Desde hace por lo menos dos semanas anda el run run de la probable suma de Francisco Martínez Neri al partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena). Así los días han pasado como deshojando una margarita: “Se va, no, se va; se va, no se va”.

Y parece que sí se va. Nada confirmado hasta el momento. Pero como reza la vox populi: “Cuando el río suena es que agua lleva”. Y ayer el run run creció tanto en los corrillos políticos que el río a punto estuvo de desbordarse.

Incluso, el jueves pasado cuando en un programa de radio le preguntaron qué haría frente a la invasión de priistas en el PRD de Oaxaca, su entidad natal, Martínez Neri dijo: “Es una profunda reflexión que hago en estos momentos”.

Expresión melancólica de un cuadro de auténtica izquierda; clave en el movimiento del 2006, cuando siendo rector de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) buscaron su consejo aquellos perseguidos por el gobierno del priista Ulises Ruiz Ortiz, quien ahora controla la mitad del PRD oaxaqueño donde ha colocado candidatos.

Los recientes ex priistas Héctor Pablo Ramírez Puga Leyva y Manuel García Corpus fueron designados candidatos al Senado de la República y a la diputación federal plurinominal, respectivamente, gracias a Ulises Ruiz, según cuentan mismos perredistas.

El ex Director General de Liconsa encabezará la primera fórmula oaxaqueña por la coalición “Por México al Frente” vía PRD, y Corpus va en la segunda posición de la lista del Sol Azteca por la Tercera Circunscripción.

Los agraciados niegan el padrinazgo de Ulises Ruiz. Incluso éste niegan el control sobre la mitad del PRD-Oaxaca merced a jugosas negociaciones económicas. Incluso, dicen, Ulises habría comprado impunidad para el ex gobernador Gabino Cué Monteagudo y colaboradores de éste, entre quienes se cuentan perredistas y panistas.

Por eso tanta generosidad con Ruiz Ortiz, a quien muy fácilmente le concedieron para su gente la primera fórmula al senado, dos diputaciones de mayoría relativa y dos posiciones privilegiadas en la lista plurinominal. Aunque, hasta donde se sabe Beatriz Rodríguez Casasnovas no aceptó la postulación a la Cámara Baja por ambos principios.

Se dicen infinidad de cosas. Incluso, que la incrustación de (¿ex?) priistas como candidatos del PRD o del PAN en la coalición “Por México al Frente” en realidad es una estrategia para que el PRI se quede con las principales posiciones en el Congreso de la Unión. Total, una vez ganando, los legisladores retornan a su filiación de origen.

También se dice que Ruiz Ortiz pretende el control de Oaxaca mediante el PRD y el PAN, y por lo mismo busca aniquilar al PRI local, donde manda su sempiterno rival interno: José Murat Casab. Vaya, con ese don de operadores electorales de ambos, el Revolucionario Institucional podría ganar el 2018… por lo menos en su entidad natal.

En fin, retomando el tema: ¿Cómo cohabitar en el PRD cuadros de auténtica izquierda como Martínez Neri con políticos de origen priista que formaron parte de los días más aciagos de Oaxaca, de caos y de ingobernabilidad? Claro, muchos perredistas y vividores con careta de luchadores sociales también pusieron su montón de arena, que no granito; incluso, priistas.

¿Qué explicación tiene que el Comité Ejecutivo Nacional del PRD haya preferido al ex priista Héctor Pablo Ramírez Puga Leyva frente a un cuadro de primer nivel de izquierda como Martínez Neri? Claro, el ex Director General de Liconsa tiene su capital político, cuya autenticidad y efectividad se verá hasta el día de la jornada electoral.

Sin embargo, es más alta la preferencia electoral hacia Martínez Neri, de quien dicen, no aceptó ir como candidato al Senado vía PRD. ¿Será? Quizá haya sido inicialmente cuando dentro de la coalición “Por México al Frente” al Sol Azteca le correspondía la segunda fórmula oaxaqueña; incluso, se desconocía el género asignado a la misma.

El caso es que Martínez Neri prácticamente tendría ya un pie en Morena, salvo decisión en contrario de última hora.

¿Cuándo emigraría? Se desconoce. En el run run se maneja que de un momento a otro. Y si va como candidato a un cargo de elección popular local (diputado de mayoría o plurinominal, o a la presidencia municipal capitalina) tendría que renunciar al PRD y sumarse a Morena esta misma semana.

Porque el próximo domingo 25 de marzo vence el plazo para solicitar el registro de candidaturas locales ante el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO)

Claro, si Martínez Neri se muda a Morena por razones ideológicas y por el simple hecho de respaldar a Andrés Manuel López Obrador como candidato presidencial, pues se puede ir cualquier día; eso sí, antes del día de la jornada electoral.

En fin, con mudanza de Martínez Neri, perdería mucho el PRD; de entrada un buen coordinador del Grupo Parlamentario en la Cámara Baja. En cambio, Morena ganaría bastante.

***

Correo: rosyrama@hotmail.com