el partido, por la presunta triangulación de recursos para campañas priistas en el 2016.

Bien, es plausible el ánimo de sancionar a políticos y servidores públicos que han cometido actos de corrupción. Lo extraño es que los escándalos relacionados se hagan precisamente en el curso de la precampaña presidencial y cuando también habrá campañas para diputados federales, senadores y para cargos locales.

Y más extraño, que Javier Corral pudiera tener la intención de levantar la imagen de Ricardo Anaya, con quien disputó la presidencia nacional del PAN en el 2015; más bien como hombre de partido quizá su ánimo sea posicionar a Acción Nacional más que al actual precandidato presidencial panista.

En aquél entonces, buscando el voto del panismo, Javier Corral decía: “Nuestro partido político que nació para civilizar a la política, está desdibujado. La gente ha dejado de creer en el PAN. Se enfrenta uno en la calle con eso que todos son iguales. El PAN ha dejado impunes conductas de militantes. Nos hemos hecho de la vista gorda y eso la gente lo ve. La gente al PRI no le perdona la inexperiencia, y al PAN la corrupción…”

“Necesitamos que los militantes como personas vuelvan a ser el eje, no la onda grupera. Necesitamos recuperar el respeto a la dignidad de la persona humana; ahí está la clave. Los grupos hablan a nombre de los militantes, hacen acuerdos, se reparten las posiciones y se pelean el presupuesto de las campañas, y quienes tienen relación con el gobierno tratan de sacar tajada. Necesitamos retomar la formación doctrinaria. Necesitamos deponer las conveniencias y anteponer las convicciones.”

En fin, que como marchan las cosas y como se miran el embates en torno a las precampañas a la Presidencia de México y a los otros cargos de elección popular, las campañas pintan despiadadas y quizá inmersas en historias de corrupción, como si los mexicanos no tuviéramos más opción que elegir entre el más corrupto y el menos corrupto, y el corrupto moderado.

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