* Don Salvador Flores Concha y su familia han construido con el chocolate un emporio global desde Oaxaca para el mundo, con presencia en Moscú, en 62 años, más de medio siglo.
* Con la participación de la Fundación Alfredo Harp y el Centro Cultural San Pablo, por segundo año, se presentará la Posada del Chocolate Oaxaqueño 2018, los días 20 y 21 de diciembre.

La historia del cacao y el chocolate, considerado alimento de los dioses, se pierde en la noche de los tiempos. Ha sido moneda y objeto sagrado de culto, sobre todo, para mayas y aztecas.
Bajo esta perspectiva histórica, don Salvador Flores Concha y su familia han construido con el chocolate un emporio global desde Oaxaca para el mundo en 62 años, más de medio siglo.
Chocolate Mayordomo nació en 1956 como empresa familiar, originaria de Tlacolula de Matamoros. Desde entonces está presente en el gusto de los consumidores del mundo.
Es preparado con productos naturales, cacao, canela, almendra y azúcar, seleccionados de las mejores materias primas con certificado de origen, y con la preparación de mezclas ancestrales.
Gracias a su inteligencia y humildad, con visión y sensibilidad, después de muchos años logró convencer a otros productores a formar la Asociación de Chocolateros del Estado de Oaxaca.
Bajo este contexto, destaca el trabajo comunitario de Chava Flores, más allá del éxito empresarial como emprendedor, que le ha convertido en el principal exportador de chocolate de mesa.
Sin mezquindad alguna, el fundador de la multinacional Chocolate y Mole Mayordomo, se ha ocupado por buscar la unión y después la unidad de los productores oaxaqueños de chocolate.
A diferencia de otros empresarios, faltos de visión, sensibilidad, solidaridad gremial y social, Chava Flores Concha, ha invertido su dinero en intentar, una y otra vez, organizar a sus compañeros.
Así ha sido de manera especial durante los últimos seis años hasta que logró hacer entender y convencer al diez por ciento de los productores de chocolate sobre la importancia de organizarse.
A fin de consolidar el prestigio nacional e internacional del chocolate oaxaqueño, en una acción inédita, sin precedente histórico, se organizó la Asociación de Productores de Chocolate del Estado de Oaxaca.
Apoyado por una nueva generación de jóvenes empresarios del ramo, encabezados por Óscar Chávez Pombo, quien preside la asociación de chocolateros, Chava Flores consiguió romper esquemas y paradigmas limitantes.
Este singular resultado viene a sumarse a los esfuerzos de los productores de chocolate por aumentar la superficie del cultivo de cacao en el estado de Oaxaca, particularmente en la región de la Cuenca del Papaloapan.
Con la participación de la Fundación Alfredo Harp Helú y el Centro Cultural San Pablo, por segundo año, se presentará la Posada del Chocolate Oaxaqueño 2018, los días 20 y 21 de diciembre.
Es un esfuerzo conjunto altamente positivo por preservar y difundir la amplia tradición del chocolate en nuestro estado, promovido por la Asociación de Chocolateros del Estado de Oaxaca.
El día 20 de diciembre a las 17 horas, se reunirán en la explanada del templo de Santo Domingo de Guzmán para realizar el gran convite inaugural, esperando contar con la asistencia del público.
Acompañados de diversos y tradicionales sones oaxaqueños recorrerán el Andador Turístico para al ritmo de la música y alegría, arriben al Centro Cultural San Pablo y así dar inicio a las actividades.
Durante la Posada, se podrá disfrutar de la conferencia de Ana Rita García Lascurain, fundadora de Mucho Mundo Chocolate, el primer y único Museo de Chocolate en la Ciudad de México.
El programa académico incluye a la chocolatera, Sophie Vanderbecken, originaria de Bélgica, juez internacional y catadora profesional, fundadora y propietaria de la chocolatería Le Caméléon.
Ubicado en la colonia Obrera, el taller de Sophie es una verdadera obra de arte, pues ahí se elaboran suculentos chocolates que buscan rescatar la antiquísima cultura del en el “xocolātl”, derivado del cacao que, orgullosamente tiene su cuna en el México prehispánico.
“Soy chocolatera desde hace 13 años. Posteriormente, me empecé a involucrar en la parte de las catas y capacitaciones. Primero, maridé el chocolate con vino, luego con cerveza y finalmente llegamos al tema del mezcal, hace unos 4 o 5 años”, subraya emocionada la experta.
Por ser la cuna del cacao, muchos pueden llegar a pensar que México ha sido uno de los principales exportadores de cacao, lo que no es una realidad, lamentablemente.
Una parte de la producción de México es de cacaos finos de aroma, de los cuales unos han sido premiados anteriormente. Sophie me aclaró que México importa más cacao del que produce.
Según la Asociación Nacional de Productores, a la fecha se producen alrededor de 25 mil toneladas de cacao anualmente y México requiere unas 120 mil toneladas para su mercado interno.
Por lo tanto, México sigue importando cacao de África, República Dominicana y Ecuador, entre otros países. Laborar en las plantaciones representa someterse a condiciones climáticas extremas.
El Atrio del Centro Cultural San Pablo se llenará de aromas y sabores a chocolate el 20 y 21 de diciembre. Habrá muestras, degustaciones gastronómicas y venta con los diversos productores.
Todas las actividades serán gratuitas y abiertas al público en general.
Según investigaciones socio-antropo-arqueológicas, la mayoría de las culturas mesoamericanas hicieron bebidas de chocolate, incluidos los mayas y aztecas, incluyendo a zapotecos y mixtecos.
Los olmecas de La Venta en Tabasco fueron los primeros humanos en saborear, en forma de bebida, los granos de cacao molidas, las cuales mezclaban con agua y le añadían diversas especias. Así también, se estima que fueron quienes comenzaron a cultivar el cacao en México. En el Códice Nuttall, se representa a dos reyes de la cultura mixteca compartiendo una bebida de chocolate.
En la cultura olmeca usaban el chocolate para rituales religiosos o como bebida medicinal, sin recetas para uso personal, comenzaron a consumir el chocolate aderezando la pasta con chile.
Solía ser bebida preferida de la realeza, que lo consumía en jícaras. Por su poder proteínico era considerado alimento tonificante o energizante, que se podía consumir mezclado con chile y miel.
Los mexicas premiaban a los mejores guerreros con el derecho de consumir libremente chocolate. A los soldados se les dotaba de bolas con polvo de cacao para prepararlo durante la guerra.

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