En un país como el nuestro donde se alienta el pluripartidismo, es lógica la pretensión de ciudadanos y ciudadanas de crear nuevos partidos políticos.

Y ya vienen los tiempos para crearlos. De acuerdo a la ley, la organización de ciudadanos que pretenda constituirse en partido político con registro nacional, deberá notificar tal intención al Instituto Nacional Electoral (INE) en enero del año siguiente al de la elección presidencial.

O sea, en enero del 2019. En cuatro meses más. ¡Ya mero!

Por lo tanto, es normal que los ciudadanos organizados desde estos momentos preparen lo pertinente para dar el aviso al INE y de ahí procedan a realizar todos los pasos tendentes para constituirse como partidos políticos nacionales.

Aunque el procedimiento no es fácil, ni tan rápido. Les lleva por lo menos un año, entre la celebración de asambleas constitutivas, la elaboración y aprobación de los Documentos Básicos, y la conformación de las listas de afiliados en el mínimo exigido por la ley.

Y una vez reunidos los requisitos, presentan ante el INE la solicitud de registro en enero del año anterior al de la siguiente elección. ¿Y cuándo es la siguiente elección federal? Pues la intermedia del 2021 para renovar la Cámara Baja del Congreso de la Unión.

O sea, si las cuentas no nos fallan, la solicitud de registro se presentaría en enero del 2020. Y de ahí el Consejo General del INE tiene 60 días para resolver.

Y tan-tan el partido se crea. Pero el registro empieza a surtir efectos hasta el primero de julio del año previo al de la elección (la próxima intermedia).

Es engorroso constituir el negocio…perdón, el partido político. Pero una vez creado ¡a gozar de todos los privilegios que ello implica! Por ejemplo: Financiamiento público y privado, franquicias postales y telegráficas, régimen fiscal especial, etc.

Además, quienes asumen cargos de dirigencia partidista se dan la gran vida, empezando por gozar de paquetes VTP (Viajes Todo Pagado) a todos el país.

En fin, por lo pronto ya está próximo el plazo para dar aviso al INE de la intención de constituirse como partidos políticos con registro nacional, salvo que antes de diciembre los legisladores de Morena en el Congreso de la Unión concrete una reforma electoral que cambie el procedimiento y los plazos.

Por cierto, aun cuando los legisladores de Morena y aliados reduzcan el financiamiento público a los partidos en un 50% (modificando los factores de la fórmula para calcularlo), constituir un partido político de todos modos será negocio. Los chiquitines son prueba de ello.

Pero por el bien del país y de nuestra democracia, si llegan a constituirse nuevos partidos políticos, que éstos sean fuertes y competitivos. No como los creados en los últimos años: Débiles, de militancia escasa y sin el ánimo de crecer.

Léanse los casos Humanista y Encuentro Social creados en el 2014; el primero perdió el registro como resultado de las elecciones del 2015, y el segundo está a punto de perderlo (el INE ya inició la fase preventiva del proceso de liquidación) porque en los comicios de julio pasado no alcanzó el umbral del 3% de la votación para conservarlo.

Fundado en el 2005, Nueva Alianza ahora también se encuentra en esa fase preventiva. Quien sabe si la libertad de la profesora Elba Esther Gordillo represente su esperanza de conservar el registro mediante un acto de magia por parte de las autoridades electorales.

En fin, la historia da cuenta de que los partidos de nueva creación o chiquitines terminan en comparsas y satélites de los llamados “grandes”, con sus excepciones como, por ejemplo, Morena que a apenas a cuatro años de haber obtenido el registro ganó casi todo y se colocó en la primera fuerza electoral en nuestro país.

Todo un fenómeno multifactorial, ayudado de manera fundamental por los siguientes aspectos en torno al PRI: Hartazgo ciudadano, errores de las cúpulas (nacional y locales), inactividad electoral, simulación de estructura, etc.

Morena y Andrés Manuel López Obrador corrieron con mucha surte, hasta los “astros” internacionales se alinearon a su favor; del partido y del próximo Presidente de México depende si vienen para una verdadera transformación sin los agandalles de los llamados “partidos tradicionales”.

Porque entonces Morena se arriesga al debut y despedida.

Además, los resultados de julio pasado reflejan claramente el rechazo de la ciudadanía a los partidos “tradicionales”: PRI, PRD, PAN, MC, PVEM y Panal. Una hora más de votación el 1º de julio pasado y desaparecen todos, incluidos los aliados de Morena: PES y PT.

Los partidos existentes cada vez responden menos a las expectativas ciudadanas.

En fin, a ver cuántas organizaciones de ciudadanos en enero próximo dan aviso al INE de pretender constituirse como partidos políticos con registro nacional. En el 2013 participaron más de 50, pero solo tres consiguieron el registro en 2014: Humanista, Encuentro Social y Morena.

MARGARITA ZAVALA

En el contexto anterior, es lógico que Margarita Zavala pretenda constituir un partido político y quizá con los mismos principios ideológicos del Partido Acción Nacional (PAN), al cual renunció cuando Ricardo Anaya se agandalló la candidatura a la Presidencia de la República.

Y quizá Margarita se dio cuenta hacerle falta trabajo de tierra para ganar como candidata presidencial independiente, amén de los obstáculos que representa esta vía, empezando por la falta de recursos económicos y publicitarios.

Ahora forma una Asociación Civil, denominada Libre, la cual no será un partido político, asegura Margarita Zavala; el objetivo, ha dicho, es hacer planteamientos políticos y políticas públicas, en donde la sociedad se siente escuchado y pueda encontrar un espacio…porque mucha gente no lo encuentra en los partidos”.

¿Y qué de malo tendría que Libre pueda constituirse en partido político? No es un pecado. Ya ven, AMLO tras su derrota en el 2012 inmediatamente buscó constituir a Morena en partido, lo consiguió y ahora es la primera fuerza electoral en el país.

Claro, para Margarita sería algo más complejo constituir a Libre rápidamente en partido político porque la ley exige algunos requisitos complejos como, por ejemplo, que los afiliados tengan por lo menos un año de antigüedad…mmm, pero si quizá pueda cumplirlo si fuese revisable hasta la presentación de la solicitud de registro.

PARTIDOS LOCALES

Para constituir partidos locales prácticamente es la misma ruta que para los partidos con registro nacional, nada más que las organizaciones de ciudadanos tendrán que presentar su aviso de intención en enero del año posterior al de la elección de gobernador.

No tienen problema en aquellas entidades donde este año hubo elecciones de gobernador. Las organizaciones interesadas podrán ir en enero del 2019 ante el Organismo Público Local Electoral a presentar su aviso de pretender constituirse como partido local.

En algunas otras entidades empezarían el procedimiento tal vez el año pasado. Y donde no están en ninguno de estos supuestos, pues lástima Margarito, tendrán que esperar a que pase la elección de gobernador.

Ya se frotaban las manos en aquellos partidos nacionales que perderán el registro por no haber alcanzado el porcentaje mínimo de votos en las elecciones federales del 2018, pues la ley les da la oportunidad de convertirse en partidos locales.

Pero…no será tan fácil; depende de la elección de gobernador de la entidad de que se trate.

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