Partidos políticos y candidatos independientes están obligando a los mexicanos a una sublevación, más temprano que tarde. Y no necesariamente armada.

No nos referimos a la amenaza de rebelión de Andrés Manuel López Obrador frente a su derrota en la elección a la Presidencia de la República como candidato de la coalición “Juntos Haremos Historia”, integrada por los partidos Morena, del Trabajo (PT) y Encuentro Social (PES).

Hablamos de una insurrección civil auténtica motivada por el hartazgo ciudadano ante tanto asalto en despoblado en cada proceso electoral y más allá, todos los días en cada sexenio del partido que sea o de independiente (por ejemplo, prontito, Jaime Rodríguez Calderón enseñó el cobre y desilusionó tanto a nuevoleoneses como a mexicanos en general).

En nuestro país, la población está cansada de tanto partido político que solamente han servido para desgraciarle la vida; los partidos son los únicos que no “se aprietan el cinturón”, sino que anualmente reciben cantidades industriales de dinero público para su sostenimiento y dobletean en campaña electoral; incluido Morena.

Mientras el pueblo se muere de hambre. Claro, a ningún partido interesa terminar con los altos índices de pobreza y pobreza extrema, porque entonces se terminarían los votos cautivos. Por eso en campaña prevalecen las promesas de programas “sociales” y cero crecimiento económico.

En fin, que en cada proceso electoral la ciudadanía abriga la esperanza de mejorías, empezando con las candidaturas. Y nada; por el contrario. Ahí están los cuasi candidatos presidenciales: Ni a cual irle.

José Antonio Meade Kuribreña de la coalición “Todos por México” (PRI-PVEM-Panal) da miedo por su conducción en la Secretaría de Hacienda donde traen asoleadas a las empresas cuando de ahí comen los políticos. Ricardo Anaya Cortés de la coalición “Por México al Frente” (PAN-PRD-MC) da terror por su proclividad a Estados Unidos, por sus traiciones sistemáticas a los propios panistas y por sus negocios de dudosa licitud.

AMLO también da miedo con esas ideas de postular a malosos a senadores y diputados federales, con la imposición de abanderados, con esos proyectos de becar a “ninis” mientras aprenden un oficio para luego incorporarlos a empresas cuando éstas ni existen, con esos planes de dar reversa a la reforma educativa para complacer a las secciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), etc.

Y Margarita Zavala, quien al parecer será la única en obtener la candidatura independiente a la Presidencia de la República (salvo decisión jurisdiccional en contrario), tampoco se salva. Igual que “El Bronco” y Armando Ríos Piter también registró inconsistencias con los apoyos ciudadanos presentados para obtener la candidatura, aunque en menor medida en comparación a los varoncitos.

Margarita es buena política, pero…con un “pero” de peso: La sombra de su esposo, el ex presidente Felipe Calderón, en cuyo sexenio tampoco le fue bien a México. Después de haber sido Mandatario de la Nación, imagínenselo ahora de presidente honorario del DIF-Nacional siguiendo a Margarita para todos lados casi casi como su apuntador. Ups.

Ni a cual irle. Quizá por ello, en las encuestas hay dos barras altísimas: Los indecisos y quienes no responden. Y falta un voto que las encuestadoras no han registrado: El voto oculto.

En fin, retomando el tema: Llega el proceso electoral y la ciudadanía abriga esperanzas de cambios, empezando con las candidaturas. Y justo ahora vemos que partidos y coaliciones solicitaron ante el Instituto Nacional Electoral (INE) el registro de candidatos y candidatas por ambos principios al Congreso de la Unión, que producen vértigo, desasosiego, desesperanza y enojo.

Desde el partido más longevo hasta el más reciente, desde la coalición más antidemocrática hasta la más democrática, solicitó el registro de los cuadros políticos llamados “vacas sagradas”, de júniors (hijos de aquéllos), de ex priistas convertidos de la noche a la mañana en panistas o perredistas o morenistas; de ex panistas en las listas de izquierda, etc.

Uff. Un revoltijo donde la ideología se fue a las alcantarillas de aguas negras, y que solamente refleja la ambición del poder por el poder.

Entonces, ¿cómo no hartar a la ciudadanía? Máxime cuando es evidente la lucha por intereses inconfesables: ¿La plaza? Resulta poco creíble al interés por mejorar las condiciones de vida de los mexicanos. La contienda es por otra cosa.

¿Cómo sublevarse? Eso sí es impredecible. Pero puede ir desde la ausencia total de ciudadanos en las urnas electorales, lo cual acarrearía problemas de gobernabilidad en el país, hasta un movimiento nacional para no pagar impuestos. Po ejemplo.

LOS PRIISTAS OAXAQUEÑOS BORRADOS DEL CONGRESO DE LA UNIÓN

Ni en la lista plurinominal de candidaturas al Senado de la República, ni en la de diputados federales por la Tercera Circunscripción, hay priistas de Oaxaca; en ésta última pululan los veracruzanos, y en la primera sobresalen los mexiquenses.

En la lista del PRI a las diputaciones federales pluris por la Tercera Circunscripción, sí aparecen dos oaxaqueñas, pero en lugares relegados: Mariana Nassar como propietaria hasta la décima posición, la cual es difícil de alcanzar máxime si se cae la votación del Revolucionario Institucional.

Entonces Marianita ya no entraría como diputada federal plurinominal.

La oaxaqueña Julieta Famania aparece en la segunda posición de la lista, pero como suplente de Dulce María Sauri. Si el PRI pierde la Presidencia de la República y una cantidad considerable de curules y escaños, ¿ustedes creen que Sauri deje el cargo de propietaria para el arribo de Julieta? Pues no.

Y en la lista de las 32 candidaturas al Senado por el principio de representación proporcional (plurinominal), tampoco hay oaxaqueños. Bueno, en la posición número 19 aparece el nombre de Guadalupe Isadora Santibáñez Ríos como candidata propietaria de Oaxaca.

¿De Oaxaca? ¿O es homónimo? Hay una Isadora Santiváñez (con “v”) zacatecana. ¿Es ella? Porque nadie conoce a oaxaqueña con tal nombre.

En fin, que los “negociadores” de Oaxaca son muy malos en ese arte para ubicar a oaxaqueños en espacios seguros al Congreso de la Unión, o de plano no les interesa la entidad. Las consecuencias vendrán cuando se apruebe el presupuesto del Gobierno Federal y no haya nadie quien apoye al gobernador Alejandro Murat Hinojosa en la exigencia de más presupuesto.

LAS CANDIDATURAS, NO SON LAS DEFINITIVAS

El domingo venció el plazo de registro ante los órganos competentes del INE de las candidaturas a la Presidencia de México, senadores y diputaciones federales.

Sin embargo, no todas son las candidaturas definitivas. Es probable que los partidos y coaliciones hayan solicitado el registro de los llamados candidatos “patito”, que son cuadros apalabrados para el registro momentáneo para cumplir con la ley mientras encuentran o convencen a prospectos mejores.

O mientras registran candidaturas sorpresa.

Así que no se descarten candidaturas diferentes cuando el INE apruebe, en su caso, las solicitudes presentadas por coaliciones y partidos políticos. Incluso, el Instituto puede dar reversa a candidaturas por causas de inelegibilidad o porque no se cumpla con la paridad de género o las acciones afirmativas indígenas.

Veremos.

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