Hasta que reaccionó el cuarto de guerra de José Antonio Meade Kuribreña. Incorporar a priistas orgánicos de la vieja guardia para la campaña parece buena estrategia. Así no se sentirán relegados, y en conjunto mandan un mensaje de unidad en el PRI en torno al candidato presidencial de la coalición “Todos por México”.

Sin embargo, los estrategas harían mejor en asegurar que la inclusión sea verdadera en ambos sentidos: De Meade hacia los priistas de cepa y de éstos hacia su candidatura; reciprocidad, acuerdo y compromiso.

Los orgánicos (pareciera) necesitan tener la garantía de que formarán parte en el gobierno de José Antonio para ponerse las pilas en la campaña y, en consecuencia, accionar votos a su favor.

Así que la incorporación Miguel Ángel Osorio, Manlio Fabio Beltrones, Beatriz Paredes, Carolina Viggiano, René Juárez y Mariano González, es una buena señal para la campaña de Meade. Claro, siempre y cuando ninguna de las partes actúe en la simulación.

Y pareciera haber seriedad por parte del abanderado presidencial y del jefe político del priismo nacional, Enrique Peña Nieto, pues entre los coordinadores regionales hay equipo de Osorio Chong, quien además se desempeñará como coordinador de la campaña de los candidatos a Senadores del PRI.

Una labor que lo perfila desde ahora como coordinador del grupo parlamentario priista en la Cámara Alta del Congreso de la Unión. ¿O es mera casualidad? No. En política no hay casualidades, hay causalidades. Y el hecho de no haber resultado favorecido con la precandidatura presidencial, lo coloca como el cuadro a apapachar por Meade y Peña, de modo tal de enviar mensajes de inclusión y unidad.

Y es que es hasta lógica la renuencia priista a aceptar un candidato externo porque nunca antes el PRI había tenido abanderado sin militancia en el partido. Es natural entonces que se sientan desplazados por alguien sin méritos internos, según su praxis, sin alcanzar a entender que constitucionalmente los partidos son el instrumento para hacer posible el acceso de los ciudadanos a los cargos de elección popular.

Ahora las candidaturas independientes son otra opción. Pero ésta no es limitativa del acceso de los ciudadanos a los cargos públicos vía partidos. En fin, es difícil para el militante entender la teoría, máxime cuando llevan años acariciando la aspiración de la candidatura a la Presidencia de México.

Claro, la candidatura de Meade está lejos de obedecer al cumplimiento de mandatos constitucionales; se produce más bien de la necesidad del PRI de llevar como abanderado un perfil con menos negativos que los militantes a quienes desgastó el ejercicio del cargo y los convirtió en cuadros vulnerables.

Osorio Chong era el flanco ideal para dardos certeros de Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición “Juntos Haremos Historia”, quien hubiese aprovechado los errores que Miguel Ángel tuvo como encargado de la política interna del país. La Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ya hubiese bailado un jarabe tapatío sobre el priista.

Pero eso no lo entienden los priistas. Dicen que con Meade empezaría el fin del priismo. Pues perdiendo la Presidencia de México también. ¿Y por qué no piensan a la inversa? Por ejemplo: ¿Qué si gana Meade el PRI se fortalecería? Obtener el triunfo con un externo les ayudaría a vivir una vida partidaria plena, sin la dualidad del Jefe Político y del presidente del Comité Ejecutivo Nacional.

En fin, la inclusión en la campaña de Manlio Fabio Beltrones Rivera también calma ánimos entre los beltronistas, y quizá también aplaca el pleito entre éste y Osorio Chong. Ambos ya tienen asignadas áreas de responsabilidad, y el triunfo o la derrota será entonces una situación compartida con Meade y Peña Nieto.

Lo mismo ocurre con el resto de los recién nombrados coordinadores regionales de la campaña de Meade, entre ellos hay operadores avezados como René Juárez, quien solamente no da resultados positivos cuando en vez de aplicarse en la operación electoral se dedican a realizar turismo electoral.

Ocurrió en Oaxaca, donde como delegado regional del PRI en 2014-2015 solamente llegaba los fines de semana.

Por lo pronto, con el nombramientos de los coordinadores parece haber empezado la operación cicatriz.

HÉCTOR PABLO…¿ESTRATEGIA EQUIVOCADA?

Héctor Pablo Ramírez Puga Leyva continúa presionando al PRI para obtener una candidatura a cargo de elección popular para las elecciones federales de julio próximo. Pero la lucha que debe dar en el Comité Ejecutivo Nacional, la despliega en su entidad natal: Oaxaca.

¿O en realidad persigue la postulación a una diputación local?

Hace algunos días renunciaron alrededor de cinco gerentes regionales de Liconsa, que fungían como tales en distintas entidades del país. Dimitieron en respaldo de Héctor Pablo. Ajá, ¿y? ¿Y cómo cuántos votos representa cada uno a favor del ahora ex director de la paraestatal?

El número que tengan, los tienen en las entidades donde fungían como gerentes, no en Oaxaca, salvo el adscrito en este estado. Entonces, ¿el sutil mensaje es para la cúpula priista oaxaqueña o para la cúpula priista nacional?

¿Y si en realidad no tienen nada? Los funcionarios de cualquier dependencia nada son sin el cargo, salvo que hayan construido una estructura con recursos propios.

La renuncia de los gerentes además puede tener otras lecturas como, por ejemplo: Una dimisión forzosa antes de que los despidieran. Incluso, si se dio de manera real por ellos mismos, fue entonces una auto-mutilación a la estructura hachepista dentro de la paraestatal.

En fin, ¿Héctor Pablo va en la ruta correcta? ¿O ha equivocado la estrategia? Mucho berrinche, y pocos resultados. Ya hasta se ve mal.

Lo que sí es que en este caso, falta operación cicatriz.

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