Las renuncias de funcionarios peñistas fortalecen a López Obrador

Él o su equipo ha pedido varias de ellas y para todas tiene relevos

Murat va al Congreso y celebra: la violencia es “película del pasado”


De mil maneras y desde siempre se fortalece a Andrés Manuel López Obrador.

Las críticas de decenios, desde los tiempos de tomas de pozos petroleros, los apoyos a los barrenderos y las marchas contra el supuesto fraude de Roberto Madrazo, todo le ha favorecido.

Los medios lo hicieron y las censuras lo agigantaron.

Lo demás, los malos gobiernos de Acción Nacional (PAN) y del Partido Revolucionario Institucional (PRI) le dieron 18 años de crecimiento exponencial hasta cosechar más de 30 millones de votos en 2018.

Y si en algún momento su triunfo estuvo en riesgo, ahí estuvieron los empresarios para fustigar sus propuestas -¿cómo olvidar a Carlos Slim en defensa del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM)?- y reforzar su popularidad.

-Entre más me ataque el empresariado, mejor -dijo entonces y los llamó camajanes y otros epítetos para ilustrar la expoliación del pueblo y de la patria al unísono.

Hoy, cuando está a punto de cristalizar su sueño de despachar en Palacio Nacional y tentado a dormir en la recámara de Benito Juárez, recibe impulso extra como si lo necesitara.

Y TODAVÍA ESPERA MILES DE DIMISIONES

Desde su casa de transición o en giras se entera de una y otra renuncia.

-Ya lo sabía -repuso cuando un comedido colaborador le comentó la renuncia de Roberto del Cueto, subgobernador del Banco de México (Banxico).
Tampoco le sorprendió la salida de Juan Carlos Zepeda de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), cuyas decisiones pretende revertir en cuanto llegue a la Presidencia de la República.

O el adiós de un hombre digno como José Carreño Carlón del Fondo de Cultura Económica (FCE) y varios colaboradores suyos.

Y así…

¿Por qué, lejos de preocuparse, le alegran esas dimisiones?

Simple: porque le evitan la incomodidad, si en algún momento la siente, de cesarlos por el sencillo método de designar a sus relevos y enviarlos con el nombramiento y el párrafo simple en cumplimiento de los artículos de tal, tal y tal, he decidido designarlo a usted titular de… y bla, bla, bla.

Y en cumplimiento de la lógica y los plazos políticos, todavía espera cientos, si no miles de renuncias entre mandos altos, medios, administrativos, diplomáticos, comisionados y demás.

Para todos tiene sustitutos.

Y 12 AÑOS DESPUÉS, EL GOBERNADOR

Los fantasmas de Oaxaca comienzan a disiparse.

… 12 años después.

Eso tardó en regresar un gobernador al Poder Legislativo del estado.

Muchos creyeron, y temieron, el reforzamiento de las protestas tras el triunfo de Andrés Manuel López Obrador y su promesa de revertir la reforma educativa.

Airado y violento reclamo de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) con expresiones mayúsculas en la tierra de Benito Juárez.

De su parte estaban, según esa preocupación, los 26 diputados del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en el Congreso estatal, pues hacen mayoría con la mitad más dos.

Pero los riesgos están de momentos conjurados: el gobernador Alejandro Murat fue al Congreso, entregó su segundo Informe y no vio ni una pancarta de protesta.

Al salir dio un mensaje en el Centro de Convenciones y celebró:
Quienes tienen esa visión de conflicto magisterial “tienen una película del pasado” porque hoy la evaluación en Oaxaca “está por arriba de la media nacional” y el Tecnológico “tiene el primer lugar nacional”.

Y gracias a ello, no hay inversión sin paz, han llegado más de 36 mil millones de pesos, el estado creció el último trimestre 5.6% y vienen nuevos capitales.

Lo dijo ante un auditorio, dato raro, con dos secretarios de Estado: Baltazar Hinojosa (Sagarpa) y Eviel Pérez Magaña (Sedesol).