Hace cuatro meses que la batalla al-Hodeida sobre en el Mar Rojo, el puerto yemení más importante del país, está por resolverse aunque el fin de la batalla todavía está muy lejano. El objetivo de terminar con la guerra es fundamental para la estrategia saudita, para evitar seguir acumulando reproches, solo reproches, de occidente, por esa razón arrebatar el puerto a los Houthis, por su líder Abdulmalek al-Houthi, no solo cortaría la asistencia humanitaria al pueblo yemení, sino que también cómo se sospecha en occidente, se cerraría la principal vía de abastecimiento de armamento y otros insumos militares para los houthis, la alianza compuesta por la comunidad chií del país y vastos sectores de los sunitas pobres, que sostienen la guerra, declarada en marzo de 2015, por los Sauditas, junto a un número importante de naciones sunitas, que en la realidad solo operan con Riad, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), asistidos por los Estados Unidos, Israel, Francia y Reino Unido.
Las negociaciones de paz fracasaron antes de su inicio pautado para el mediados de septiembre, los que provocó un incremento de las acciones bélicas en todas las áreas y particularmente en la batalla por el puerto de al-Hodeida, la principal entrada de la ayuda humanitaria para Yemen junto al puerto de Saleef, al norte de al-Hodeida.
Sitiado desde junio pasado, cuando la operación Golden Victory, lanzada por la Coalición, a principio de ese mismo mes y que de caer en mano de los invasores, podría acelerar el fin de la guerra a favor de los sauditas que desde marzo de 2015 ha producido miles de muertos, millones de desplazados y la infraestructura del país prácticamente demolida. (Ver: Yemen: al-Hodeidah, la batalla decisiva.), en una de las guerras asimétricas más pavorosa que se recuerde.
Las diferentes facciones que combaten contra la resistencia houthi han anunciado la toma de buena parte de la carretera principal que une al-Hodeida, con la capital del país Sanaa. En diferentes videos las fuerza houthis, muestran que la estratégica traza sigue bajo su control. En verdad la carretera norte se ha convertido en la línea de frente entre la resistencia y los invasores de la coalición, por lo que de hecho se ha cortado la ruta impidiendo así el aprovisionamiento de la capital y vastos sectores cercanos.
Tanto la ruta como la ciudad puerto de al-Hodeida, es la principal línea de abastecimiento del movimiento houthi quienes se han hecho cargo del país tras el patético minué del ex presidente Mansour Hadi, quien renunció a su cargo en enero de 2015, ya refugiado en Riad, y que fue obligado por los sauditas de manera inmediata a reasumir el cargo para tener una cierta cobertura legal para iniciar la guerra dos meses después.
Ya sin excusas se aproxima lo que será una de las batallas más sangrientas, que en esta guerra, indigna como pocas, se vaya a librar, ya que se desarrollará en un ámbito urbano, donde cerca de 600 mil civiles han quedado atrapados, sin acceso a alimento, agua y medicamentos, lo que ha obligado a miles familias a huir. Mientras sus defensores han tenido el suficiente tiempo para organizar la resistencia, por otro lado a Riad, le urge terminar la guerra, que sin duda tarde o temprano, le acarreará sanciones y demandas a sus responsables y le está generado un frente de resistencia interno que será difícil de sobrellevar si el conflicto se extiende. Este conjunto de elementos obliga a los sauditas a utilizar todo su poderío. En consecuencia de ello, su principal aliado los Estados Unidos, es que el 12 de septiembre pasado, el Secretario de Estado, Mike Pompeo, anunció la firma del permiso para continuar suministrando armas a Arabia Saudí y los EAU: “para reducir el riesgo de daños a civiles o infraestructura civil, haciendo un esfuerzo de buena fe por apoyar las negociaciones dirigidas por la ONU y trabajando para aliviar la crisis humanitaria de Yemen”.
Durante los meses que se han demorado el asalto final a la ciudad-puerto, dada la tregua, para implementar la cumbre en la ciudad suiza de Ginebra, EAU, utilizó ese tiempo para incrementar su posiciones en el cerco a al-Hodeida. Mientras que Arabia Saudita continuó sus bombardeando donde se produjeron decenas de bajas civiles, de lo que parece, Pompeo no estuvo informado.
El fracaso de las conversaciones de Paz, de lo que se intentará responsabilizar a los houthis, estos últimos, ya habían denunciaron en su momento que la coalición sunita impidió el viaje de su delegación a Ginebra, hay que considerar que Riad tienen el control absoluto del espacio aéreo yemení, pudiendo interceptar cualquier vuelo no perteneciente a la ONU. Por esta misma razón en varias oportunidades Abdulmalek al-Houthi, ha reclamado a la coalición que le permita trasladar a muchos de sus heridos a Omán, lo que ni siquiera ha sido considerado, faltando así a todos los acuerdos internacionales al respecto, sin que ninguna voz de protesta se haya levantado.
En plena preparación de la hoy fracasada cumbre, un grupo de expertos de Naciones Unidas denunció que durante el mes de agosto, la Coalición siguió bombardeando causando un número desconocido de muertos civiles al tiempo que impedía el acceso naval y aéreo a Yemen, de asistencia alimentaria y sanitaria lo constituye una violación del derecho humanitario internacional. Las denuncias señalan los ataques a un mercado de venta de pescado y contra el centro sanitario de al-Thawra, durante agosto, mientras que la semana pasada otro ataque aéreo mató a 18 pescadores en plena tarea.
A partir de que se intensifique los ataques y el cerco sobre al-Hodeida sus habitantes quedaran, ya no solo librados a su suerte en los bombardeos, sino también expuestos a epidemias como cólera lo que aumentaran substancialmente el número de muertos. La ONU calcula en cientos de miles, las bajas que se podrían producir de expandirse en la ciudad esta y otras enfermedades infecciosas. Los mercados están vacíos y todos en la ciudad solo piensan en el asalto final.
La importancia de al-Hodeida.
Al-Hodeida, bajo el control de los houthis, desde 2014, es uno de los principales puertos del país, junto con el de al-Mukalla y el de Adén, a 150 kilómetros de Sanaa la capital de Yemen. Aunque históricamente ha sido el puerto más importante del país, en la actualidad es el único en condiciones de operar, para recibir asistencia humanitaria, allí llega más del 70% del auxilio alimentario, desde donde se transborda al resto del país. Son cerca de 18 millones de personas las que dependen de este puerto. Por ello se está exigiendo al Consejo de Seguridad que junto a las agencias humanitarias de Naciones Unidas, que presione a los miembros de la coalición para declarar tanto al puerto y la carretera norte de al-Hodeida, como espacios neutrales bajo supervisión de la ONU.
El diferentes bodegas del puerto se guardan cerca de 45 mil toneladas de alimentos que alcanzarían para alimentar a 3.5 millones de personas durante un mes, por lo que se teme que esos depósitos sean objetivos de los ataques sauditas, para generar una crisis humanitaria desconocida, incluso dentro de esta guerra, que ya está considerada, como la mayor crisis humanitaria del mundo.
El pasado 14 de septiembre, los EAU, advirtió al Consejo de Seguridad de la ONU que renovaría su campaña para expulsar a los houthis, de al-Hodeida, los emiraties, que al parecer en estas últimas semana a ocupado el rol protagónico, que desde el comienzo de la guerra tuvo Arabia Saudita, quizás para distribuir las cargas de la responsabilidad, también plantearon al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que: “La única forma de lograr que los houthís negocien seriamente es que la Coalición, continúen con el asalto de al-Hodeida”.
Desde el pasado viernes, se incrementaron los combates a lo largo de la ruta que conecta el puerto con la capital, entre tropas houthís con mercenarios pagados por los EUA, mientras que Arabia saudita ha lanzado más ataques aéreos para colaborar con los mercenarios emiratíes, quienes había sido detenidos por la resistencia yemení.
La ONU hace ya un par de años declaró que Yemen sufría una de las peores catástrofes humanitarias, en el país más pobre de la península arábiga, su gente lucha para sobrevivir. Allí el 25% de los niños y niñas sufren malnutrición, un millón de personas ya no acceden a alimentación mínima y otros 8.5 millones están por entrar en esa condición. Una 100 mil embarazadas corren un alto riego de no llegar al fin de la gestación, ciento de miles de familias carecen de medios económicos, atención sanitaria, alimento y agua potable. Mientras que el 75% de la población tiene necesidad de asistencia humanitaria y seguridad.
La situación es crítica, tiende a profundizarse y la resolución aún está lejana, por lo que quizás para los yemeníes la peor tragedia sea sobrevivir.
*Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.