CRÓNICA POLÍTICA: El beso como una nueva forma de censurar….y Eviel

Rosy RAMALES

El beso del Presidente Electo a una periodista pareciera asunto trivial. Pero no, porque en política la forma es fondo.

Si Lorena García, reportera del diario El Mexicano, preguntó: “Señor, ¿le interesa el triunfo electoral aquí en Baja California para el próximo año para su partido?” Andrés Manuel López Obrador debió contestar a la altura de su investidura.

Decir, por ejemplo: “Soy el Presidente Electo, no el presidente del partido (Morena)”; o “Me interesa el desarrollo de Baja California como Presidente Electo”.

Algo así si intentaba evadir una pregunta incómoda. Pero eso de plantarle un beso en la mejilla a la reportera, sí que es una falta de respeto tal como ella lo considera porque no fue “ni pedido, ni esperado, ni solicitado”.

Un beso del Presidente Electo llenaría de orgullo a cualquier persona que quisiera quedar bien con él y hasta lo presumiría en redes sociales para demostrarle a todo el mundo cercanía con quien gobernará nuestro país durante los próximos seis años.

Pero el caso de la reportera es distinto; ella solo trataba de hacer su trabajo preguntándole a AMLO su interés por la suerte de Morena en aquella entidad donde en 2019 habrá elecciones de gobernador, de 17 diputaciones por el principio de mayoría relativa y 8 de representación proporcional, y de concejales de 5 ayuntamientos.

Entonces, la pregunta era lógica frente al proceso electoral de Baja California. Los asesores de AMLO debieron preverlo, principalmente Jesús Ramírez Cuevas, designado coordinador de Comunicación Social para la administración federal que encabezará el tabasqueño.

Claro, es trabajo de ellos prevenir al Presidente Electo sobre probables preguntas, ya sea por temas del día o en el contexto de los lugares donde realice gira de trabajo; caso contrario corre el riesgo de no saber contestar o de reaccionar de manera inesperada como lo hizo con la reportera.

Muy mal si no lo previnieron. Y mal también si López Obrador no lee las notas, columnas, reportajes y artículos periodísticos antes de salir de su casa para saber el terreno a pisar.

¡La información es poder! Lástima que los políticos no lean ni las síntesis hechas o contratadas por sus jefaturas de comunicación social, sino solo se enteran de oídas.

Vaya, hay quienes tienen personal para comentarles lo escrito, dicho y difundido en los medios de masivos de comunicación. ¿Será el caso de AMLO?

Retomando el tema: El beso de AMLO a Lorena García, reportera del diario local El Mexicano, es una forma de censura; o sea, en vez de informarle, le plantó un beso así como para decirle “cállate”. ¿O no fue así?

La reportera tiene razón en molestarse. Porque el Presidente Electo no le dio un beso de buena fe, sino para evadir contestar la pregunta sobre si le interesa el triunfo electoral de Morena en las elecciones del 2019 en Baja California.

Y vaya que AMLO tiene interés. So pretexto de agradecer el voto en la elección presidencial en la cual resultó electo, se dio el lujo de hacer proselitismo a placer. ¿O solo accionó como Presidente Electo?

Siempre la duda cabe cuando un jefe del Ejecutivo visita con tanto afán una demarcación territorial con elecciones en puerta para la renovación de todos los cargos de elección popular. Así lo hacía el PRI cuando tenía el ánimo de llevarse el carro completo.

Y en aquella entidad, AMLO prometió (ese día del beso) reducción del IVA y del ISR a partir del 1º de enero próximo; salario mínimo aumentado al doble; hospital de especialidades y universidad pública en San Quintín; y apoyos a jóvenes sin trabajo.

Claro, prometer o ratificar compromisos de campaña tampoco significa en automático hacer proselitismo electoral. López Obrador anda visitando todas las entidades federativas para agradecer el voto de julio pasado y reafirmando al mismo tiempo sus promesas.

Sin embargo, como dice la vox populi “no hagas cosas buenas que parezcan malas”. Entonces el Presidente Electo debe evitar pararse en las entidades donde en 2019 habrá elecciones: Aguascalientes, Baja California, Durango, Quintana Roo y Tamaulipas.

Primero para no generar sospechas de andar haciendo proselitismo y confeccionando elecciones de Estado al estilo priista. Y luego para evitar que reporteras le formulen preguntas incómodas y él responda, a manera de censura, con besos o con piropos como “coranzoncitos”.

Imagínense si son reporteros, ¿también les dará beso para callar preguntas embarazosas? ¿O les asestará un puñetazo?

Censura política, encontramos en Wikipedia, “se produce cuando los gobiernos ocultan información a sus ciudadanos. Esto se suele hacer para controlar a la población e impedir la libre expresión que puedan fomentar una rebelión. Otra versión de la censura es el fenómeno de la desinformación que utiliza ‘pistas falsas’ para distraer a la gente de algunos temas.”

Claro, Andrés Manuel López Obrador aún no asume el cargo, pero ya tiene la investidura de Presidente Electo; además el electorado se volcó en las urnas por él porque generó una gran expectativa de cambio. Entonces no le queda reproducir esquemas autoritarios, aún cuando recurra a besos o palabras cariñosas como “corazoncitos” con las reporteras.

En fin, pareciera que AMLO tiene un serio problema con los medios de comunicación y con los periodistas, como si fuese alérgico a éstos. Quizá lo volvieron arisco tantos años de golpeteo por ser el principal opositor al PRI después de haber militando en éste.

De cierto modo tiene razón al desconfiar, pero ahora ya es Presidente Electo y, además, demócrata. Por lo tanto, tiene la obligación moral de comportarse a la altura.

LA COMPARECENCIA DE EVIEL

Con ese entusiasmo propio de quienes estrenan cargo, los diputados federales se fueron duro con los cuestionamientos en la comparecencia del Secretario de Desarrollo Social, Eviel Pérez Magaña, en el marco del análisis del sexto y último informe del Presidente Enrique Peña Nieto.

El oaxaqueño tuvo que cargar no solamente con el peso de la imagen presidencial, sino también con los presuntos pecados de la ex titular de la Sedesol, Rosario Robles Berlanga, de quien los legisladores preguntaron si se le está investigando sobre todo en relación al caso de la llamada “Estafa Maestra”.

Y Pérez Magaña “sostuvo que su labor como titular de Sedesol no es fiscalizar a la institución; sin embargo, resaltó, que ha colaborado con las autoridades brindando toda la información requerida para esclarecer (el caso)”.

Pérez Magaña defendió como corresponde a su cargo la política social de Peña Nieto haciendo referencia a los logros obtenidos en la materia.

Puede decirse que Pérez Magaña salió bien librado; no hubo cuestionamientos directos hacia él.

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