Este jueves el Senado de la República votará el dictamen para crear la Guardia Nacional, haya o no acuerdo entre Morena y las fuerzas políticas que se han opuesto: PAN, PRD y Movimiento Ciudadano… además de algunos senadores del PRI sumados recientemente.

Así lo dijo el coordinador del grupo parlamentario de Morena y líder de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Ricardo Monreal Ávila, en declaraciones de prensa.

Y hasta como las ocho de la noche no había acuerdo. Y como en la canción de Joaquín Sabina, “y nos dieron las diez y las once, las doce …” esperando humo blanco y como la media noche salió, aunque no del todo, pero más o menos a esa hora trascendió la posibilidad del consenso para avalar la creación de la Guardia Nacional.

¡De consenso! O sea, que hasta el bloque opositor se habría convencido de votar a favor de la propuesta del presidente Andrés Manuel López Obrador: PAN, PRD, MC y PRI. Eso sí quien sabe si el proyecto original o con algunas reservas.

Si fuera el caso, además de cualquier reserva, ¿cómo es que habrían convencido a los opositores? En el caso de los senadores del PRI, habría funcionado la definición previa de los gobernadores en la praxis de jefe político de la entidad respectiva con sus senadores de mayoría o de minoría.

Incluso, hay un gobernador del PRI sin senadores asignados directamente a este partido, pero leales al mandatario porque además fueron respaldos por priistas: Nos referimos al caso del estado de Oaxaca, y en concreto a un senador.

Sí, al gobernador Alejandro Murat Hinojosa y al senador Raúl Bolaños Cacho Cué, quien como coordinador del grupo parlamentario del PVEM desde la tarde de ayer en redes sociales garantizó los votos de todos los senadores de su bancada.

Ya lo había pronosticado Roy Campos en una entrevista con Joaquín López Doriga.

Y bueno Alejandro Murat fue uno de los primeros gobernadores en respaldar públicamente el proyecto de AMLO para crear la Guardia Nacional. Y Raúl Bolaños no solamente no lo dejó solo, sino que también cabildeó bien.

Si va de consenso como trascendió a la media seguramente los gobernadores se impusieron, tanto los pocos priistas como aquellos del resto de la oposición.

En Morena nunca hubo problema, porque ahí hay jefe político nacional.

Claro, también los senadores oponentes de algún modo “reflexionaron” para poder votar por consenso el dictamen para crear la Guardia Nacional. Muchos senadores juegan libre; es decir, no los trae ningún gobernador, ni el propio líder de su respectiva bancada.

Ahí está un ejemplo en el grupo parlamentario del PRI. En los últimos días a Miguel Ángel Osorio Chong se le estaban saliendo de control las cosas, y en la medición de su liderazgo amagó por su parte con ir en contra del dictamen junto con algunos legisladores priistas.

En fin, si la votación va por consenso ¿quién hizo el exitoso cabildeo? ¿Fue solo Monreal? ¿O con la ayuda de líderes de las bancadas aliadas? ¿Con el coordinador del PVEM? ¿Entró a operar directamente AMLO? Mmm, el Presidente de México se exalta en exceso.

Quizá la operación fina fue entre gobernadores y los líderes de todos los grupos parlamentarios en el Senado de la República.

Aunque para cantar victoria habrá que esperar a la votación. Recuerden que en política nada está escrito, y como dice la filosofía popular: A veces “del plato a la boca se cae la sopa”.

De aprobarse por consenso, con reservas o sin reservas, esperemos nada más que la creación de la Guardia Nacional sea en beneficio de los mexicanos; caso contrario, caro le costará al pueblo y a Morena en las urnas electorales.

En fin, hasta anoche los escenarios eran por lo menos tres:

Uno: Ir a la votación en el Pleno con el dictamen emitido por Morena con el riesgo de ser rechazado porque no hubiera conseguido la mayoría calificada a falta de los votos priistas necesarios porque resultaban insuficientes los aliados.

Dos: Ir a la votación con el dictamen emitido por Morena, pero con reservas y modificaciones en el Pleno, asegurando así el voto de todo el grupo parlamentario del PRI con los cuales reúne la mayoría calificada, además de los senadores de la bancada del PVEM y de los aliados naturales de los morenos (PT y PES).

Tres: Que en el diálogo, cabildeo y encerronas todo el bloque opositor se ablandara para el pase del dictamen (con o sin reservas) como un rebozo de seda en un anillo; o sea, con suma facilidad y con más votos de los necesarios para reunir la mayoría calificada. Vaya, y si ocurre un milagro hasta por unanimidad.

Cuatro: Que de plano se rompiera el diálogo y Morena llegue a la votación solamente con sus aliados naturales, lo cual aseguraría el rechazo a la creación de la Guardia Nacional.

¿QUÉ MÁS SE JUEGA O SE JUGABA?

Los liderazgos.

Además, la aprobación o rechazo del dictamen para crear la Guardia Nacional, representa una medición de fuerzas y la capacidad operativa no solo de los líderes de los grupos parlamentarios en el Senado, sino de los gobernadores sobre todo del PRI.

Monreal se juega o se jugaba todo en la encomienda del Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, de aprobar tal dictamen. Y si ocurre por unanimidad, habrá sido exitosas su tarea políticamente hablando.

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