Los priistas rebeldes tienen razón: No es suficiente el relevo en la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PRI; también es necesaria la salida de Aurelio Nuño Mayer de la coordinación de campaña de José Antonio Meade Kuribreña, candidato a la Presidencia de la República de la coalición “Todos por México”.

Y también son necesarios ajustes en candidaturas.

A pesar del mismo jefe político del priismo nacional, Enrique Peña Nieto, hoy los priistas rebeldes tienen causa y propuesta, en las cuales han insistido sin ser escuchados y mucho menos atendidos. La cúpula priista se ha mostrado ciega, sorda y muda.

Aunque ya se percató del error de sostener a un burócrata insensible a las necesidades partidarias como Enrique Ochoa Reza, y al fin lo relevaron por René Juárez Cisneros, cuyo origen orgánico da confianza e indetificación a quienes se sintieron desplazados con tanto advenedizo en las candidaturas, con sus honrosas excepciones.

Porque las candidaturas tampoco son propiedad de los militantes…más bien, de grupos de políticos que se creen con derecho de pasarse las candidaturas sin dar la oportunidad l resto del priismo.

En fin, por lo pronto los rebeldes, representados por “Democacia Interna” (Expresión nacional por la refundación del PRI, liderada por el ex gobernador oaxaqueño Ulises Ruiz Ortiz) han enviado una carta a Meade, a Juárez Cisneros y a la militancia, en la cual reconocen lo siguiente:

“…hoy finalmente tenemos una grata noticia con el relevo de Enrique Ochoa en la dirigencia del Partido por un priista orgánico, combativo y responsable como René Juárez Cisneros.”

Y en la misiva le envían un mensaje de adhesión: “Bienvenido René, estamos listos para acompañarte y enfrentar juntos, en unidad, los retos que tenemos por delante.”

Claro, Juárez Cisneros representa el enlace entre los priistas desplazados y Meade, empezando por los simpatizantes de Miguel Ángel Osorio Chong y los de “Democracia Interna”, pues tienen razón quieran o no los demás grupos priistas, gobernadores y ex gobernadores que han antepuesto sus intereses, al interés del partido; incluso, el propio Peña Nieto.

Ciertamente, como refiere “Democracia Interna”, no era necesario modificar los estatutos para ir con un candidato externo, lo cual se habría solucionado con la coalición mediante la postulación vía algún partido aliado. Sin embargo, igualmente se hubieran sentido los priistas orgánicos, duros, los que por años han acariciado la aspiración de llegar a la Presidencia de la República.

¿Osorio Chong era el cuadro idóneo? Hay dos posturas: Que sí porque el voto duro priista no hubiera emigrado a otros partidos políticos o no estuviera inmóvil como ahora; que no, porque sus negativos eran flanco perfecto para Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición “Juntos Haremos Historia” (Morena-PT-PES).

En fin, a toro pasado.

Lo que ahora debe importar a los priistas es cómo hacer repuntar a Meade. Y que conste que a veces los milagros son imposibles.

“Democracia Interna” tiene una propopuesta y es la siguiente:

Además del relevo en el CEN del PRI, que “es insuficiente para entrar de lleno a la competencia electoral”, es necesaria la salida de Aurelio Nuño de la coordinación de la campaña, “pues Nuño aparece como el defensor del gobierno y no como el promotor (del) candidato”.

“Quienes ocupan lugares en las listas plurinominales y al mismo tiempo tienen carteras en el CEN y en sectores y organizaciones así como quienes tienen cargos en el equipo de campaña, se vayan a campo a buscar los votos que (necesita Meade y el PRI) y permitan que personas con capacidad y sin otro compromiso que la propia campaña lleguen a los lugares que hoy ocupan para realizar de tiempo completo las tareas de Partido y de la coordinación de la campaña. No, no se puede chiflar y comer pinole.”

Algunos deben dejar sus candidaturas: Enrique Ochoa, quien “al incluirse en las plurinominales manda el peor de los mensajes: ‘él, ya amarró, pase lo que pase’”; Ximena Puente, ex titular del Instituto Nacional de Acceso a la Información, “cuya inclusión es un golpe más a la credibilidad de los órganos ‘autónomos’”; Rubén Moreira, “experto en el asunto electoral, tiene muchísimo trabajo en el CEN por lo que debería dejar su candidatura plurinominal y dedicarle tiempo completo a su encargo.”

Del mismo modo: Vannesa Rubio o Fernando Galindo deberían renunciar a la candidatura a priistas con experiencia; el líder de la CNC “que está cómodamente instalado en las listas en lugar de estar buscando un encargo de mayoría en la capital de Durango…”

En fin, es larga la misiva de “Democracia Interna”, en la cual le da la bienvenida a René Juáez y expone cada uno de los puntos a considerar si acaso Cisneros quiere enderezar el barco.

Ojalá los grupos priistas dejen operar a René Juárez; caso contrario, el barco se hundirá peor que el Titanic. Y también es necesario revisar y operar en las entidades federativas tanto respecto del proceso electoral federal como de los concurrentes locales.

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Correo: rosyrama@hotmail.com