Aún con más de cien votos en contra, la reforma constitucional para la revocación del mandato pasó como mantequilla en la Cámara de Diputados. Pero no pasará en el Senado, donde Morena y aliados (PT y PES) no tienen mayoría calificada.

La oposición votará en contra del dictamen, según dicen los líderes de las bancadas del PRI Miguel Ángel Osorio Chong; del PRD, Miguel Ángel Mancera Espinoza; y del PAN, Mauricio Kuri González. Movimiento Ciudadano también iría en contra.

Con los senadores del PVEM ni contar; han demostrado estar a favor del Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, por encima de sus respectivas entidades federativas. Vaya, en ocasiones resultan más obedientes que los mismos morenistas.

En fin, cabe preguntar: ¿PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano en verdad votarán en contra del dictamen para establecer la revocación del mandato del Presidente de la República? ¿O le darán el aval unánime? Quizá algunos hasta poniéndose de rodillas.

En los Congresos suele ocurrir que la oposición amaga con ir en contra para obtener prebendas, empezando por las económicas. ¿Será el caso de las bancadas de oposición en el Senado? ¿O en verdad ven en la revocación la puerta para la reelección de AMLO?

Veremos hasta dónde está el compromiso con los mexicanos, o hasta dónde también los senadores solo miran los intereses electorales de su respectivo partido político, en vez de obligar a sus dirigentes a trabajar por salir de la ficción política.

¿Pasará o no pasará la reforma para la revocación del mandato? Todo es cuestión de llegarle al precio a los senadores de oposición; o, en el mejor de los casos, de llegar a consensos que permitan la revocación pero sin fines electorales.

Por ejemplo: Que las votaciones para revocar o no el mandato se realice en un día distinto al de la jornada electoral intermedia, y solo una vez a la mitad del sexenio.

Realizarla quizá en diciembre posterior al de los comicios intermedios y así ya no se haría doble gasto, pues actuarían los mismos funcionarios de casilla y serían utilizadas las mismas urnas y material electoral como tinta indeleble, crayones y marcadoras.

AMLO debería aceptar cualquier modificación al dictamen con la consiguiente línea a los senadores de Morena y aliados. Claro, en la Cuarta “T” le han refinado al PRI.

La negativa a modificaciones confirmaría el ánimo electoral para dos efectos: Que la presencia de AMLO en una de las boletas impacte a favor de sus candidatos y otra vez Morena y socios se lleven la mayoría sino es que carro completo.

Segundo efecto: El refrendo hacia López Obrador al votar por no revocarle el mandato, lo cual considera la oposición sería como el experimento para abrir la puerta a la reelección, máxime cuando en días pasados se filtró un documento donde la Cuarta “T” sugería borrar el lema “sufragio efectivo no reelección”.

Fue el lema de la campaña de Francisco Ignacio Madero en 1910, cuando se lanzó a competir por la Presidencia de la República en contra de don Porfirio Díaz, quien llevaba 35 años en el poder. ¿Ahora AMLO quiere hacerlo a la inversa?

Ya dijo que no, que él es cien por ciento maderista.

En fin, en ocasión anterior referimos que la democracia participativa es buena. Entonces no habría por qué temer a la figura de la revocación del mandato. Con suerte, los mexicanos hasta podrían hacerla efectiva.

Lo que ocurre, decíamos, es que en México no tenemos la cultura de la democracia directa, y a duras penas vamos a votar el día de las elecciones si acaso no hay futbol o no se nos atraviesa algún festejo.

Es ahí donde los partidos políticos deben trabajar: En alentar la participación ciudadana. Y tal vez hacer obligatorio el voto popular. Incluso, lo es constitucionalmente pero hasta ahora nadie ha perdido sus derechos político electorales por haber faltado a votar.

En otros países el voto es perfectamente obligatorio con sanciones a quienes incumplen de altas multas y la suspensión de sus derechos político electorales por determinado tiempo, con la consiguiente pérdida de su credencial para votar e identificación a la vez.

¿Por qué no intentarlo así en México? Vaya, si AMLO, Morena y aliados están a favor de la revocación del mandato deben aceptar cualquier modificación al dictamen, caso contrario buscan establecer una figura a modo.

¿Qué más se podría modificar? Pues de entrada eliminar el inciso donde se permite al Presidente de México solicitar su propia revocación de mandato, luego bajar el umbral de firmas para que proceda la solicitud hecha por los ciudadanos: Del 3% al 1%.

A ver qué pasa en el Senado, porque los senadores de oposición hablan mucho y actúan poco. A veces su postura opositora solamente es mediática. No se entrañen entonces si terminan arrodillados ante al Presidente de México.

***

Correo: rosyrama@hotmail.com