Con la reforma del 2014 nacen los Tribunales Electorales de los Estados como órganos de integración similar en todas las entidades federativas con la opción de 3 o 5 integrantes, y regidos por la misma normatividad; incluso, con hipótesis para su remoción.

Los legisladores de entonces le quitaron la facultad a los Congresos Locales de nombrar a los magistrados electorales de los órganos jurisdiccionales en materia electoral de las entidades, para evitar siguiera la injerencia de los gobernadores en tales designaciones.

Y la intromisión de todo poder constituido o fáctico. Pues era común que además del mandatario, partidos, grupos políticos y organizaciones de diversa naturaleza se despachaban con la cuchara grande cuando se nombraba a los magistrados electorales.

Por tanto la reforma llevaba el espíritu de integrar Tribunales Electorales locales como órganos con más independencia y autonomía en sus decisiones, garantes de la legalidad y de los procesos electivos democráticos.

Sin embargo, la reforma falló: Porque no quitó el ingrediente político en la designación de los magistrados electorales locales, ni dio autonomía presupuestal a los Tribunales.

¿Qué hizo? Solamente trasladó la facultad del nombramiento de los Congresos Locales al Senado de la República, donde, evidentemente, continuaron pervirtiendo a los órganos jurisdiccionales locales en materia electoral.

Ya ven como se contamina todo lo que tocan los legisladores. Hasta parece beso de diablo. Pues, claro, los senadores obedecen a sus respectivos partidos políticos y no ven el interés de la entidad a la cual se supone representan, sino solo velan por el interés de su filiación y afinidades políticas.

Así que los grupos parlamentarios de los partidos dominantes y de los partidos chiquitines consentidos deciden quiénes integran los Tribunales Electorales Locales. Bueno, más bien lo deciden los líderes de las bancadas como parte de la Junta de Coordinación Política y luego bien planchado lo someten al pleno.

En fin, que con la reforma del 2014 salimos de Guatemala para entrar en Guatepeor, porque la integración de los órganos jurisdiccionales locales de plano se partidizó, repartiéndoselos según los tres o los cinco grupos parlamentarios con más peso; o se lo dejan al senador o senadora de la entidad.

¿O no? Podrán decir que no, pero en las entidades federativas saben quién es quién sobre todo en los círculos político-electorales. Y en algunos casos (¿o en todos?) ha sido evidente el reparto de cuotas partidistas, políticas o senatoriales, en la integración del Tribunal Electoral Local.

En fin, el contexto anterior viene a colación porque actualmente el Senado de la República lleva a cabo el proceso de selección de candidatos a ocupar el cargo de Magistrado Electoral para el órgano jurisdiccional electoral de 12 entidades federativas.

Y que son: Baja California 1, Coahuila 1, Durango 1, Guerrero 1, Oaxaca 1, Puebla 1, Quintana Roo 1, Sinaloa 2, Tamaulipas 2, Tlaxcala 1, Veracruz 1 y Zacatecas 2. Así que en breve el Senado elegirá un total de 15 nuevos Magistrados Electorales.

Ya terminó la etapa de inscripción de aspirantes, y ahora vienen las etapas de revisión de cumplimiento de requisitos y los cabildeos para seleccionar a las personas idóneas.

Entonces, veremos hasta dónde los senadores y senadoras de la nueva Legislatura están comprometidos con dotar a las entidades de magistrados independientes e imparciales, además con conocimientos en materia electoral.

LA REMOCIÓN DE MAGISTRADOS

Por cierto, la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales establece causas de remoción de los Magistrados Electorales locales, pero no prevé el procedimiento, lo cual ha derivado en que actúen en la más completa anarquía y corrupción.

Claro, no en todas las entidades. Pero en las que sí, permea la falta de independencia e imparcialidad en los integrantes del Tribunal Electoral del Estado correspondiente.

Ha trascendido la venta de sentencias favorables, el nombramiento en áreas administrativas del Tribunal de personas con quienes guardan vínculos hasta afectivos y el uso del presupuesto para fines personales, entre otras conductas indebidas.

Por tanto, ahora que las senadoras y los senadores andan queriendo reformar todo, la ciudadanía les agradecería establecieran el procedimiento para sancionar a los Magistrados Electorales cuando su comportamiento se aparte de la ley.

El Tribunal Electoral del Estado de Oaxaca puede ser un caso a revisar.

ASPIRANTES OAXACA

Tras vencer el plazo, trascendió el nombre de aspirantes. Y para el cargo de Magistrado Electoral del Tribunal de Oaxaca se inscribieron alrededor de 24 personas.

Hay de todo, pero predominan personas que han ocupado u ocupan consejería en el OPL y en el Consejo Local del Instituto Nacional Electoral, funcionarios de estas autoridades y militantes de partidos políticos o con evidente afinidad política.

Vaya, se inscribió hasta el propio Magistrado Electoral que en diciembre concluye su periodo para el cual fue designado, y para cuya vacante el Senado emitió la convocatoria: Víctor Manuel Jiménez Viloria.

La ley no prohíbe que vuelvan a participar quienes fungen como magistrados electorales, pero si se trata de oxigenar a los órganos jurisdiccionales en materia electoral, entonces resulta incongruente la selección de los mismos.

Por cierto, Jiménez Viloria es el magistrado ponente de la sentencia mediante la cual el Tribunal Electoral del Estado de Oaxaca, por dos votos a favor y uno en contra, revocó la constancia de asignación de 7 de 8 diputados plurinominales de Morena.

Lo raro no es que se los haya quitado a Morena, sino los criterios aplicados para calcular la sobre-representación y para reasignar las 7 curules: PRI, PRD, PAN, PVEM y Panal, son considerados como partidos en lo individual y Morena, PES y PT como coalición.

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación resolverá sobre si la sentencia es correcta o no. Quizá el caso se vaya hasta Sala Superior.

Para la vacante en el Tribunal Electoral de Oaxaca se inscribieron además: Las ex consejeras electorales Elvira Morales Pérez y Elizabeth Bautista Velasco, quien además acaba de fungir como consejera del Consejo Local del INE, donde también actúo Fermín Rodrigo Ayora.

Los actuales consejeros del Consejo General del OPL, Rita Bell López Vences y Gerardo García Marroquín, ambos concluyen periodo en el 2020.

Funcionarios y ex funcionarios del Instituto Estatal Electoral como Rubén Darío Calleja Leyva, Freddie Aguilar Aguilar, Gelacio Morga Cruz y Laura Elena Marcial Chávez; ésta con experiencia jurisdiccional.

Personas identificadas con partidos políticos como, por ejemplo, Isaac Raúl López Cruz, aunque no es impedimento siempre y cuando no haya sido candidato o dirigente de partido conforme a lo dispuesto en la ley.

Y también hay abogados litigantes en materia lectoral como Geovany Vásquez Sagrero.

Los demás son: Amparo Arias Rivas, Rodolfo Moreno Cruz, Genaro Cruz Cruz, Heliodoro Caballero, Froilán León Martínez, Carlos Abdelkarin Vázquez Guerra, Abraham Isaac Soriano Reyes, Alfa Orquídea Monterrubio Valencia, Roberto Eliud García Salinas, Hermes Eduardo Rodríguez Morales, Sofía Altamirano Rueda y Elvia Montesinos José.

En fin, hay de todo. Y tan pronto se conocieron los nombres empezó el golpeteo en los medios de comunicación (quien sabe si impulsado por los mismos aspirantes) sacando a la luz pública pecados y virtudes de las y los aspirantes.

Aquí obviaremos detalles porque algunos reflejan personalidades deshonestas. A los senadores corresponde revisar más allá de curriculums atendiendo al requisito de “buena reputación”.

A riesgo de equivocarme, quizá algunas personas con perfil sean Fermín Rodrigo Ayora, Geovany Vázquez, Laura Elena Marcial y Gerardo García Marroquín.

Y seguramente al último van a cuestionar más; de hecho, ya lo han empezado a cuestionar en redes sociales como cuñado del senador Ricardo Monreal Ávila, coordinador del grupo parlamentario de Morena en la Cámara Alta.

Sin embargo, puede tratarse de las casualidades o coyunturas que se presentan en la vida. Marroquín lleva más de 20 años haciendo carrera electoral, desde el otrora IFE pasando por cargos en la Fepade y luego en el OPL-Oaxaca.

En fin, a ver qué pasa. Lo que sí, cual más anda buscando los buenos oficios de los senadores de Morena por Oaxaca, Salomón Jara y Susana Harp. Incluso, hay aspirantes cuyas parejas sentimentales tienen vínculos con el partido de moda.

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